I

114 12 6
                                        

Para Aru, por haber sido una pesada y por fangirlear y sufrir con esta cosa llamada fic. Gracias por darme ánimos para empezar. Te quiero.
Para Ana, por haberme dado aquella lista, que era cutre pero sin ella este fanfic se iría a la mierda, te debo un smut. Lo escribiré bien, lo prometo.
Y para Inés. No sabes de la existencia de este libro, pero me conformo con que sepas de mi existencia, yo me alegro de saber de la tuya.



BaekHyun siempre se había prohibido a sí mismo decir "adiós". No le gustaba pronunciar esa palabra, ni escribirla, ni oírla, ni pensarla. Cada vez que alguien la decía, él apartaba la mirada. Antes, solo era una teoría que él sólo se aplicó, pero acabó convirtiéndose en una manía el hacer una mueca cada vez que oía aquella palabra, aunque no se dirigiesen a el, aunque solo la escuchase a lo lejos.

Acabó acostumbrándose a decir "hasta luego", "hasta ahora", "hasta mañana" para dirigirse a la poca gente de la que se despedía, y nadie nunca le preguntó por aquella manía de prohibirse aquella palabra. A decir verdad, nadie podía preguntarle, no tenía a nadie que lo hiciese.

Pero él tampoco necesitaba a alguien, no le gustaba molestar, no le gustaba saludar. No le gustaba vivir.

Por eso, sólo aquel día dijo "adiós".
Dijo adiós a los atardeceres desde su ventana. Adiós a las noches en vela tumbado en el lado izquierdo de su cama, al diario el cual llenaba de pensamientos y garabatos, a sus pantalones rotos y sudaderas negras.
Dijo adiós a pocas cosas, pues pocas cosas eran las que tenía.

Entonces subió la cabeza para contemplar aquel paisaje. El aire lucía contaminado, las calles estaban vacías y el sol se ocultaba detrás de una nube que se camuflaba con el grisáceo y apagado color del cielo. Se respiraba tristeza, pero a la vez tranquilidad.

Volvió a mirar hacia abajo, y no pudo apreciar bien el suelo, pues su color se distorisonaba debido a la altura de más de noventa metros de aquel edificio en el que BaekHyun se encontraba.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo, y por unos segundos, aquella idea de arrojarse al vacío desapareció de su mente. Sólo por unos segundos.

Entonces, sus ojos se cerraron y sus piernas flojearon, en un vago intento por dejarse caer al vacío. Levantó sus manos a la altura del pecho, subió su mentón y no quiso pensar en nada.

En aquel momento, cuando empezó a dejarse caer, antes de que un solo segundo desde que sus ojos se cerrasen, oyó una voz. El corazón se le aceleró, su cuerpo se tensó y, de repente, una mano sujetó su ropa. Y su mente pasó de pensar en nada, a empezar a preguntarse quién cojones le había cogido de aquella sudadera oscura.

—¡Eh, eh, vamos! ¿Qué coño haces?—una voz ronca, una octava más baja de lo habitual, se dirigió a BaekHyun, y chillaba sin preocuparle el hecho de que alguien pudiera descubrirle.

Cuando recuperó su tensión normal y el cuerpo dejó de temblar, aún con las manos en alto, BaekHyun giró su cabeza rápidamente, para encontrarse con el causante de que el plan fallase.

—¿Estás loco? ¿No ves lo que estás a punto de hacer? —la cara de aquel tipo alto estaba tensa, y tenía una expresión entre sorpresa, desesperación y preocupación. Su respiración parecía más acelerada que la del más bajo.

—Deberías dejar a las personas dejar tomar sus propias decisiones, y más cuando no sabes los motivos de éstas— a la sorpresa del contrario, la voz de BaekHyun sonó calmada.

Entonces cogió la mano que le agarraba y la apartó de su sudadera, pero el alto se cogió al instante, como si se tratase de un acto reflejo. Notó como sus manos estaban dormidas y muertas.

—No cuando esas decisiones llevan a la muerte. D-deberías plantearte este tipo de decisiones más de dos veces- su cara tenía la misma expresión de antes, y su mano sudaba, parecía que estaba a punto de llorar.

BaekHyun soltó una pequeña carcajada irónicamente y volteó su cabeza para volver a mirar el cielo.

—Por eso mismo no deberías de entrometerte, no sabes cuántas veces he podido plantearme esta mierda. Vamos, vuelve a tu casa y déjame, te resulta indiferente mi existencia, ni siquiera me conoces.

Aquellas palabras parecían ensayadas, le sorprendió hasta a él mismo aquella fluidez para haber expresado justamente lo que quería expresar. Aquel tipo no calló.

—Te equivocas, no sé tú, pero a mí me afectaría haber presenciado una puta muerte y no haber podido hacer nada para evitarlo —aquello hizo al bajo pensar aquella situación desde el punto de vista del otro, el cual seguía con su mano cogida y suavemente BaekHyun se la apartó. Le costó admitir a sus adentros que sí, que se sintió un poco triste al ponerse en el otro lugar. Éste miró hacia abajo por última vez y el contrario volvió a hablar. —¿Te gustan los helados?

Aquella pregunta sorprendió al suicida, e hizo que su cabeza se girase con una expresión de confusión. Aquel tipo era raro, y esa pregunta no venía a cuento, pero BaekHyun le dio el placer de ser respondido, total, pensó que aún podía gastar algún segundo más. Analizó la pregunta y, aunque no supo por qué, le respondió.

—Nunca he probado uno.

Su expresión cambió un poco y relajó los musculos de su cara. Se puso las manos en la cadera y lució relajado, aunque sus cejas arrugadas y su temblor dijesen lo contrario. Al momento una comisura se le levantó formando una sonrisa, y automáticamente el bajo le miró los labios. Y pensó que eran bonitos.

—Vale, vale... s-si te bajas te invito a un helado— Baek levantó una ceja y se quedó callado. El alto pasó su mano por su cabello negro. —vamos, por favor. Te compro el que quieras ¡No! Los que quieras— su sonrisa desapareció cuando no vio reacción alguna. Seguía con las cejas arrugadas y abría la boca para respirar, como si acabase de correr una maratón. Su cara volvió a mostrar preocupación. —están buenos.

Aquella última oración la dijo murmurándola, bajando una octava y eso, de una forma u otra, BaekHyun dio un escalofrío. El contrario suspiró y colocó su mano en su frente, frotándola, y otra en su cadera. Su expresión transmitía pena, hasta parecía que estuviese preocupado por el chico bajo. Aquel tipo tenía unos rasgos familiares, y aunque no se hubiese fijado bien, BaekHyun creyó que pudo ver unos hoyuelos segundos atrás.

Se lo pensó en unos pocos segundos, aunque le dio muchas vueltas. No iba a perder nada, ni siquiera dinero. Además, no quería que aquel desconocido presenciara su muerte, porque de una forma u otra, le dio pena. Igualmente, pensó que podría tirarse una hora más tarde. Vivir un poco más no le afectaría mucho, total, olvidaría todo.

La expresión del alto expresión cambió rápido cuando observó bajar los brazos al chico de enfrente, colocarse la sudadera, y suspirar mientras bajaba aquella especie de escalón al filo de la azotea.

—Oh, joder, menos mal. Vamos, te prometo que te gustará el helado.

Él sonreía y, al tenerle de frente, mientras lo hizo, Baek pudo fijarse en su hoyuelo izquierdo. Entonces, en aquel instante, el alto le ofreció la mano con una sonrisa más amplia, mostrando sus dientes. El contrario suspiró sin ninguna expresión en su cara, y le miró fijamente.

No supo si fue inercia, si él le había contagiado su felicidad, o si simplemente se sentía calmado. Pero en aquel momento, cuando cogió su mano después de unos segundos en los que dudaba si hacerlo o no y el tipo empezó a andar mirando hacia delante, BaekHyun bajó si cabeza y su boca formó una sonrisa de alivio.

********

Esto no tiene intención de ser un fic, tengo algunas partes ya escritas y estoy escribiendo más, pero no sé cuándo acabará. Actualizo a los dos días.
Espero que os guste, a mi no me convence pero ¡ya me daréis vuestra opinión!

two pills; chanbaekWhere stories live. Discover now