Capítulo 13

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Al llegar a los laboratorios Diego no dijo nada y yo tampoco.

Subimos el ascensor en silencio y caminamos hasta la oficina del Tío Jaxon.

Entré sin tocar y me lo topé llamando por teléfono, parecía preocupado y algo alterado. Al verme forzó una sonrisa y me indicó que esperara.

Me senté en una silla frente a su escritorio y Diego se quedó de pie a un lado mío examinándome.

-¿Que?- susurré molesta.

-¿Quieres algo? te notó pálida.- preguntó curioso.- ¿Un café? ¿un chocolate? ¿una dona?

-No, gracias.- dije seriamente.

-Yo te acepto el café.- dijo mi tío colgando su teléfono mientras miraba a Diego.

-Que pena, se nos terminó.- aseguró el chico sarcástico caminado libremente por la oficina.

-No me agrada.- se quejó Jaxon mirándome.

Me encogí de hombros y miré el escritorio, solo tenía un par de plumas, lápices, una mini lap, unos cuantos papeles y una figura de arte extraña que jamás había notado.

-¿Con quien hablabas?- pregunté para sacar conversación.

Por alguna extraña razón mi pregunta lo puso incómodo , se rascó la barbilla y me miró nervioso. Algo estaba ocultando, lo pude notar.

-Un cliente nuevo, que vendrá en unos días a supervisar sus inversiones.- explicó restándole importancia.

Pero mi mente viajó más lejos que eso.

No había otro inversionista que no fuera Grewn, él fue el único que la empresa necesitó y qué admitió como fuente de ingresos.
Jamás involucraron a nadie más, lo leí en una página de Internet.

Y Grewn estaba muerto.

-¡Mientes!- me quejé furiosa.- ¿Porque todos me mienten?

-No te miento.- aseguró serenamente.

-Grewn murió. No tienen otro inversionista - aseguré cruzándome de brazos.

-Su hijo...- comenzó seriamente.- viene a supervisar las inversiones de su padre.

-¿¡Hijo!?- dijimos Diego y yo al mismo tiempo.

-Si.

-Y ¿porque viene?- pregunté curiosa.

-No lo sabemos.- murmuró el Tío Jaxon pensativo.- sólo nos citó para dentro de cuatro días.

-¿James lo sabe?- preguntó Diego.

-Si, estaba escuchando por la otra línea.- aseguró Jaxon.

Sin decir nada más, Diego salió disparado de la oficina, caminando rápido.

-¿Qué le pasa?- preguntó mi tío.

-No lo sé.- aseguré.- ¿y eso del hijo de Grewn es malo?-pregunté confundida.

-No lo sé. Es muy raro que venga ahora.- aseguró Jaxon pensativo.

Ambos nos quedamos pensando, meditando las posibilidades de que su hijo viniera a la empresa a checar sus inversiones.

Yo tenía dos teorías.

1- Era el típico niño rico que ahora que su padre había muerto necesitaba el dinero invertido para comprarse sus lujos.

2- Quería ver como iba el dinero de su padre, para comprobar que le dieran ganancias.

No podía ser tan malo.

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