Dylan
La noche empieza como cualquier otra. Alice me ayuda a cerrar la cafetería en silencio, ambos sincronizados en una rutina que conocemos demasiado bien. Ella guarda los envases de leche en el refrigerador mientras yo cuento la caja. Se nota cansada, y cuando la miro, me lanza una sonrisa que parece anhelar algo más.
—¿Vas a salir esta noche? —me pregunta, mirando sus manos mientras se las limpia en el delantal.
—Hardin quiere que celebremos su cumpleaños. —Alice asiente, y aunque no lo dice, sé que desearía venir. Es mi amiga desde siempre, alguien que he visto crecer y que me ve de una forma en la que yo nunca la veré. Y eso, para ser sincero, me incomoda.
—te invitaría... pero no me gusta ese tipo de lugares para ti —agrego con una sonrisa rápida, mezclando una verdad con excusa. A ella no le molestaría, y me sonríe de vuelta.
—No te preocupes, tengo cosas que hacer al llegar a casa. Nos vemos mañana, Dyl.
Alice se quita el delantal y, como siempre, me da un beso en la mejilla antes de salir. La veo desaparecer en la noche, y una parte de mí se queda preguntándose si alguna vez podré darle lo que espera de mí. Pero el pensamiento se desvanece cuando mi teléfono suena por quinta vez.
Hardin. Su voz animada se pierde en el ruido de fondo del bar.
—¿Por favor dime que ya vienes en camino?
—Llego en cinco minutos —contesto, colgando antes de que diga algo más.
El bullicio en el bar me golpea tan pronto entro. "Chromatique" odio ese lugar a diferencia de mis amigos que parece ser su refugio, el lugar donde se la pasan las noches bebiendo para ahogar las partes de ellos que no quieren ver y de vez en cuando acepto se parte de ello, porque para ver honesto hay días en donde no quiero aceptar quién soy. A lo lejos veo a Hardin con Matt, Alex y Robert, que ya parecen estar algo borrachos. Hardin me recibe con un shot en la mano.
—Para que te pongas a tono —dice, alzando el vaso.
Lo tomo sin emoción, dejando que el licor me queme la garganta. Uno tras otro, los tragos caen hasta que el mundo alrededor comienza a volverse una serie de risas y luces borrosas. En algún punto, los temas de conversación se vuelven predecibles, las bromas se repiten. Pero luego, una figura diferente llama mi atención.
Empiezo a desconectar, hasta que la veo.
Ella está sentada al otro lado del bar. Su cabello cobrizo brilla a la luz, y sus ojos, fríos y claros, me observan por un segundo, lo suficiente para despertar mi curiosidad. Sin saber su nombre, decido acercarme cuando ella me pide un cigarrillo.
—¿Vas a pagar la hora? —bromea Hardin, pero le ignoro.
—Yo no pagaría por esas cosas —respondo en tono seco mientras le doy fuego al cigarrillo que sostiene entre los labios.
—No soy prostituta —dice, irritada, y me doy cuenta de que mi comentario fue grosero.
—Ignora eso. A veces no pienso antes de hablar —intento suavizar la tensión. Aun así, no pasa mucho antes de que la chica vuelva adentro, dejándome solo afuera con el cigarrillo consumiéndose lentamente en mis dedos.
La noche es fría, y mientras el viento me golpea la cara, noto una pareja que discute en la esquina. Él es un tipo alto y corpulento; ella, más pequeña, parece asustada. El hombre le grita algo que no alcanzo a escuchar, pero su postura agresiva me da la señal de que algo no anda bien.
—¡Eres una inútil! —escucho finalmente su voz, y veo cómo levanta la mano hacia ella.
No lo pienso. Mi cuerpo se mueve por instinto. Cruzo la distancia que nos separa, el cigarrillo cae al suelo, y me planto frente a él.
—¡Hey! ¿Qué crees que haces? —mi voz sale más fuerte de lo que esperaba.
El tipo se gira, con una expresión de desafío.
—¿Qué te importa? —dice, mirándome con odio.
—Ella merece algo mejor que esto —respondo, sin titubear.
La chica, cuyo rostro está cubierto de miedo y sorpresa, me mira con algo que parece alivio, aunque también temor.
—¡Vamos, ni siquiera la conoces! —grita el hombre, furioso.
No respondo. En lugar de eso, lo golpeo. Siento cómo el puño se estrella contra su mandíbula y cómo cae al suelo, sangrando y maldiciendo. La gente alrededor nos observa, algunos con curiosidad, otros en shock. La chica se acerca, temblando.
—Gracias —susurra, y me doy cuenta del miedo en sus ojos
—Lily, vámonos —ordena el tipo mientras la agarra del brazo, y ella se estremece bajo su agarre.
—Espero que le agradezcas a este tipo por lo que te espera en casa —dice con desdén mientras la arrastra hacia su auto. Mis manos se tensan y la culpa me invade, porque sé que no he resuelto nada.
Me quedo ahí, parado en medio del caos, sintiendo el peso de la noche caer sobre mí. Algo en mí cambia. Quizás porque, por primera vez, me siento como si hubiera hecho algo significativo, algo que me da sentido, aunque sea efímero.
Mis amigos aparecen en la puerta del bar, llamándome, riendo. Pero yo solo tengo en la cabeza a Lily y esa mirada que me dejó clavado, una mezcla de gratitud y desesperanza que no puedo sacudirme. No sé si volveré a verla, pero algo en mí se revuelve ante la idea de lo que pueda hacerle ese tipo al marcharse con él, indefensa.
La ciudad, iluminada con las luces que parpadean como estrellas caídas, se convierte en el escenario de algo más grande que no logro entender todavía. Pero siento una nueva resolución formándose dentro de mí.
Los rostros de mis amigos reaparecen, borrachos y animados, llamándome desde la puerta.
—¿Vienes o qué, Dyl? Alex nos invitó a su departamento —grita Hardin.
Pero esta vez no quiero ir. Lo que ocurrió con esa chica no es algo que pueda ignorar. Me doy la vuelta, alejándome del ruido, sintiendo que la noche, y ese momento, me a marcado; me regresó a mi infancia en donde mi padre violentaba a mi madre y me revuelve el estómago siquiera recordarlo, seguro no vuelvo a verla nunca, pero una cosa es segura: si no sale de ahí todo irá de mal a peor en cuestión de tiempo.
Siento la adrenalina recorrer mi cuerpo tal vez fue el hecho de golpear a alguien, algo que promete ser mi nuevo entretenimiento favorito en este mundo caótico o el sentimiento de culpa por no saber lo que le depara con ese sujeto violento en medio de las sombras de esta ciudad iluminada por luces brillantes.
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Entertainer; Dylan Minnette
Fanfiction❝ Supongo que no sabías que tú eres mi entretenimiento favorito ❞
