Dos.

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Anabella's POV.

No sé qué es lo que me tiene más nerviosa, si la cita, por decirle de alguna manera, o lo que estoy a punto de hacer. No pude dormir en toda la noche por el simple hecho de haberme quedado con la duda de si el tal Justin es gay o no. Y no, ni yo misma sé porque me he obsesionado tanto con este chico. Lo único que sé es que algo de él me atrae, no sé que cosa, tal vez sea todo, o tal vez una mínima cosa, no importa lo que sea, lo que importa es que por alguna razón necesito tener su pene entre mis piernas.

Al entrar a la tienda, poso mi mirada en él, quien le está entregando unos conjuntos de lencería, que ha comprado la anciana que se encuentra a su lado, a la cajera del local.

Aparentemente nota mi mirada, ya que se voltea y al momento en el quee ve, una sonrisa de galán de telenovela aparece en su rostro. Le doy un guiño y camino hacia el espacio de lencería de encaje, osea, hacia el mismo lugar que estaba la primera vez que lo vi y que me dijo "soy gay".

Tomo un conjunto azul, de mi talla y finjo estar buscando algo más, solo por un par de segundos, ya que Justin llega inmediatamente a donde estoy yo, colocándose a mi lado.

—¿A qué se debe tu visita? —Murmura.

—Vine a comprar de estas —Sonrío, mostrándole la tanga azul que tengo en mi mano.

Él sonríe y pasa por atrás mío, prácticamente pegado a mí, rozando su intimidad contra mi trasero, antes de colocarse al otro lado de mí y tomar una tanga morada de encaje.

—Estoy seguro de que este color te quedaría bien —Sonríe, moviendo la tanga entre sus dedos.

—Supongo que podría probarmela y ver que tal me queda —Hago un falso puchero.

Él comienza a caminar hacia donde están los probadores y yo le sigo, sonriente. Muy bien, Justin, estás cayendo en mi trampa. Al llegar a donde se encuentran los probadores, él abre la larga, y pesada, cortina para mí, como todo un caballero.

Entro y él cierra la cortina, quedándose afuera, obviamente, aunque no será por mucho tiempo. Rápidamente me quito toda mi ropa y me coloco el conjunto de lencería azul.

—¿Qué te parece? —Pregunto al salir del probador.

Justin lame sus labios y recorre mi cuerpo con su mirada, comiéndome entera solo con la mirada.

—Te queda espectacular —Sonríe, sin quitar la vista de mis pechos.

Sonrío a lo grande antes de tomar la tanga morada de sus manos y volver a entrar al probador. Me quito el conjunto de lencería y me coloco la tanga morada, dejando mis pechos a la vista.

—Justin —Le llamo, sin moverme de donde estoy.

La cortina del probador se abre y Justin asoma su cabeza, su vista inmediatamente va hacia mis pechos. Sonrío, satisfecha, antes de tomar su mano y hacerle entrar al probador, haciendo que éste parezca aún más pequeño de lo que ya es.

Justin no hace nada más que sonreír y cerrar la cortina antes de dejarme arrinconada entre él y el espejo. Es cuestión de segundos para que sus labios se unan a los míos, lo que me sorprende, pero igual le sigo el beso, suspirando.

Deja de besar mis labios para comenzar a besar mi cuello e ir bajando lentamente, dejando besos mojados, hasta llegar a mis pechos. Mete su cara entre ellos y Gruñe antes de meter uno de mis pezones a su boca, tomándome por sorpresa. La manera en la que pasa su lengua por mis pezones y los succiona, provoca que suelte un gran gemido.

Justin ríe y deja mis pechos, para bajar hacia mi parte íntima, donde sonríe al ver la tanga morada de encaje. Suavemente pasa sus dedos por el inicio de esta, luego hace el mismo procedimiento pero con su lengua, hasta que toma la tanga entre sus dientes, comenzando a bajarla.

Al reconocer sus intenciones, lo aparto. Ya estoy lo suficientemente mojada, solo quiero tener su pene dentro de mi coño, además, no podemos demorar mucho o nos descubrirán.

Le hago ponerse de pie y me pongo de rodillas frente a él, desprendo el botón de su pantalón e inmediatamente bajo su bóxer. Sonrío al ver como su gran pene está parado y palpitante. No lo pienso dos veces antes de meter lo que más puedo dentro de mi boca. Le oigo gemir y comienzo a sacarlo y volver a meterlo en mi boca. Repito eso durante unos minutos más.

No es necesario ponerme de pie, ya que Justin se sienta en el suelo y yo me siento sobre él, haciendo que su pene entre en mi coño. Ambos soltamos varios gemidos de placer.

Sus labios vuelven a unirse con los míos, a la vez que comienzo a dar pequeños saltos sobre él. Esto se siente diferente, no se siente como cuando tengo sexo con Josh. 


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