Capítulo 1.- "A Study in Pink".

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PARTE I; Conociendo a John.

"WRONG!"

Ese fue el mensaje que a todos en la sala de conferencias mandó. Era un nuevo caso, aquel de los 3 supuestos suicidios que tenían a todo el mundo de cabeza. Molestar a Lestrade siempre era un placer culposo; "WRONG!" lanzó nuevamente el texto, y hasta una tercera vez, siendo esta un tanto diferente pues, al bien conocido inspector le mandó a decir: "Sabes dónde encontrarme. SH."

Y después de ello se puso en marcha, yendo a la morgue donde Molly le esperaría con un pedido previo. Pocas fueron las palabras previas que se dijo con la castaña antes de llegar a donde se encontraba el cuerpo inerte, dentro de su respectivo "envoltorio", listo para él.

—¿Qué tan fresco? — Cuestionó a la castaña que tenía por acompañante,

—Acaba de entrar— respondió nerviosa, agarrando sus manos claramente intentando controlarse sin ningún resultado aparente. —67 años, causa natural, trabajaba aquí. — y mientras más hablaba recobraba con mayor facilidad el dominio de sí misma, animándose a acercarse al detective con una sonrisa en los labios. —Lo conocí. Era amable.

—Bien— dijo a la vez que cerraba el cierre de la bolsa en la que estaba envuelto. —Empezaré con el fuete.

Le dedicó una pequeña sonrisa, más que nada por cortesía y minutos más tarde se encontraba golpeando el cadáver con una furia notable; dos, tres, cuatro, cinco golpes seguidos en la misma zona. Luego un par de fuetazos más que impactó en algún otro lado, hasta que no pudo más, exhausto tras unos minutos de golpes sin detenerse. Su respiración estaba notoriamente agitada, mirando el cuerpo hasta que una voz interrumpió lo que comenzaba a anotar mentalmente.

—Así que...— dijo la chica mientras tomaba lugar a su lado — ¿tuviste un mal día? — preguntó riendo sarcásticamente, como si acabase de decir la mejor broma de todas. Cosa que al detective, por supuesto no le hizo gracia.

Y tomando su libreta y una pluma respondió al cuestionamiento de la castaña frente suyo sin siquiera mirarle, más que de reojo, antes de contestar.

—Debo saber qué se amorata después de 20 minutos... de eso depende una coartada— espetó el detective con toda la seriedad que era capaz mientras comenzaba a escribir los datos antes mencionados para realizar la excusa perfecta.

—Escucha...— rompió el silencio la chica de irises cafés, nerviosa ante lo que pensaba proponer –me preguntaba, quizá cuando acabes...

Y fue entonces que se dignó a mirarla, notando un sutil y ligero cambio en ella por lo que no pudo evitar comentar...

—Usas labial. No lo usabas antes.

Por lo que ella comenzó a tartamudear, sin poder ser clara realmente. —Yo... amm... sólo volví a aplicármelo. — le respondió con total naturalidad, sonriendo debido a que aquel que tanto le gustaba se había fijado en ella.

Y Sherlock Holmes se dio cuenta, cosa que le incomodó mas, ¿debía decirlo? Porque Molly podría no ser muy lista y, sin embargo, le era de utilidad. Así que rápidamente cambió el tema, no iba a hacer más realmente.

—Disculpa, ¿Qué me decías?

—Me pregunto sí— decía ella, sintiendo que su corazón se le saldría del pecho en cualquier instante. —querrías tomar un café.

Sin embargo el detective no comprendía mucho las indirectas como esas, simplemente porque nunca estuvo en una relación formal ni tampoco la deseaba. Por lo que simplemente y, después de un ligero suspiro a la vez que terminaba sus apuntes, cerró la libreta, respondiendo a la sugerencia de la chica.

Los verdaderos sentimientos de Sherlock.Stories to obsess over. Discover now