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Las luces de colores rebotan en mi cara.
Miro a mi alrededor, notándo como había gente bailando, riendo, comiendo y bebiendo.
Estaba solo, sentado en la barra con un vaso de vodka en mano y mil arrepentimientos en mente.

-otra -repetía cada vez que el vaso quedaba vacío.

Solo quería olvidar, olvidar todo de una maldita vez.
Olvidar el momento en que toda mi vida se fue a la mierda, solo por una estupidez de la que no fui consiente.
Pero ahora mirenme, ahí estaba otra vez.
Tomando sin control, como un maldito cobarde que no se atreve a asumir la realidad en la que se metió.
Alce mi mano sobre mi mirada.
Hay estaba ese anillo, ese souvenir de recuerdo de la tierra soñada.
Tenía escrito ese nombre, grabado en oro puro y con la mayor delicadeza del mundo.
-más-pedí apoyando con rudeza la bebida, el mesero me miró.
-ya basta amigo, esto no resolverá nada.
- ¡Sirve otra y calla!

No me importaba nada.

Porque realmente, a quien le importaría verme tirado en el suelo, sin vida y ensangrentado?

A quien le importaría que dejase de respirar?

Todos se han ido.
Todos se van cuando la situación no es buena.

Pero así fue toda mi vida.
Tocaban la puerta del apartamento.

Y entrando como si se tratase de su casa, acomodaban a sus muñecas de una noche en cualquier lugar.
En donde comenzaba la diversión.
El juego sucio y sin sentimientos, tan solo por aquello llamado placer.
No diría nada.
Yo también lo hacía.
Y es que cuando el amor escasea, tratamos de llenarlo con lo que sea.
Preferimos la felicidad en un momento fugaz, confundiendo esta con la lujuria.
Sin sentar cabeza.
Una, dos, tres.
Todo era perfecto.
O al menos eso creía.

"hey traigo un amigo " -dijo hoseok, ese maldito día de invierno que jamás Olvidaré.
Un poco más bajo que yo, con cachetes regordetes, y una mirada inocente."

" bienvenido "-lo invite a pasar, como si fuera alguien más.
De esos que pasan sin dejar rastro.
Creí que sería así.
Un saludo, una noche y adiós.
Pero, para mi mala suerte, su nombre se quedo clavado en mi piel.
Su visita se hizo constante y en ocasiones, venía solo.
Un día trajimos unas amigas, y en distintos cuartos, lo hicimos.
Luego estas se fueron, dejándonos solos.
Lo acompañe abajo, para decirle adiós.
Y al abrir la puerta, nos dimos cuenta de que estaba nevando.

Lo contemple.
Mientras el miraba aquellos copos blancos. Era hermoso.

<joder, déjalo > pensé.

Toque su hombro con algo de nervios.

"-quédate le dije "

Él me miró y asintió.
Entramos de vuelta, le ofrecí unas palomitas mientras buscaba una película en la televisión.
A pesar de ser una bestia con las mujeres.
Conmigo, era sumiso, algo tímido y extremadamente tierno.
Nos sentamos a muy corta distancia, con el tazón en mis piernas. El estiraba su mano y sacaba un poco.
Reíamos juntos.

joder, su risa era una armonía.

El mantenía los ojos fijos al frente, y aproveche para examinarlo.
Su piel parecía de algodón, y su cabello se veía realmente sedoso.
Sonreí.

<Desde cuando eres así? > me pregunté.

-hyung? -su voz me despertó de mi trance, respondiendo un "que" bastante nervioso.
Juntamos miradas, en tanto me iba acercando lentamente.
Estábamos a milímetros de juntar nuestros labios, hasta que el corrió la cara.
Me volví a mi posición incómodo.
Él siguió normal.
Quería más palomitas, pero estas se acabaron. Corrí el tazón a un lado y como un acto planeado.
Jimin colocó su mano en mi regazo.
Se dio cuenta, y me miró.
Trago saliva y lamio sus labios.
Solté el objeto, me dirigí a tomar su mano llevándola a mi entrepierna.
Y en un acto reflejo, jimin comenzó a acariciar despacio.
Le guiñe un ojo.
Subió su mano al cierre de mi pantalón.
En menos de dos segundos jimin se encontraba sobre mi.
Comenzando a desnudarme y a besarme.

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⏰ Last updated: Jul 16, 2018 ⏰

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