¡Sorpresa!

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ZOE

Quedan solo dos días para entrar de nuevo a la escuela; Ariana esta como loca porque tiene materias atrasadas y/o reprobadas, aún que aún no nos han dado las calificaciones del semestre, pero, ella lo cree así; y sus padres dijeron que si no aprobaba todas las materias... no habría nada de nada, y con nada me refiero a: nada de comprar -lo que sería un dolor terrible para ella-, nada de salidas a fiestas -de cada semana- y nada de... no me quiso decir lo demás, dice que es secreto.
Y debo decir que me molesto un poco, porque ella siempre me dice todo... no lo se, esta rara últimamente.
Aun no logro superar lo que paso en año nuevo. Fue algo... tan inesperado... y... no lo se.

Eso fue ridículo.

De nuevo es fin de semana y estoy en casa de Mariano. Sol y Madeleine salieron con Emma a hacer unas comprar al supermercado. Josh quedo con unos amigos, a su típica reunion de dos dias antes de clases; que consta de jugar vídeojuegos y esas cosas que hacen los chicos durante toda la tarde.
Asi que los únicos en casa somos él y yo.
Esta seguramente en su habitación viendo televisión; aún que no he escuchado ningún ruido. Tal vez este dormido.
Mis auriculares en mis oidos y un buen libro entre mis manos, es lo unico que pido para una linda y relajada tarde.
Estaba a la mitad de una página cuando escuche un ruido, un ruido molesto, como si arrastrarán algo de metal por el jardín para después tirarlo de nuevo al piso, que es proveniente de... algún lugar de la casa que no logro identificar.

-¡Mariano, estoy leyendo!- proteste elevando la voz, para que dejara de hacer lo que quiera que estuviese haciendo, además de que me lograse escuchar en cualquier lugar donde este.
El ruido paro, pero después de unos cuantos minutos se hizo más constante. Trate de ignorarlo, pero me era imposible. Era muy insoportable.
Deje mis auriculares a un lado, coloque el separador en la página correspondiente del libro y salí decidida a callar ese ruido escaleras abajo.
Revise todo el primer piso, desde la cocina hasta el recibidor y... no había nada. El ruido seguía y seguía... pero no veía al responsable por ninguna parte.
Volví a revisar la cocina, volví a revisar el recibidor y... había algo que llamo mi atención. Sobre la mesa del comedor yacía una nota, escrita con una caligrafía manuscrita en tinta azul.

El único que escribe así es Mariano.

"Zoe, sali a la carpintería y a la ferretería.

Voy a tardarme un poco, hay algo en el jardín para todos ustedes.

Papá."

Si no es Mariano quién esta aquí. ¿Quién es?; además ¿Qué cosa hay en el jardín y porqué me dejo sola con eso? Si eso es el responsable del ruido, lo sacrificare.
Deje de nuevo la nota en su lugar anterior y lleve mi mirada hasta la puerta del patio trasero, ¿Qué habría allí?
Camine con cuidado hasta la puerta de madera. No había una ventana por la que pudiese ver, asi que la abrí con mucho cuidado...
No habia nada.
Desde la puerta se podía apreciar que una parte de la cerca de madera que rodeaba todo el jardín estaba totalmente mojada; pero nadie ha salido a regar las plantas hoy.
Salí hacía el patio con mis calcetines color negro, pise las baldosas de roca, sintiendo instantaneamente el frio recorrer desde mis pies hasta mis brazos.
Revise con cuidado cada parte del lugar y seguía sin ver absolutamente nada que pudiese ocasionar ese ruido. El regador estaba encendido, ese es el porque de la cerca, ¿pero el ruido?
Podría ser un ladron, o peor aún: Un raton.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo al pensar en la segunda opción, además de una rafaga de viento que hizo alborotar mi cabello. No salí con un sueter, genial.
Di un último vistazo antes de volver a entrar en la casa. Había una sombra junto a las bicicletas.
Y debo remarcar que esa sombra se mueve. Tome lo primero que se cruzo en mi camino: un trapeador.
Me aferre fuertemente del palo con ambas manos y camine con paso sigiloso hasta las bicicletas.
Si es una rata, juro que me desmayaré en cualquier momento.
Quite el triciclo de Madeleine, que era el que se interponía y alce el trapeador para golpear a lo que sea que fuese eso.
Grité; pero grité tan fuerte por el susto que de verdad me sentía que me iba a desmayar.

¿Apostamos? »s.mDonde viven las historias. Descúbrelo ahora