Ulrich se abrochaba el abrigo con rapidez, mirándose el reloj de pulsera deportivo.
Yumi salió de la cocina con dos tazas de té caliente, sorprendiéndole al mismo tiempo la rapidez con la que su amigo se pasaba los botones.
-¿Dónde vas? –preguntó Yumi con un hilo de voz.
-Me voy. Mi padre me ha dicho que vaya a sus oficinas centrales. Tiene una reunión importante y quiere que yo esté presente. No me preguntes por qué. –dijo caminando hacia la puerta principal de la casa.
-¿Pero vas a volver no? ¿No vas a desaparecer otros ocho años, verdad? –dijo la joven con la voz rota.
-Espero que no, es decir –aclarándose la garganta y con las mejillas sonrosándose por microsegundos- todavía nos quedan un sinfín de anécdotas que contarnos.
Yumi se acercó al muchacho, que ya siendo vergonzoso de por sí, al acercarse su amiga no recordaba ni su propio nombre. Yumi le tomó la mano con dulzura:
-Cuándo acabes dame un toque y –sonó el timbre de la puerta.
"¿Será Hiroki que ya ha terminado las clases?..." pensó la joven mientras giraba el picaporte de la puerta. Esta se abrió, y ambos dos se giraron para mirar de quién se trataba.
Dos jóvenes cogidos de la mano estaban delante de la puerta principal. Un chaval con aire enigmático, gafas de pasta negras, abrigo de pana marrón y un peinado clásico, iba acompañado de una joven un poco más baja que él, delgada, con unos largos y cuidados cabellos rosados, el abrigo y los guantes de un color similar al de su larga melena y unos pantalones vaqueros rasgados.
Yumi y Ulrich se miraron mutuamente. ¿Eran ellos dos de verdad?
La pelirrosa saltó a los brazos de su amiga gritando su nombre. Ambas dos lloraban de la emoción.
-¡Cómo has cambiado, Aelita! ¡Me encanta tu nuevo peinado! –gritó Yumi mientras le acariciaba el rostro.
-¿Y tú? ¡Estás genial!- sonrío la joven de pelo rosa.
Los chavales observaban con felicidad la escena.Uno apoyado en el marco de la puerta, y el otro, unos metros más alejado, acompañado de una pequeña mochila.
Yumi miró de reojo al chaval que acompañaba a Aelita. ¡Era Jeremie! ¡Su Einstein!
La joven de rasgos asiáticos gritó mientras abrazaba a Aelita:
-¿Qué? ¿Piensas quedarte ahí como un pasmarote? ¡Ven a saludarnos!-gritó eufórica.
Jeremie se unió al abrazo y pasó su brazo por el cuello de Ulrich.
-¿Todo bien por aquí? –dijo Jeremie con su peculiar tono de voz.
Sí, bueno, ahora... -Aelita le interrumpió- ¿Y quién es este chico tan guapo? –lanzándole un codazo a su amiga en la cintura.
Los mofletes de Yumi se encendieron, y Jeremie interrumpió la conversación mientras reía:
-¿De verdad no le reconoces? –seguía riendo.
Ulrich miraba confuso la situación, mientras Yumi seguía ruborizada al lado de su amigo.
Aelita miró al joven de ojos verdes por unos instantes, hasta que cayó en la cuenta:
-¿Ulrich? ¿De verdad? –mientras lo abrazaba con fuerza- ¿En serio? ¡Me alegra veros juntos! ¿Vivís aquí? –dijo entusiasmada.
Los dos jóvenes se miraron y se sonrojaron prácticamente al mismo tiempo. Yumi decidió contestar:
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"Luchando hasta al final..."
Teen FictionDespués de diez largos años, los personajes que tanto admirábamos en nuestra infancia, vuelven a reencontrarse. Jeremie, Aelita, Ulrich, Odd y Yumi regresarán a la ciudad de Torre de Hierro. Con sus vidas encaminadas, ¿qué les ha hecho volver a la...
