Capítulo 7: "¿Hay alguien ahí?

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Hacía cinco minutos que Aelita y Jeremie habían bajado en la parada correspondiente. Estaban en Torre de Hierro. ¿Cuántos años hacía que no pisaban esta pequeña ciudad?

Por lo visto, la parada del tren seguía siendo la misma, incluso todavía estaban pegados los mismos carteles publicitarios, obviamente, entre muchos otros nuevos con un color más llamativo.

La muchacha de cabellos rosados miró al cielo. El sol de la mañana calentaba la atmósfera de la ciudad creando una sensación térmica muy agradable.

Jeremie, por el contrario, dejó las maletas en el suelo y encendió su teléfono móvil.

Aelita sacó una libreta de bolsillo prácticamente al mismo tiempo, la abrió por la primera página y empezó a dictar:

-Seis, cuatro, dos, nueve, seis, uno, uno, cincuenta y tres. –y cerró la libreta de un golpe.

El joven rubio había tecleado en su teléfono móvil todos los números a la perfección. Desplazó el puente de sus gafas hacia arriba por su tabique nasal y seguidamente deslizó su dedo índice por la pantalla táctil. Estaba llamando.

Su novia se recogió el cabello con una goma y apoyó su barbilla en el hombro del muchacho, con el fin de poder ver la pantalla del dispositivo mejor.

Una voz mecánica de compañía telefónica sonó: "Este número no corresponde a ningún cliente, si desea.."

Jeremie colgó.

-¿Me has dictado bien los números, Aelita? –preguntó mientras arqueaba una ceja confuso.

-Pues claro, no soy idiota. –le respondió refunfuñando con una pizca de enfado.

Ambos dos comprobaron de nuevo todos los dígitos de la agenda con los marcados en el móvil. Eran los correctos.

-Genial –dijo Jeremie con un tono irónico -¿Cómo vamos a localizar a los demás si no tenemos sus números?

-Bueno, a mi se me ocurren dos cosas... -propuso la pelirrosa –podemos llamar a Odd y preguntarle si tiene el móvil de Yumi y Ulrich o ir directamente a casa de los Ishiyama. –conluyó.

Jeremie se frotó la barbilla pensativo:

-Lo primero no va a funcionar, llamé a Odd ayer y el único número que tiene de Ulrich es el que hemos probado ahora, así que nada... Pero a lo mejor Yumi sigue viviendo con sus padres. ¿Recuerdas la calle?

Aelita agarró la bolsa de mano y sonrió. Conocía el camino a la perfección.

El avión que salió de Miami con rumbo a Francia, volaba entre unas nubes densas de color grisaceo, aunque no mostraban un riesgo muy alto de tormenta en aquel momento.

En los asientos, ocupados en su totalidad prácticamente, se respiraba tranquilidad.

Muchos pasajeros leían, escuchaban música o miraban algún tipo de serie o película aislados de la realidad por los típicos auriculares de bolsillo.

Odd Della Robbia dormía en unos asientos de primera clase a pierna suelta. Su cabeza temblaba por las pequeñas turbulencias.

Todavía quedaban unas cuántas horas de vuelo.

Un estruendo sonó en la cabina del copiloto e hizo saltar del sillón a la gran mayoría de pasajeros.

Odd abrió los dos ojos como platos y acto seguido se incorporó mirando a todas las direcciones. La mujer que viajaba a su lado parecía nerviosa:

-Tranquila señora, seguro que no ha pasado nada. –le susurró Odd mientras disponía su mano encima del brazo de la señora.

La gente empezó a levantar el volumen y el avión en segundos se convirtió en un auténtico gallinero.

-¿Qué ha pasado por ahí detrás? ¿NADIE PEINSA SALIR A CONTARNOS NADA?

¿Va todo bien? –miles de preguntas se escuchaban entre aquél barullo generalizado.

Odd se levantó del asiento y cogió el móvil.

-Mierda, no puedo llamar... -dijo en voz baja al mismo tiempo que guardaba su dispositivo en el bolsillo.

El avión empezó a perder algo de inestabilidad, pero no parecía nada alarmante.

El joven de la cresta de fuego decidió cruzar el pasillo hacia el extremo contrario y golpear la puerta en busca de alguna explicación. Nadie contestaba.

Un hombre se le acercó :

-¿De verdad no nos quieren dar ninguna explicación? –mirando a Odd con enfado.

El chaval optó por no contestar. ¿Dónde estaría el personal de vuelo?

De repente la puerta se abrió y salió de ella una de las azafatas que habían anunciado el despegue del avión.

-Disculpen las molestias. Hemos tenido unos problemas técnicos pero ya está todo bajo control. Disfruten del viaje. –dijo con voz mecánica.

La azafata dio media vuelta y entró de nuevo con el piloto y sus compañeros. Odd pensó rápido, y adelantó su pie izquierdo para que la puerta no se cerrara. La paró. Sigilosamente asomó la cabeza. No parecía ver nada raro. Sería mejor acercarse un poco más.

Eran las once y media de la mañana, y la luz entraba en el salón de los Ishiyama. Yumi dormía plácidamente encima del hombro de su amigo, el cual, escuchaba música en su teléfono móvil, con los auriculares puestos, obviamente, para no desvelar el sueño del su amiga.

Ulrich había dormido un rato, pero no podía dormirse de nuevo, no sabía por qué. Miraba a su alrededor... La casa estaba vacía. Se escuchaba los típicos sonidos urbanos de fondo, como coches, motos, niños riendo, gente hablando por teléfono...

Pasó a la siguiente canción. La que escuchaba no le acababa de convencer.

Yumi giró la cabeza y cogió el brazo del muchacho, apretándolo suavemente contra su pecho. Seguía dormida.

El muchacho de ojos verdes sonrió y le apartó un mechón de su cabello, dejando ver sus perfectas facciones asiáticas y su maquillaje oscuro dispuesto con delicadeza sobre sus rasgados ojos.

El móvil de Yumi sonó encima de la mesa. Ulrich se quitó un auricular para intentar identificar el sonido, y acto seguido fijó su mirada en el móvil de su amiga. Lo cogió.

La muchacha abrió sus ojos confusa.

-Yumi, te están llamando... -ofreciéndole el móvil.

Esta se incorporó y el joven le pasó el teléfono.

-¿Sí? ¿Quién es?- preguntó al mismo tiempo que se frotaba los ojos y cubría sus párpados de maquillaje negro.

-Yumi, soy yo, William. –afirmó con sequedad.

Al oír estas palabras la chica se levantó del sofá y se dirigió a la cocina a paso veloz.

-¿Qué pasa? ¿Por qué me llamas a estas horas? –susurró Yumi en voz baja.

-¿No leíste mi mensaje? Quería verte por algo. –la voz de William sonaba contundente y firme.

-Pues, verás, es que ha venido Ulrich y no he estado muy pendiente del móvil. Por educación, ya sabes. –respondió.

-¡Anda! ¿Ulrich Stern? ¿Ese no estaba en Londres? –hablando mientras llenaba su boca de algún snack crujiente.

-Sí, pero ha venido a buscar trabajo. Su padre tenía una reunión importante y se ha encontrado con Hiroki...

-Vaya, ¿y ha encontrado alojamiento cerca de aquí?... –continuaba masticando, y el sonido a Yumi le estaba empezando a parecer irritante.

-No, se ha quedado en mi casa, hasta que encuentre algo. –contestó mirando hacia el salón.

-¿Qué ha dormido contigo? Mira, ¿sabes qué? Cada vez me lo pones más fácil. Voy para allá y así le saludo. Ha pasado mucho tiempo. –miró la pantalla y seguidamente colgó el teléfono.

Yumi suspiró mirando a Ulrich como se incorporaba del sillón. "Ya tenemos el lío hecho..." pensó.


"Luchando hasta al final..."Where stories live. Discover now