Capitulo 1." Amor inocente"

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Pov Narrador.

El gran salón del hotel rebosaba de opulencia, con candelabros de cristal que derramaban una luz dorada sobre arreglos florales importados y columnas revestidas en mármol blanco.

Las cámaras de la prensa se amontonaban en las zonas designadas, disparando destellos incesantes que capturaban cada ángulo de la alta sociedad tailandesa reunida para el evento del año.

En el altar decorado con rosas marfil, Rebecca Patricia Armstrong lucía imponente dentro de un vestido de alta costura con una cola de varios metros, aunque su postura era extrañamente rígida.

A su lado, su futuro esposo, Nop Phumipat Kornkul, ajustaba los puños de su costoso traje a la medida con una sonrisa de absoluta satisfacción, convencido de que su imperio y su apellido acababan de consolidarse.

Entre las filas de asientos de terciopelo, ocultas tras la multitud de familiares y conocidos, un grupo observaba el altar con una tensión palpable.

Freen Sarocha Chankimha, enfundada en un elegante traje sastre oscuro que contrastaba con la alegría festiva del lugar, sostenía las manos entrelazadas con una fuerza desesperada, sintiendo cómo cada segundo que pasaba le desgarraba el pecho.

A su lado, Nam Orntara Poolsak la observaba con el rostro tenso, mientras sobre las piernas de Nam descansaba la pequeña Fay, entretenida con un pequeño juguete y ajena al drama que se cernía sobre el ambiente.

Un poco más atrás, Charlotte Austin y Engfa Waraha observaban la escena con el aliento contenido, conscientes de que el polvorín estaba a punto de estallar.

El juez de paz, un hombre de edad avanzada con anteojos dorados y un grueso expediente de cuero en las manos, carraspeó con solemnidad para acallar el murmullo de los invitados antes de dirigir su mirada hacia el novio.

-Nop Phumipat Kornkul -pronunció el juez con voz pausada y solemne, cruzando las manos sobre el estrado.

-¿Aceptas a Rebecca Patricia Armstrong como tu legítima esposa, para amarla, respetarla y permanecer a su lado en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, prometiendo serle fiel todos los días de tu vida, hasta que la muerte los separe?.

Nop no titubeó ni un solo segundo.

Su sonrisa se ensanchó con suficiencia mientras apretaba suavemente la mano enguantada de la novia y asentía con total seguridad.

-Acepto, su señoría -respondió con voz firme y clara, resonando por los micrófonos del altar.

El juez asintió con aprobación, marcando una línea en su documento antes de girar lentamente el rostro hacia la novia, cuyos nudillos se habían vuelto completamente blancos de tanto aferrarse al ramo de flores.

-Rebecca Patricia Armstrong -continuó el juez, clavando sus ojos severos y expectantes en ella.

-¿Aceptas a Nop Phumipat Kornkul como tu legítimo esposo, para amarlo, respetarlo y permanecer a su lado en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, prometiendo serle fiel todos los días de tu vida, hasta que la muerte los separe?.

El silencio cayó de golpe sobre el salón entero, tan denso que los flashes de los fotógrafos parecían escucharse con estrépito.

Rebecca sintió que la boca se le secaba por completo; tragó saliva con dificultad, notando cómo el aire se le atragantaba en la garganta y el pecho le quemaba como si estuviera tragando fuego.

Abrió los labios, con la mirada perdida en el vacío del altar, y dejó escapar un susurro apenas audible:

-Yo... -dijo Rebecca, con la voz temblorosa y quebrada.

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