Enero de 2026.
Habían pasado cuatro años.
Cuatro años desde esa primera reunión en la dirección, cuatro años desde que dos niñas de seis años habían convertido una pelea absurda en el principio de algo que ninguno de los adultos involucrados había sabido prever. Cuatro años desde que Jimin y Yoongi habían pasado de no soportarse a compartir una casa, un matrimonio y una familia que, para su desgracia, parecía tener un talento especial para convertir cualquier día tranquilo en una pequeña catástrofe.
Y aun así, esa mañana se sentía diferente.
Quizá porque había momentos que, por más que uno intentara prepararse para ellos, siempre terminaban llegando demasiado rápido. La habitación de Lia estaba llena de luz, sobre la cama había quedado una pequeña mochila, cuidadosamente preparada desde la noche anterior, junto con un cambio de ropa, una botella de agua y algunos objetos que Jimin había revisado tantas veces que Yoongi había terminado diciéndole que, si continuaba así, iba a necesitar una segunda mochila solamente para guardar las cosas que ''podrían llegar a necesitar''.
Pero en ese momento ninguno de los dos estaba pendiente de la mochila, toda su atención estaba puesta en la pequeña niña que se encontraba sentada en el suelo, Lia tenía tres años y estaba completamente emocionada.
-Ya está, ahora otra -murmuró mientras intentaba ponerse una de sus botas.
Jimin se encontraba frente a ella, agachado, observándola con una sonrisa que llevaba varios minutos intentando controlar.
Las botas eran pequeñas, de color rosa, con pequeños brillitos que reflejaban la luz cada vez que Lia movía los pies, habían sido una elección de la propia niña y Jimin había cometido el error de preguntarle si quería otro par.
Lia había respondido que no, que esas eran perfectas, ahora intentaba ponérselas sola, aunque la bota parecía tener una opinión completamente diferente.
-Espera, mi vida-dijo Jimin suavemente- Estás metiendo el pie al revés-
-No papi, si puedo yo solita -Lia frunció el ceño.
-Pero... ¿no quieres que te ayude? solo por esta vez-
-Qué no papá, yo si puedo-
-Tiene tu carácter, deja que ella solita se ponga sus botitas en paz -Yoongi, que estaba sentado en el borde de la cama, soltó una pequeña risa.
Jimin levantó la mirada.
-No empieces, deja de pelear conmigo a esta hora -
-Solo estoy diciendo la verdad, para que le heredaste tú mal genio temprano-
-¡Mira papi! ¡Te dije que si podía!-Finalmente, Lia consiguió meter el pie dentro de la bota y levantó la pierna orgullosamente.
-¡Muy bien! -Jimin sonrió inmediatamente- Te quedó bien y las dos están bien puestas en los pies que deben ir-Lia sonrió, después levantó el otro pie orgullosa mostrándoles a ambos.-
Yoongi observó la escena en silencio.
Había algo extraño en verlo, no porque fuera inesperado que Lia estuviera creciendo, lo inesperado era lo rápido que había sucedido, parecía que apenas ayer la tenían dormida entre sus brazos, demasiado pequeña para sostener siquiera la cabeza por sí sola y ahora estaba allí, con tres años, intentando ponerse unas botas de lluvia para ir por primera vez a la guardería.
Yoongi tragó saliva, no quería ponerse sentimental, definitivamente no, Jimin tampoco parecía querer hacerlo pero ambos se miraron durante un instante y tuvieron exactamente la misma expresión, estaban viendo a su bebé creciendo.
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Manual para sobrevivir a nosotros.
Fanfiction- Segunda Parte de "Manual para sobrevivir a ti". Han pasado cuatro años desde esa primera reunión en la dirección que cambió sus vidas para siempre, Yoongi ya no es solamente el padre de Wonhee, ahora es esposo, padre de tres niñas y, aunque jamás...
