Una hermosa tarde de verano, las campanas de la iglesia más hermosa de la ciudad resonaban anunciando la última campanada antes de comenzar el evento más famoso del día. Mientras todos en la recepción comentaban la unión de nupcias entre los comprometidos, quienes se amaban demasiado, según todos decían, un hombre caminaba desesperado por los pasillos, abriendo puerta tras puerta en busca de una mujer que parecía haberse escondido del mundo.
Le había costado cien dólares el pasaje para llegar hasta aquella ciudad, pero eso era lo de menos. La invitación había llegado semanas atrás, enviada directamente por ella. Él sabía perfectamente por qué lo había invitado. No quería que regresara a su vida, ni esperaba que cambiara de opinión. Simplemente quería cerrar aquel capítulo, despedirse de la persona que alguna vez había significado tanto para ella y para él, y continuar con su vida. Él entendía el mensaje, aunque aceptar la despedida era otra cosa.
Por eso estaba allí.
Abrió una puerta y no encontró nada. Después otra. Preguntó discretamente por ella, intentando no llamar demasiado la atención entre los invitados que comenzaban a dirigirse hacia la iglesia. El tiempo se agotaba y él todavía no la había encontrado. No quería sentarse entre los demás y verla aparecer después de haber recorrido medio edificio buscándola. Necesitaba hablar con ella antes de que comenzara la ceremonia, aunque todavía no sabía qué iba a decirle.
Finalmente, llegó frente a una última puerta.
Respiró profundamente, apoyó la mano sobre el pomo y la abrió.
Y entonces la vio.
Estaba de espaldas, junto a una de las ventanas, completamente ajena a que él acababa de entrar. Durante unos segundos, Mateo se quedó inmóvil. El aire pareció desaparecer de sus pulmones mientras la observaba, atónito, como si necesitara asegurarse de que realmente estaba allí. La luz del verano entraba por la ventana y caía suavemente sobre ella, iluminando su vestido y su cabello. Era hermosa, tan hermosa como el día en que se fue.
Él habría reconocido aquella silueta entre miles.
Como si hubiera sentido su presencia, ella comenzó a girarse. Cuando sus ojos encontraron los de él, permaneció en silencio durante unos segundos. Después, una sonrisa pequeña apareció en sus labios.
Él amaba esa sonrisa.
La había amado desde mucho antes de entender lo que significaba. Incluso cuando a ella le dolía sonreírle, cuando utilizaba aquella pequeña curva en los labios para esconder todo aquello que no quería decirle, él seguía amándola. Quizá porque siempre había sabido distinguir cuándo Serena sonreía de verdad y cuándo lo hacía para que él no pudiera ver cuánto estaba sufriendo.
Ella dio un pequeño paso hacia él.
—Viniste.
Mateo suspiró silenciosamente, casi inaudible.
—Me invitaste.
Serena bajó la mirada y sonrió nuevamente, aunque esta vez había algo diferente en sus ojos.
—Sí —susurró—. Lo hice.
Afuera, las campanas volvieron a sonar.
La ceremonia estaba a punto de comenzar.
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ÉXTASIS
Mystery / ThrillerLo último que necesitaba era acercarse a una chica como ella. Pero lo hizo. Y quizá el problema nunca fue conocer a Éxtasis Quizá fue todo lo que vino después.
