El conservatorio era un lugar único.
Se había convertido en uno de sus lugares favoritos en la tierra, pero para un alumno tan destacado como él, era normal que fuera así.
Estaba decidido a buscar incursionar en el mundo del teatro una vez que se graduara. Era uno de sus sueños y claro que lo seguiría sin dudarlo.
En ese lugar le había tomado mucho cariño a los maestros y a todas las enseñanzas que le habían brindado, su objetivo siempre fue aprender todo lo que pudiera y le fuera útil para lograr convertirse en un artista muy completo.
Su último año de facultad estaba por iniciar y académicamente hablando no le pedía nada a nadie.
Pero socialmente era una cosa diferente.
La parte social no era su fuerte.
No había hecho amigos y sinceramente no le preocupaba.
Lo que le preocupaba era su compañero de habitación...
Ese chico se había encargado de ponerle el mundo de cabeza.
Ser su compañero los últimos 4 semestres lo estaba volviendo loco.
Era un chico, ciertamente, muy agradable y muy talentoso...
Con eso no tenía queja.
Lo conocía mejor que a cualquiera.
Sabía cómo sonaba su risa cuando estaba nervioso.
Qué canciones tarareaba mientras estudiaba.
Dónde solía dejar las cosas antes de creer que las había perdido.
Incluso qué café pedía durante la temporada de exámenes.
Eso tampoco era la queja real.
- Buenos días.
Sungmin entró a la habitación con esa energía burbujeante que solo él sabía emanar.
- Buenos días.
Respondió Kyuhyun sin levantar la vista del cajón que estaba acomodando.
- ¿Cómo estuvieron tus vacaciones? ¡Siento que no te vi en años!
- Estuvieron bien.
Min le dedicó uno de esos pucheros que él aún no lograba entender cómo era posible que se vieran tan ridículamente bien en un chico de su edad.
Fingió que aquel puchero no tenía ningún efecto sobre él.
Lo ignoró y siguió acomodando sus cosas.
- ¿Quieres ir a comer algo?
El rubio no se daría por vencido tan fácilmente.
Lo que Min no sabía era que Kyuhyun había tratado de olvidarse de él durante sus vacaciones.
- Claro.
Respondió más por costumbre que por hambre.
Terminó de colocar la última prenda doblada sobre el cajón y todo estaba listo.
Miró las maletas de Sungmin...
- ¿No vas a desempacar? - Señaló las maletas en el piso.
- Lo haré al regresar, no hay problema.
Kyu suspiró..
- ¿No te propusiste ser más ordenado ni siquiera por ser tu último semestre?
Sungmin soltó una melodiosa risa.
- ¿No dejarás de preocuparte por todo ni por ser tu último año?
Min lo tomó de la muñeca y lo jaló hacia fuera de la habitación.
El ala B de los dormitorios era la fortaleza de los chicos.
Siempre estaba llena de ruido, obviamente al ser un conservatorio todos tenían mentes creativas y muy activas.
Era normal ver a todos ensayar sus líneas en la sala común. Inclusive él había tenido que hacerlo, si bien las clases eran para eso, la verdad era que la sala común servía para todo lo demás, por eso era la fortaleza.
Todo lo que sucedía ahí no pasaba de ahí y ahí mismo se solucionaba.
No sabía si el dormitorio de las chicas funcionaba igual, pero honestamente, lo que pasaba ahí, le era indistinto.
Mientras caminaban hacia la cafetería, Kyuhyun vio la plaza central llena de estudiantes cargando sus maletas, anunciando el final de las vacaciones de verano.
El edificio de Música ya tenía las ventanas abiertas, e inclusive ya podía escuchar como alguien afinaba su voz, aún sin haber iniciado las clases.
Los demás salones seguían cerrados, solo esperando el momento.
Por suerte, la cafetería ya estaba atendiendo.
El olor a café era lo primero que te daba la bienvenida al entrar.
Ambos se acercaron al mostrador.
- Me puede servir el menú del día, por favor, y a mi amigo.. - Le dirigió la mirada.
- Ah, yo solo quiero un sandwich, por favor.
La cocinera les dio sus platillos y se fueron a sentar listos para comer.
La cafetería estaba casi vacía.
Para la mayoría, desempacar seguía siendo la prioridad.
Para Sungmin, evidentemente no.
- Ya cuéntame todo.
- ¿Qué quieres que te cuente en sí?
Kyuhyun le dio una mordida al sándwich más por educación que por apetito.
- ¡De tus vacaciones! - Sungmin le dio una probada a su arroz.
- Pues, no fueron la gran cosa, visité a mis padres, ayudé en casa y descansé mucho.
Kyu dibujó una débil sonrisa en sus labios.
- ¿Recordaste ensayar tu voz?
- Claro.
- Ah. Ya quiero ver qué obra te tocará este semestre, sé que lo harás increíble.
- Será difícil superarte.
- Ese comentario, viniendo de un chico prodigio, es difícil de creer.
Sungmin sonrió con sus ojos cerrados al terminar esa frase.
Ah...
Recordar ese musical era su principal problema de tenerlo como compañero.
Kyu dio su último mordisco del sandwich.
- Mira es Kangin, - Sungmin reconoció a sus amigos entrando a la cafetería. - ¡Chicos, por aquí!
Kangin y compañía, los amigos de Min...
No le caían mal, tampoco le caían bien.
Le eran indiferentes.
Y gastar su tiempo fingiendo que le agradaban, era su actividad menos favorita.
En cuanto los chicos llegaron a la mesa el volumen de la conversación subió muchos decibeles.
- ¡Sungmin, Tanto tiempo sin verte!
Ellos no sabían hablar como personas normales.
No entendía cómo podían hablar todos al mismo tiempo y, aun así, comprenderse.
- ¡Qué bueno verlos de nuevo!
Sungmin saltó fuera de la mesa para abrazarlos, como si realmente hubieran pasado años desde la última vez que se vieron.
- Regresaré al dormitorio. Te veo allá.
Kyu se levantó de su asiento sin hacer mucho escándalo.
- ¿Te vas ya?
- Ya terminé de comer.
La apelación terminó.
Kyu salió de la cafetería y el sol del mediodía le pegó de lleno.
Vaya que hacía calor.
Caminando de regreso al dormitorio vio el salón de teatro que quedaba de pasada.
Las puertas estaban abiertas de par en par.
Eso llamó su atención.
El salón parecía estar vacío, todo el lugar olía a encerrado. Quizá solo lo abríeron para que mañana no oliera así al momento de recibir a las nuevas generaciones.
Kyuhyun subió las escaleras del escenario y se tomó el tiempo de pasar su mano por las gruesas cortinas de tercio que permanecían a medio cerrar. Miró las butacas vacías que dentro de unos días estarían llenas de estudiantes.
Él se sentía tan cómodo actuando sobre el escenario, pero el recuerdo del último músical de Min lo enojó de pronto.
Sungmin no había actuado mal.
Era un musical solamente.
Estaban actuando.
Lo sabía perfectamente.
La obra había terminado hacía meses. Él seguía sin superar la última escena.
El problema nunca había sido el musical.
Había sido descubrir que verlo besar a alguien más le había dolido más de lo que estaba dispuesto a admitir.
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Dos chicos y un primer amor
FanfictionEl último semestre trae consigo el primer amor, pero también el peso de la graduación. Mientras Kyuhyun lucha por convertirse en el actor que siempre soñó ser y Sungmin busca encontrar una voz que realmente le pertenezca, ambos descubrirán que crece...
