Las luces del set eran cegadoras, una lluvia de destellos que siempre hacían que Jimin sintiera que estaba siendo diseccionado bajo un microscopio. A su lado, Jungkook lucía impecable, con esa sonrisa de chico bueno que había perfeccionado para las cámaras, la misma sonrisa que Jimin odiaba en ese instante preciso.
—La química entre ustedes es innegable —comentó el entrevistador, inclinándose hacia adelante con una chispa de picardía en los ojos—. Los fans siempre están teorizando, ¿qué tienen que decir al respecto?
Jimin contuvo la respiración, sus dedos apretando la tela de sus pantalones debajo de la mesa. Miró de reojo a Jungkook.
«No lo hagas», pensó. «No esta vez».
Jungkook soltó una carcajada ligera, una risa ensayada que sonaba demasiado natural. Se pasó una mano por el cabello, restándole importancia con una naturalidad que a Jimin le revolvió el estómago.
—Bueno, ya saben cómo es —respondió Jungkook, mirando a la cámara con una seguridad insultante—. Somos hermanos, básicamente. Hemos crecido juntos y nos conocemos de memoria. Es solo cariño de mejores amigos, no hay nada más que eso.
El entrevistador asintió, satisfecho con la respuesta estándar, y continuó con la siguiente pregunta. Jimin, sin embargo, se quedó estático. Sintió un zumbido sordo en los oídos. La palabra "amigos" golpeó su pecho como un insulto directo.
El resto de la entrevista fue un borrón. Jimin mantuvo su sonrisa profesional, respondió con frases cortas y cumplió con su papel, pero por dentro, una marea negra de frustración estaba alcanzando su límite.
Tan pronto como las luces del estudio se apagaron y el equipo comenzó a desmontar el set, Jimin se levantó sin decir una palabra. Jungkook, ajeno a la tormenta que se cocinaba a su lado, comenzó a bromear con uno de los camarógrafos mientras caminaban hacia el pasillo privado de los camerinos.
En cuanto la puerta del camerino se cerró tras ellos y el cerrojo hizo un clic metálico, la atmósfera cambió. El silencio no era relajado; era denso, cargado de estática.
Jungkook dejó caer su bolso en el sofá y se estiró, soltando un suspiro de alivio.
—Qué pesada estuvo esa última parte, ¿no? Casi me río cuando dijo lo de la química, casi se nota que...
—"Mejores amigos" —interrumpió Jimin. Su voz no era un grito; era un susurro frío, cortante como el filo de un bistec—. Dijiste que somos mejores amigos.
Jungkook se detuvo en seco, dándose la vuelta con una sonrisa confusa que desapareció al ver la expresión en el rostro de Jimin.
—Jiminie, es lo que tenemos que decir. Sabes cómo funciona esto, no podemos darles carne para que nos destrocen en las redes. Es una pequeña mentira piadosa, no te lo tomes tan en serio.
Jimin dio un paso adelante, acortando la distancia entre ellos. Jungkook retrocedió instintivamente hasta que sus muslos chocaron contra el borde del sofá. Jimin no se detuvo; apoyó una mano en el respaldo del asiento, justo al lado de la cabeza de Jungkook, atrapándolo en su espacio personal.
—¿Mentira piadosa? —Jimin inclinó la cabeza, observando la garganta de Jungkook moverse al tragar saliva—. Los amigos no se quedan en el estudio hasta las tres de la mañana para "practicar" a solas, Jungkook. Los amigos no hacen las cosas que hacemos cuando nadie está mirando. Un amigo no se deja tocar por otro como tú te dejas tocar por mí.
—Jimin, no es momento para esto... —Jungkook intentó desviar la mirada, pero Jimin le sujetó la barbilla con firmeza, obligándolo a sostenerle el contacto visual.
—No —lo cortó Jimin, con los ojos brillando con una intensidad peligrosa—. La próxima vez que te escuche decir esa palabra frente a una cámara, te aseguro que te arrepentirás de no haber dicho la verdad. Se acabó el juego, Jungkook. Ya me cansé de limpiar tus mentiras con mi cuerpo.
Jimin se acercó tanto que sus labios casi rozaban los de Jungkook, dejando que el aire cálido de su aliento confirmara la amenaza.
—Dime ahora, aquí, en este camerino —siseó Jimin—, ¿qué somos realmente? Porque si vuelves a llamarme "amigo", voy a asegurarme de que todos entiendan exactamente a qué tipo de "amistad" te refieres.
Jungkook abrió la boca para responder, pero el sonido quedó atrapado en su garganta, ahogado por la presión que Jimin ejercía sobre él, una presión que, por primera vez, no era una caricia, sino una exigencia absoluta.
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Little White Lies (Jikook)
FanfictionJimin está harto de que Jungkook siempre diga que solo son "mejores amigos", cuando la verdad es completamente diferente una vez que están a solas. Se acabaron las mentiras piadosas.
