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Introducción

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Rusia 2023, Moscú

"Me enamoro con cada palabra, me destrozo con cada acción." 

— Frida Kahlo

Emma

Debería aliviarme el hecho de haber salido de aquel sótano con vida, sin embargo, una parte de mi murió en ese lugar, dejando un cascaron vacío incapaz de ser llenado por algo o alguien.

El sonido del monitor que indica mi ritmo cardiaco comienza a molestarme y ni hablar del olor a lavanda, que lo único que me ocasiona es dolor de cabeza.

­—Emma, Emma... ¿escuchaste? — la voz de mi madre es como un megáfono, que a pesar de estar a tres pasos de distancia la oigo como si estuviera pegada a mí.

—¿Qué parte mamá?, la de que es casi imposible volver a quedar embarazada o que tengo dedos y costillas fracturados—

La cara de tristeza de mamá es un poema, ya que desde que murió mi padre nos hemos llevado a las patadas, no ha habido un maldito día de paz entre las dos, hasta este día, hasta que me vio...así.

—El doctor dice que en una semana te darán de alta, te van a estar monitoreando a ver si aún quedan rastros del feto—

Feto, palabra tan cruda para definir el inicio de una vida.

El golpeteo de la puerta hace que ambas nos olvidemos del momento incómodo. La vestimenta de antinarcóticos de Cassio me produce asco, ya que todo empezó por intentar ser como papá, que se vea tan presentable me ocasiona un sin sabor que detesto.

—Emma, jueza Jones—se lleva la mano a la cabeza en forma de saludo.

—Sin presentaciones muchacho, solo se directo—

La mirada de Cassio va directo de mi madre hacia mí, como si intentara descifrar lo que estaba pasando antes de que entrara.

—Bueno, en un momento el agente Carter vendrá a tomar las declaraciones de Emma, debemos estar de acuerdo con nuestras declaraciones para no levantar sospechas—

—Emma ya sabe que decir, no te preocupes—

—Si Cassio no te preocupes, ya repasé mis líneas—dije con sarcasmo.

El dolor que siento no son por las torturas, sino por la culpa de haber sido tan ingenua y tonta. debí quedarme con papá, así el no hubiera muerto.

—Es lo mejor para ti—

La mirada que me da Cassio solo empeora mi humor. Odio la lástima, odio que me vea como la pobre Emma, la tonta y enamoradiza Emma. La estúpida que se enamoró de un mafioso, mafioso que la mando a torturar.

—Claro, lo mejor para mí no es ir a una prisión a pudrirme por el resto de mi vida, sino seguir viviendo como si no hubiera pasado nada, ¿no? —

Ambos me miran con total silencio y con esa maldita lástima desde que me encontraron en aquel sótano. Pero, porque culparlos, si la única que tuvo la culpa soy yo, nadie me puso un arma en la cabeza para caer ante Euyin Romanov.

Ay Emma solo tenías una misión, conseguir evidencias que lo vinculen con el tráfico de drogas, pero no, tenías que enamorarte.

—No fue tu culpa, tú solo cometiste un pequeño error—

—Error que no volverás a repetir hija—

El tono en que lo dice me da a entender que será la última vez que permitirá que meta la pata.

—¿Y el agente Ruster? —

—Muerto, creemos que Euyin lo mató, ya que no tenía ojos, orejas ni lengua, castigo que impone la Bratva a los traidores; cuando llegamos a su mansión el cadáver de Ruster estaba tirado en el suelo, descomponiéndose—

El sentimiento de haber sido vengada por mi torturador me da una satisfacción que no debería de sentir, pero mi cuerpo no es tan fácil de controlar, por ello la primera carcajada rebota por todo el cuarto.

Las miradas de mi madre y de Cassio son de preocupación, debería decirles que solo me rio por lo patética que es mi vida, pero lo más seguro es que después de esto me internen en un psiquiátrico.

Euyin Romanov, al fin sabes que no fui yo quien te traicionó y espero verte en el infierno.

—¿Cómo me encontraste Cassio? Que yo recuerde esa casa era la más camuflada y resguardad de Euyin—

Cassio me miro por unos segundos, debatiéndose por decirme o no la verdad.

—Alguien llamo y dijo que la hija del Mayor Ezra Jones corría peligro—

Una sonrisa se escapa de mis labios, ya que al final el cumplió su palabra. Me liberó.

—¿No te dijo algo más? —

—No, solo me dio las coordenadas y colgó—

Gracias, quien seas, gracias. Sin ti yo no estuviera aquí, viva y con ganas de seguir viviendo, gracias Boss.

 Sin ti yo no estuviera aquí, viva y con ganas de seguir viviendo, gracias Boss

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Atrápame HermosaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora