14# Arco de Ren Keitani: La cruel ironía

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"M" sonríe y yo lo hago con ella

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"M" sonríe y yo lo hago con ella.

He perdido la cuenta de las veces que la he amado durante las últimas cinco horas. Cinco horas perdiéndome en cada curva de su cuerpo, en cada recoveco de su piel. Cinco horas de puro éxtasis, de follármela de todas las maneras posibles; de gemidos, gritos y pasión.

Cinco benditas horas rozando lo más parecido a ese cielo para imbéciles que nos venden.

Y ahora, por estúpido que parezca, solamente me preocupa una cosa.

—¿Tienes hambre? —pregunto perdiéndome de nuevo en sus ojos—. Ya pasan varias horas del mediodía...

Ella asiente, se levanta del sofá rumbo al dormitorio y la idea de pasar un par de horas más a su lado, vuelve a robarme una sonrisa.

Joder, debo parecer idiota con tanto sonreír.

A pesar de su afirmación, "M" vuelve al salón vestida, ha anudado el top que le rasgué y lleva el bolso colgado del hombro.

Mi ceño se frunce y la interrogo con la mirada.

—Tengo hambre, pero en poco más de una hora tengo una reunión con el equipo —se disculpa—. Comeré algo por el camino.

Me trago las ganas de humillarme y decirle que puedo pedir una pizza y asiento intentado que mis dientes no chirríen al tensar la mandíbula.

No me jodas.

—Está bien —respondo poniéndome en pie—. Saldré contigo —afirmo—. Yo también tengo un par de temas que tratar —finalizo, buscando un poco de dignidad.

Ella entrecierra los ojos levemente y esa sombra de desconfianza destella en sus ojos.

Otra vez.

Es como una jodida patada en las pelotas.

A pesar de eso, me trago la ira. Esa sombra en su mirada ha sido fugaz y hoy no pienso despedirme cabreado como la última vez.

Mi brazo roza su cintura y la acompaño en dirección a la puerta.

Hoy no espero un beso de despedida ni una promesa.

Hoy, con un hasta luego cordial y una sonrisa me daría por satisfecho, porque significaría que aunque fuera solo un poco: Umi Maeda confía en mí.

Lo cierto es que no le he dado motivos para desconfiar. Mi trabajo como soplón ha sido impecable, nadie se ha enterado de lo nuestro y —excepto por Gan que ha hecho la reserva— he mantenido el encuentro de hoy en secreto.

"M" no tiene motivos ni razones para no fiarse de mí y eso encaja jodidamente bien con mi lema de la jornada:

«Hoy se gana».

Haciendo uso de las enseñanzas del Viejo, le abro la puerta como el caballero que soy y la guío hasta el pasillo con vistas al jardín Zen.

Caminamos con tranquilidad en dirección al aparcamiento y la pregunta sale de mis labios sin darme cuenta:

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⏰ Última actualización: Jul 24 ⏰

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