Aplaude emocionada, viendo el juego de béisbol escolar desde las gradas. Su colegio compite en las finales de temporada y ella apoya a Samuel que se encuentra esperando en una de las bases. Trajo a Lía con ella, que luego de superar la incomodidad inicial, observa el juego con interés. Juntas animan hasta casi quedarse sin voz, y aunque Lía no estudia en el mismo lugar, Alexa logró que ambas usen los colores a juego.
Carrera tras carrera los vítores de la gente son caóticos. También arrojan palomitas hacia los jugadores o se abuchean contra la otra escuela. Se divierten todo el tiempo, riéndose de la situación. Las gradas se vuelven locas cuando su colegio gana el juego y ella siente el imperioso deseo de ver a Sam. Tardan un rato en salir de entre la gente, y caminan para esperar fuera de los vestidores. El ambiente está cargado de emoción, y se escucha la euforia de los jugadores.
Cuando Sam sale, con el pelo húmedo, Alexa se ríe de incredulidad, impresionada de verlo listo tan rápido. Él le muestra esa sonrisa encantadora antes de besarla con alegría. Se separan por las burlas tontas de sus compañeros. Rueda los ojos con gracia.
Aprovecha el respiro para poner su atención en Lía. Los presenta y ve como Sam le da la mano, con esa calidez tan suya. Él las invita a cenar, pasando de los demás jugadores, Alexa acepta encantada, evitando también que Lía, siempre tímida, se niegue.
Van al restaurante favorito de su novio, un lugar un poco escondido, perfecto para celebrar con tranquilidad. Le resulta satisfactorio verlos interactuar. Absorbe de esta noche todo lo que puede, olvidando sus malas notas, el vacío persistente. Ahora mismo todo está bien.
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Son las vacaciones de verano y Alexa descansa bajo la sombra de un árbol, acariciando lentamente el pelo de Sam, quien tiene la cabeza sobre su regazo. Entona melodías para él.
Están en un parque concurrido, y el sol brilla en todo su esplendor, aumentando la temperatura. Lleva una blusa de tirantes y pantalones cortos, dejando sus tatuajes a la vista. Sam los acaricia, distraído, arrullado por su voz.
De vez en cuando, siente ese cosquilleo agradable que le produce su toque. Observa a los niños que juegan con pistolas de agua, una pareja que compra helados y perros jugando a lo lejos. Centra de nuevo su atención en Sam cuando él le pregunta si irán a la fiesta. Alexa lo había olvidado. Lucas, un amigo de Samuel, los ha invitado a su casa, donde habrá una fiesta de piscina. Ella responde que sí, él besa su mano como respuesta.
La reunión es en unos días, por lo que tiene tiempo de buscar qué ponerse. No está segura de cuál es su reputación entre los jóvenes de su edad, Sam solo le dice que no se preocupe, aunque ella no está convencida. En fin, le gusta pasar tiempo con él, así que no le molesta integrarse un poco más en su vida.
Sigue acariciando su pelo y lo mira con cuidado. ¿Qué siente por este chico?, ciertamente ha calado en ella, pero no sabe si llamarle amor, aun así, pero va creciendo en intensidad. Lo ve incorporarse un poco, solo para sentir su mano aligerando la arruga a un lado de sus ojos.
Según él, tiende a aparecer cuando está pensando mucho o se encuentra angustiada. Alexa le sonríe, asegurando que está bien y Sam, le devuelve la misma sonrisa.
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Atesora momentos como este. El chófer de Samuel conduce mientras ellos están en la parte de atrás. Él la rodea con un brazo y cantan la canción pegadiza que transmiten por la radio. Es de todo, menos afinado, eso lo hace divertido.
Llegan a la fiesta de buen ánimo, donde ya hay un montón de gente reunida. No esperaba tanta gente, pero Samuel la toma de la mano y la lleva hacia el interior. Saludan a Lucas y a todos los demás amigos, cada cual, siendo burlones con Sam, aunque ellos mismos tienen a su pareja ahí presente.
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Alexa Drake
General FictionAlexa está viva. Es decir, está respirando y cada día ve un nuevo amanecer... Pero algo no se siente bien. Alexa llega a Margate, Inglaterra, escapando de su pasado, uno que la atormenta día y noche. El problema es que su cerebro no hace silencio. L...
