En el reino de Daehan existían dos dinastías: en el sur, Hanseong, gobernado por los Kim; en el norte, Geumhan, regido por los Jeon. Dos linajes. Dos ideologías. Una sola historia marcada por la guerra.
Pero, ¿qué ocurre cuando ambas dinastías entra...
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Un desgarrador grito se escuchó en medio del castillo, lamentos y sollozos. La reina estaba pariendo, dando a luz a su primer cachorro quien sería el heredero. Pero ¿Exactamente de qué? ¿Qué iría ha heredar aquel cachorro? ¿Un reino hecho cenizas?
En medio siete meses de guerra con los Kim la reina Jeon se mantuvo fuerte, incluso semanas antes de parir, cuando en los pasillos de aquel castillo se rumoreaba que estaban cada vez más cerca de perder la guerra. Temiendo por su familia, por su cachorro, por su vida misma, no dejó que nada de eso le impidiera gestar a su primer bebé.
Las betas encargadas de asistir a la reina estaban corriendo en medio de los pasillos, con trapos, cobijas, jarras de agua, lo que consideraran necesario para llevar a cabo el procedimiento de manera correcta.
El rey resopló "¿será posible que hagan su trabajo más rápido?"
Incluso si su omega estaba al borde de la muerte del dolor, el pensamiento del rey era bastante obvio, necesitaba que aquel cachorro o cachorra naciera y que definieran el destino de su lobo. Necesitaba un alfa.
Alfa.
Pensó la omega a medida que perdía el conocimiento.
Alfa.
Llamó de manera inconsciente a través del lazo que en algún momento la hizo sentir algo por aquel hombre. Necesitaba ayuda, su omega necesitaba de aliento, de un toque, de algo de aquel alfa. Recibiría sus regaños si eso la haría pujar más fuerte.
Otro gritó resonó en aquella habitación, desde el fondo de su sufrimiento.
"Un poco más Majestad, la cabeza está saliendo" alentó la beta entre sus piernas, mientras que otra tomaba el pulso de la reina en su muñeca asegurándose de que se mantuviera viva.
La intentó regular su respiración para pujar nuevamente, tensó la mandíbula soltando un gruñido y apretando la almohada a su lado, siguió, siguió y siguió hasta que su pulso se hizo débil.
"Majestad" la beta la llamó notando como la omega entrecerraba sus ojos. Volteó preocupada hacia el rey quien estaba a un lado presenciando toda la escena, pero reacio a ayudar. "No puede perder el conocimiento, tenemos que sacar al cachorro ya. Llevamos horas en trabajo de parto..." dijo enojada con la actitud del alfa, este le dio una mirada severa lo que la obligó a decir "Majestad" a modo de respeto.
"Que acudas al parto de mi omega no te exenta de castigos" advirtió.
La beta entró en pánico a medida que el alfa se acercaba, pero para su suerte el hombre se sentó en la cama a un lado de su esposa, tomó su mano mientras que con la otra le apartaba el cabello de la cara.
"Seryeon" llamó. "Omega. Sé fuerte y ten a nuestro bebé" apretó su mano al escuchar a la omega hacer caso a su llamado, ésta nuevamente empezó a pujar mientras lloraba.