El aire de Busan siempre sabía a sal y a promesas que nadie tenía la intención de cumplir.
Jeon Jungkook se ajustó la correa de cuero de su Leica M6 al cuello, sintiendo el peso familiar de la cámara como un ancla que lo mantenía unido a la tierra. A su alrededor, el festival indie "Blue Wave" era un caos de luces de neón, sudor y el sonido distorsionado de guitarras eléctricas que rebotaban en las paredes de los viejos almacenes del puerto.
Para Jungkook, ese caos era el paraíso.
—¡Jeon! ¡A las tres! —gritó Lisa, su colega de fotografía, señalando hacia el escenario donde el vocalista acababa de lanzarse sobre la multitud.
Jungkook no respondió. No necesitaba hacerlo. Se movió con la agilidad de un gato entre los cuerpos sudorosos, ignorando los empujones y el olor a cerveza barata. Se puso en cuclillas, ajustó el enfoque manualmente y contuvo la respiración. Click. El flash iluminó por un milisegundo las gotas de sudor suspendidas en el aire. La foto perfecta.
—Tienes ese brillo en los ojos otra vez —dijo Lisa acercándose cuando la canción terminó, limpiándose la frente con el antebrazo—. Estás atrapando almas, no solo imágenes.
—Las imágenes duran más que las personas —respondió Jungkook con una sonrisa ladeada, revisando el dial de su cámara—. Las personas se cansan de ti o tú te cansas de ellas. Una fotografía se queda exactamente donde la dejaste.
Esa era su filosofía. A sus veinticuatro años, Jungkook vivía de su mochila. Su apartamento en Seúl era poco más que un cuarto oscuro donde colgaba negativos a secar; no había plantas que regar, ni facturas compartidas, ni una pareja que preguntara a qué hora llegaría. Su libertad era un santuario sagrado, una independencia que protegía con una armadura de indiferencia y chaquetas de cuero desgastadas.
Caminó hacia la barra del fondo, pidiendo una cerveza mientras observaba a la gente. Veía parejas besándose desesperadamente y grupos de amigos jurándose lealtad eterna bajo los efectos del alcohol. A él le parecía... asfixiante.
—¿Alguna noticia de tu hermano? —preguntó Lisa, apoyándose en la barra junto a él—. Namjoon me dijo que estaban planeando un viaje familiar con la familia de Seokjin.
Jungkook soltó un suspiro corto, mirando el fondo de su botella. —Namjoon siempre está planeando algo. Se casó con su opuesto perfecto y ahora vive en una burbuja de responsabilidades y cenas de domingo. Lo quiero, pero su vida me da claustrofobia.
—Es estabilidad, Kook. Algo que tú no conoces.
—La estabilidad es solo otra forma de decir que estás atrapado —sentenció él, colgándose de nuevo la cámara al hombro—. Me voy a la orilla del muelle. La luz de la luna sobre las grúas industriales está mejor que este humo.
Se despidió con un gesto vago y salió del recinto. El frío de la noche de Busan lo golpeó, refrescando su piel caliente por la adrenalina del concierto. Se sentó en el borde del muelle, dejando que sus piernas colgaran sobre el agua oscura.
Sacó su teléfono del bolsillo. Tenía dos llamadas perdidas de Namjoon. Probablemente para invitarlo a otra de esas cenas incómodas donde conocería al hermano menor de Seokjin, ese chico, Jimin, que Namjoon describía como "el ejemplo de ciudadano modelo". Jungkook ya lo imaginaba: rígido, con el cabello perfectamente peinado y hablando de fondos de inversión.
—Ni en un millón de años —murmuró Jungkook para sí mismo, guardando el teléfono sin devolver la llamada.
Levantó su cámara y encuadró el horizonte, donde el mar se unía con el cielo negro. En ese momento, Jungkook se sentía invencible. Era dueño de su tiempo, de su arte y de su soledad.
No sabía que esa era la última noche en la que su única preocupación sería la apertura del diafragma de su lente. No sabía que, a pocos kilómetros de allí, el destino estaba pisando el freno en una carretera mojada, y que su preciada libertad estaba a punto de colisionar con el peso más dulce y aterrador del mundo.
Jungkook disparó una última foto al vacío, sin saber que era el final de su vida tal como la conocía.
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Universo en Colisión || KOOKMIN
FanfictionJimin es orden, metas y una vida perfectamente planificada. Jungkook es caos, libertad y una cámara fotográfica que huye de los compromisos. No se soportan, pero el destino tiene un plan cruel: un accidente deja al pequeño Woo-ju huérfano, y ellos s...
