El olor a hierro y tierra quemada lo inundaba todo. No era la lluvia limpia de Amegakure; esto era el hedor de la guerra.
Me estaba derrumbando. Sentía el peso de mis propios pulmones, cada vez más lentos, mientras me ocultaba tras los restos de un muro de piedra que se deshacía en cenizas. No sabía qué hacer. Mis manos, siempre precisas y calmadas, temblaban tanto que apenas podía sostener el paraguas de acero que ahora servía más de apoyo que de arma.
¿Cómo terminé así? ¿En qué momento el camino se volvió tan oscuro? Se supone que estaba siguiendo los pasos de mi madre. Estaba haciendo lo correcto, ¿verdad? Pero en sus diarios, ella nunca habló de este horror... ella nunca estuvo en una guerra de esta magnitud... ¿o sí? ¿Acaso ella también sintió este vacío en el estómago mientras el mundo se caía a pedazos?
Cerré los ojos con fuerza, apretando el pergamino que colgaba de mi cadera contra mi pecho, como si pudiera extraer de él un poco de su calor.
—Ayúdame... por favor, madre... —susurré, mientras las lágrimas se mezclaban con el barro de mi rostro.
Con los dedos entumecidos, abrí el primer libro. Necesitaba recordar por qué empecé esto. Necesitaba escuchar su voz en mi cabeza una vez más. Mis ojos cayeron en la caligrafía elegante, pero apresurada, de la primera página; esa nota que había leído mil veces y que ahora era mi único ancla a la cordura:
"Ahora ya sé que eres una niña, mi niña. Tengo este diario desde que soy una pequeña santurrona con el propósito de dejártelo a ti para que me conozcas. Quiero que lo leas con calma, quiero que crezcas con él. No te lo leas todo de una, léelo cada que pasen los días... Se supone que es un diario que dure años, jsjsjs
Tenemos que crecer juntas de alguna manera
Te ama millones, mamá."
El papel estaba amarillento, pero la tinta seguía ahí. "Crecer juntas". Ella me lo había prometido.
Pero en este momento, rodeada de gritos y explosiones, me preguntaba si mi madre alguna vez imaginó que "crecer" dolería tanto.
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La kunoichi de la lluvia (NARUTO)
FanfictionPara el mundo, Asahi Kurosawa fue la 'Ombú' de la Lluvia, una leyenda que rivalizó con el Rayo Amarillo de Konoha. Para Amaya, ella es solo una voz atrapada en cuatro libros de cuero. Amaya nació el mismo día que el mundo cambió, pero mientras otros...
