Capítulo 11: Victoria Compartida

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La llegada a Ciudad Nacrene fue como un soplo de aire fresco después de la tormenta y el reencuentro con Iris y Cilan. La ciudad, con sus edificios antiguos fusionados con arte moderno, bullía de vida: artistas callejeros pintando pokémon, cafés con terrazas llenas de entrenadores discutiendo estrategias, y el imponente museo pokémon dominando el horizonte. Ash y Bianca habían pasado la mañana explorando el museo, donde Bianca tomó notas frenéticas sobre fósiles de pokémon antiguos, su entusiasmo contagiando a Ash.

Ash caminaba con paso enérgico, su gorra roja protegiéndolo del sol del mediodía. El calor hacía que su camiseta se adhiriera a su torso sudoroso, delineando los músculos firmes de su pecho y abdomen –esculpidos por batallas interminables y carreras por regiones salvajes. Pikachu, sobre su hombro, lamía una baya helada que Ash le había comprado, refrescándose las mejillas chispeantes. "¡Esto es genial, Bianca! Ese fósil de Aerodactyl me dio ideas para nuevas estrategias. ¿Lista para la revancha en el gimnasio?"

Bianca nodded con determinación, aunque un nudo de nervios le apretaba el estómago. Su vestido verde, fresco y ondeante, se pegaba ligeramente a sus curvas por el sudor de la caminata, acentuando la suavidad de sus caderas y el sutil escote que subía y bajaba con cada respiración ansiosa. Emolga volaba alrededor de ella, mordisqueando una baya similar, su cola esponjosa rozando accidentalmente el brazo de Bianca. "¡Sí! Después de la práctica con Iris y Cilan, y tus consejos... creo que puedo ganar esa medalla. El gimnasio de aquí es de tipo normal también, ¿verdad? Norma me dio tips ayer por mensaje –dice que vuelva cuando esté lista."

Ash le dio una palmada en la espalda, su mano lingering un segundo en su hombro cálido. "¡Exacto! Y yo estaré ahí animándote. Vamos, no perdamos tiempo."

El gimnasio de Ciudad Nacrene era un edificio elegante con toques artísticos: murales de pokémon en las paredes y una arena central rodeada de gradas. Norma, la líder, los recibió con una sonrisa cálida, su uniforme ajustado destacando su figura atlética mientras estiraba antes de la batalla. "¡Bianca! Me alegra verte de vuelta tan pronto. Y con Ash Ketchum –he oído de tus hazañas. ¿Revancha 3 vs 3?"

Bianca tragó saliva pero asintió. "Sí. Estoy lista."

Ash se sentó en las gradas, Pikachu en su regazo, notando cómo un grupo de fans locales –mayormente chicas con camisetas de pokémon– lo reconocían y susurraban. Una se acercó, su top corto revelando un abdomen tonificado por entrenamiento, y le pidió una foto. Ash accedió amablemente, pero su atención estaba en Bianca, quien ajustaba su vestido nervioso, el sudor perlando su cuello y haciendo brillar su piel bajo las luces del gimnasio.

La batalla comenzó. Norma sacó a Herdier de nuevo. Bianca eligió a Pignite, recordando las debilidades. "¡Pignite, Nitro Carga!"

Pignite cargó envuelto en llamas, golpeando a Herdier con fuerza. Norma contraatacó: "¡Herdier, Mordisco!"

Pero Bianca, inspirada por los tips de Ash, gritó: "¡Esquiva y usa Llamarada!"

Las llamas envolvieron a Herdier, debilitándolo. La multitud aplaudió, y Ash gritó: "¡Bien hecho, Bianca! ¡Sigue así!"

Siguiente ronda: Watchog vs Emolga. Watchog usó Hipnosis, pero Bianca recordó la práctica: "¡Emolga, Acrobacia para dodging y Descarga!"

Emolga voló grácil, evitando el sueño y lanzando chispas que paralizaron a Watchog. Norma sonrió impresionada. "¡Has mejorado!"

Última: Stoutland vs Minccino. Stoutland era fuerte, usando Ataque Físico. Minccino, rápido pero frágil, dodged con Cola Barrida. Bianca sudaba profusamente ahora, su vestido pegajoso acentuando sus curvas mientras corría al borde de la arena para comandar mejor. "¡Minccino, Encanto para bajar su ataque!"

Minccino posó adorable, distrayendo a Stoutland. Luego, un Cola Barrida final lo derribó. ¡Victoria!

La multitud estalló en aplausos. Norma extendió la medalla: un emblema plateado con forma de pokéball. "¡Felicidades, Bianca! Ganaste la Medalla Básica. Tu progreso es notable –gracias a tu compañero, supongo."

Bianca tomó la medalla, lágrimas de alegría en los ojos. "¡Gracias! Ash... ¡lo logré!"

Ash corrió a la arena, abrazándola fuerte. Sus cuerpos se presionaron –su pecho sudoroso contra el de ella, el vestido húmedo adhiriéndose a su figura curvilínea, sintiendo el calor mutuo. "¡Sabía que podías! Estoy tan orgulloso."

Celebraron en una fiesta improvisada en el parque central de la ciudad. Amigos locales se unieron: entrenadores, artistas y pokémon liberados para jugar. Cilan habría aprobado –había comida abundante: bayas asadas, pasteles pokémon y bebidas refrescantes. La música sonaba, un grupo tocando ritmos alegres con flautas y tambores.

La comedia no tardó: Pikachu y Emolga empezaron a "bailar" en el centro, Pikachu girando con chispas, Emolga volando en espirales. Minccino se unió, barriendo el suelo con su cola esponjosa, pero tropezó y creó una nube de polvo que hizo estornudar a todos. Bianca rió, uniéndose al baile con Ash. "¡Vamos, bailá conmigo!"

Ash, torpe en el baile pero entusiasta, la tomó de la mano. Giraron, su gorra volando en un giro, y Bianca tropezó, cayendo contra su pecho. Sus cuerpos rozaron de nuevo, sudor mezclado, el vestido de ella subiendo ligeramente por el movimiento, revelando sus muslos suaves. Ash la sostuvo, riendo: "¡Cuidado, torpe adorada!"

Pignite, excitado, lanzó pequeñas llamas al aire como fuegos artificiales, pero una aterrizó cerca de un grupo de pokémon, causando un caos hilarante: un Pidove voló alarmado, un Patrat rodó en pánico, y todos terminaron riendo mientras apagaban las chispitas.

En un momento tierno, Ash sacó un pequeño amuleto de su mochila –una piedra con forma de corazón que había encontrado en el bosque, tallada con un símbolo de suerte. "Toma, Bianca. Para tu próxima victoria. Es un amuleto de la suerte –como el que mi mamá me dio en Kanto."

Bianca lo tomó, sonrojada, colgándolo en su cuello. La piedra descansó entre su escote, y ella lo abrazó de nuevo, sus curvas presionando contra su torso firme. "Gracias, Ash. Significa mucho."

La fiesta continuó hasta el atardecer, con bailes, risas y pokémon uniéndose al jolgorio. Bianca sintió una calidez profunda –no solo por la victoria, sino por compartirla con Ash.

Continuara.

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