Los cambios son jodidos para todos, pero para un adolescente de 17 años lo son aún más. Y es que dejar atrás a toda tu familia e irte a otro estado no es algo agradable para nadie.
Al menos eso es lo que pensaba Pete Wentz.
Llevaba jugando al fútbol desde que tenía memoria y claro, la práctica hace al maestro. Por eso ningún miembro de su familia se sorprendió cuando le ofrecieron una beca para estudiar en uno de los mejores colegios de Chicago.
Estaba muy emocionado de poder entrar en un instituto como era el Nova Institute of Chicago. Ya se imaginaba toda una nueva vida allí llena de amigos, o al menos algo diferente a lo que era su vida en su ciudad, Salt Lake City.
Pero toda esa emoción abandonó su cuerpo cuando se dio cuenta de que para estudiar en Chicago tenía que dejar todo atrás; a sus padres, hermanos, amigos...
Se encontraba sentado en su habitación recogiendo lo más importante con su madre. Para Pete era muy complicado elegir lo más relevante, para él todo era fundamental.
—Hijo por favor, ¿cómo vas a llevarte el trofeo del campeonato pasado? ¡Pesa casi más que tú!— su madre le regañaba porque era la quinta vez que insistía con lo del trofeo.
—Joder mamá, al menos déjame llevarme el bajo— pidió como una súplica.
—Pete cariño, ¿tú en serio te piensas que vas a poder pasar el bajo por el control de seguridad del avión?— le explicaba su madre— además, ¿te llevarás solo el bajo y te dejarás aquí el amplificador?
—El plan era llevarme también el ampli— le decía medio avergonzado.
—Tantos remates de cabeza te han dejado tonto— sentenció su madre entre risas y se rendía ante la insistencia de su hijo— te puedes llevar el bajo, pero no el amplificador, ya veremos qué hacemos allí.
Seleccionar la ropa tampoco fue una tarea fácil. No era porque tuviera mucha (que también) sino porque para él nada era suficiente para Chicago. Acabó escogiendo un puñado de camisetas de grupos y otras con otros tipos holográficas. Su madre le obligó a irse pronto a la cama porque el vuelo salía temprano y no quería perderlo.
—¿Estás durmiendo?— le preguntó su hermano pequeño Andrew.
—Lo estaba— respondió un poco frustrado porque por fin había conciliado el sueño cuando su hermano lo despertó.
—Es que estaba pensando...— comenzó a explicar cuando Pete le interrumpió con un "primera vez que lo haces", pero su hermano siguió como si nada.— que cuando te vayas va a ser muy aburrido.
—No digas eso Andy, seguro que te lo pasas muy bien con Hillary.
—Ya, pero tú me entiendes.
Se posicionó mirándolo directo a la cara diciéndole— Hermano, nunca te entiendo. Si pudiera entenderte sería un milagro—. Cierta razón tenía el mayor, porque su hermano era un poco rarito. Pero era buena gente, así que su familia lo acababa queriendo.
—Joder Peter, que Hillary es diferente. Ella no juega a videojuegos ni se pelea conmigo— contestó apenado.
Peter podía entender la preocupación de su hermano. Él al final solo tenía 11 años y su hermana Hillary 12, y a esa edad había muchas diferencias. Pero al final Hillary era la chica más divertida que había conocido jamás, y era su hermana pequeña.
—A ver cara pan, si sigues diciendo estupideces así seguro que morirás virgen. De momento calla y duérmete, y mañana por la tarde le dirás a tu hermana de ir a jugar a fútbol al parque, y verás la paliza que te pega.
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BEFORE IT FALLS APART [Petekey/peterick]
FanfictionLos cambios son difíciles, y para un adolescente de 17 años aún más. Pete deja atrás a su familia para mudarse a Chicago, con una beca y un equipo de fútbol esperándolo. Pero la voz de un pelirrojo lo lleva por caminos inesperados, mientras el casta...
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