Capítulo 01

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Ese sonido era lo único que nunca cambiaba.

El roce afilado de las cuchillas contra el hielo, el eco hueco del salto bien ejecutado, el leve crujido del frío hielo en la pista.

Kim Taehyung conocía cada uno de esos sonidos mejor que nadie.

Y aun así, llevaba años sin producirlos.

Desde la pequeña oficina al costado de la pista —un cubículo con paredes de vidrio que daba vista directa al hielo— observaba en silencio, sentado frente a un escritorio de madera oscura lleno de carpetas, facturas y un calendario abierto con anotaciones en tinta roja.

“Revisión de compresores – jueves.”
“Mantenimiento cuchillas alquiler.”
“Inspección de iluminación.”

Su letra era limpia, encargándose de organizar la información, todo lo contrario al caos que alguna vez había sido su mente cuando patinaba.

Ajustó los lentes que descansaban sobre el puente de su nariz —no los necesitaba realmente, solo un poco al leer— y marcó un número en su celular.

—Sí, el mantenimiento general debe hacerse antes de fin de mes —dijo con voz firme—. No podemos retrasarlo otra vez. La temperatura del hielo está fluctuando dos grados.

Del otro lado del cristal, su padre contaba tiempos con un cronómetro en la mano. Su voz atravesaba el espacio amplio y vacío con autoridad.

—¡Más alto, Ara! ¡No te quedes corta!

Kim Ara giró con elegancia, el cabello oscuro recogido en una coleta alta que se movía como una extensión de su cuerpo. Cayó continuando con su rutina.

Taehyung desvió la mirada apenas un segundo.

Ara era la viva imagen de su padre; Kim Min-ja. Claro, tenía rasgos de su madre, sin embargo su padre predominaba en ella. Era por así decirlo, el futuro para Aeternum, la pista que llevaba generaciones bajo su apellido, la Kim perfecta para conseguir el oro.

Taehyung, en cambio, era otra historia.
Apoyó el codo sobre el escritorio y sostuvo su barbilla entre los dedos mientras la observaba deslizarse. El filo de las cuchillas dibujaba curvas limpias sobre el hielo recién pulido. Su postura era impecable, la extensión de brazos casi matemática.

Min-jae caminaba alrededor de ella como una sombra exigente, marcando cada error con el cronómetro, cada fallo con un gesto apenas perceptible del ceño.

Taehyung volvió la vista al calendario abierto sobre su escritorio, aunque no estaba leyendo nada. La tinta roja parecía más intensa bajo la luz blanca de la oficina. Recordó cuando ese mismo cronómetro marcaba sus tiempos, cuando la voz firme de su padre corregía sus hombros y la alineación. No era que lo extrañara exactamente; era más bien como recordar una versión antigua de sí mismo, alguien que se movía con ligereza, que respiraba mejor sobre el hielo que en cualquier otro lugar.

A veces todavía sentía el impulso físico de levantarse, salir de la oficina y pedir que le devolvieran sus patines. Su cuerpo no había olvidado del todo: los giros seguían vivos en su memoria muscular, los aterrizajes. Pero el hielo ya no lo llamaba como antes, o tal vez sí lo hacía, solo que él había aprendido a ignorarlo.

Se colocó de pie, decidido a salir y observar de mejor manera el entrenamiento de su hermana menor.

El recinto estaba casi vacío, salvo por el eco constante del hielo y el zumbido lejano de la maquinaria que mantenía la temperatura perfecta. Aeternum brillaba impecable bajo las luces que él mismo había gestionado renovar. La pista funcionaba mejor que nunca. Los horarios estaban en orden, los contratos al día. Todo marchaba exactamente como debía.

Dancing on ice | KookVWhere stories live. Discover now