Es todo o nada

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La peli blanca se detuvo abruptamente—. De verdad, necesito que me digas la ubicación de la niña. —afirmó Nanami con una expresión seria.

Al escucharla, Rages esboza una sonrisa cínica—. ¿Ah sí? —cuestionó la pelivioleta burlona—. ¿Te importa más ella que atraparme acaso?

La albina se muestra más enojada—. Si me llevas a ella y se encuentra bien... —contestó Nanami descendiendo.

—Mmmmm, comprendo, comprendo tu preocupación... pero. —habló Rages mientras ve hacía todos lados—. ¿Qué harías si te dijera que ya está muerta? —cuestionó burlona.

Tal respuesta solo empeora la actitud de Nanami—. No perdonaré que le hayas hecho algo. —contestó la albina levantando sus puños.

—Ah, eres pura palabrería nomás. —expresó Rages altanera, haciendo gestos con sus dedos—. Haber de que eres capaz, desnutrida.

Nanami salto al ataque sin dilación, con la intención de golpear el rostro de Rages, pero entonces, está se impulsa con sus llamas para evitar el ataque.

Ante tal esquivó, la albina se muestra desconcertada—. Oh, parece que no eres lo suficientemente rápida, huesitos. —expresó la pelivioleta burlona.

Nuevamente la albina se lanzó al ataque, sin embargo, el resultado fue el mismo.

—Parece que ni siquiera eres capaz de seguirme el ritmo. —volvió Rages a burlarse—. Ojalá no seas así cuando alguien necesite tu ayuda.

—«¿Qué se propone?». —se preguntó Nanami—. «¿Ignora el hecho de que podrían venir refuerzos en cualquier momento?». —pensó manteniendo su vista en ella.

—«Debo cansarla un poco, cuando eso pase la quemare y la tomaré como rehen». —pensó Rages; mientras imagina el cuerpo de Nanami desapareciendo entre un fulgor azulado—. «Una niña no será suficiente para detener al alumno de Shurui».

—«El problema no es ese, si no puedo asestarle un solo golpe...». —pensó apretando sus puños—. «Es como si solo jugará conmigo... jugará.».

Rages se lanzó hasta caer a un lado de Nanami usando el fuego fatuo como impulso, entonces vuelve a saltar a otro extremo, y vuelve a repetir el proceso hasta aumentar la velocidad de los saltos poco a poco.

—«Creare un campo de calor alrededor de ella, esto le hará marearse e incluso desmayarse». —pensó mientras sigue saltando alrededor de Nanami quien solo se mantiene inmóvil, causando que el calor aumente—. «Cuando eso pase, la noqueare y quemare, lo suficiente para que ruegue por su vida». —agregó sonriendo cínicamente.

Como planeaba, Nanami parece marearse, cayendo al suelo hasta apoyarse con solo un pie—. «Lo estoy logrando, ahora debo noquearla antes de que alguien venga». —pensó la pelivioleta; en tanto continúa saltando, aunque baja la velocidad poco a poco.

El cuerpo de la albina está inmóvil, quedando incada con la cabeza abajo—. A-ayuda... —esbozó Nanami débil, levantando su mano temblorosa, entonces siente tela en su mano.

La tela es del traje de Rages, que fue brindada por el hospital—. Bien, eso te pasa por meterte conmigo. —esbozó la tuerta acercando su mano a la cabellera de Nanami—. El caos gobierna sobre ¡todo!

Ambas manos de Nanami tomaron el pie de Rages para aventarla, con tal fuerza que choca contra un carro, seguido se golpea con un poste, siendo su brazo derecho el que recibió todo el impacto.

Su expresión al estar en el suelo nuevamente es de desconcierto—. Maldita... debería estar desorientada. —dijó viendo como la albina camina a ella nuevamente.

Mundos CruzadosWhere stories live. Discover now