–Eres una molestia– me decía Sasuke, mientras sonreía de lado.
–Yo no te soporto, no sé por qué tengo que verte todos los días. – le digo mientras busco unas cosas en el escritorio de Naruto.– Odio que tengas llaves de mi casa.
Honestamente no es que no lo soporte, pero, siempre es así nuestra dinámica.
–Pues, para tu información, pequeña flor de cerezo, me tienes que ver todos los días porque soy mejor amigo de tu hermano mayor, vamos en la misma escuela y somos vecinos– sonríe una vez más y agrega. – Y ha sido así los últimos 20 años.
–Naruto no está aquí, puedes irte ahora. – Le digo poniendo los ojos en blanco.– ¿Sabes qué? Mejor me voy yo.
Él me agarra el brazo y me dice muy serio.
–No te vayas– me ve a los ojos muy fijamente y pregunta– ¿por qué no te caigo bien?
De todas las cosas que me pude imaginar que diría, esta pregunta definitivamente no estaba en la lista.
¿Me cae mal? No verdaderamente, es sólo que...
–Yo soy la que no te cae bien a ti– consigo decir a duras penas.– Siempre dices que soy una molestia.
–Lo eres.
– ¿Ves? Yo soy antipática contigo porque desde que éramos niños te la vivías alejándote de mí como si yo fuera un bicho raro. En la escuela cada vez que te percatas de que yo estoy ahí, te vas.
–No es lo que crees– me responde.
–Y no sólo eso, yo tampoco quiero estar tan cerca de ti– abre los ojos sorprendido, pero, espera a que yo continúe.– Y no porque te odie a ti, precisamente, sino que, detesto a tus miles de fanáticas que quieren arruinar mi vida. Piensan que tenemos algo. Y eso que ni siquiera estamos tan cerca. Supongo que es mucho más creíble que fuera el interés amoroso de Itachi al tuyo.
–No digas eso, Sakura.
–¿Por qué no?
–Porque soy muy celoso.
–¿Eso qué tiene que ver?– consigo preguntar mientras mi mente crea un escenario en donde a Sasuke no le guste para nada que esté con su muy atractivo y muy rico hermano mayor, aunque bueno, toda la familia Uchiha es así, incluido Sasuke.
–Molestia– dice con un susurro tocándose el cabello con aparente frustración.
No consigo responder porque siento unos labios sobre los míos. Lo mejor sería apartarlo, pero, estoy sorprendida y realmente no quiero alejarlo. Se siente bien.
Intensifica el beso aún más, y yo me dejo llevar, siguiéndole el ritmo. Nunca pensé que mi primer beso sería así, y mucho menos que sería con Sasuke Uchiha.
Nos separamos unos momentos y nos miramos mutuamente.
No dura mucho, porque lo jalo de nuevo y lo beso y él corresponde.
–Sasuke
–Sakura
–Lo lamento
–No lo lamentes, por favor. Eso rompería mi corazón.
–¿El gran Sasuke Uchiha tiene corazón?– pregunto sarcásticamente. Pero él ni se inmuta a reír, sigue serio.– ¿Pasa algo?
Se acerca nuevamente a besarme, con más ganas, casi con desesperación. Sé que está mal, porque aunque no quiera admitirlo llevo toda la vida enamorada de él y si estos besos van escalando... la caída será dura cuando la realidad sea que sólo lo hizo por puro deseo.
Tomo el riesgo. Tomo todas las consecuencias que vengan por este momento.
–Vamos a mi habitación le susurro– mientras avanzamos por el pasillo nos seguimos besando con una pasión que sólo tienen los adolescentes.
Me mira con temor. Y yo sólo puedo pensar en el hecho de que este chico tan seguro siempre de sí tenga esa expresión.
–¿Estás segura?– me pregunta.
–Quiero hacerlo, pero, te advierto que tendrás que guiarme porque...– me avergüenzo un poco, pero, de igual manera se lo digo.– Será mi primera vez.
–Entonces, podemos aprender juntos– me sorprendo ante su respuesta y le pregunto.
–¿Quieres decir que nunca...?
–Serás la primera– asiento.
Él se acerca a la cama y se sienta, mientras yo me quedo parada, le agarro la cara con ambas manos y lo beso. Poco a poco nos vamos acoplando.
Me toma de la cintura un momento y empieza a quitarme la blusa; yo hago lo mismo con él. Después, se pierden por ahí las demás prendas.
Me toma ahora de la espalda y me hace dar vuelta. Esta vez soy yo la que queda debajo.
Me besa cada parte de mi desnudo cuerpo. El cuello, las clavículas, el pecho, baja hacia el abdomen. Pasa por mi entrepierna y se detiene ahí. Y yo no puedo estar más complacida.
Vuelve arriba, me sigue besando mientras con sus manos hace otras cosas en mi pecho y también entre mi entrepierna. Lo miro y miro también su desnudez. Su miembro me dice desde hace mucho que quiere entrar a mi cavidad.
Hago que se ponga debajo de mí. Y lo inserto. Es tan duro, grande y se siente tan bien. El placer que nos inunda a ambos se refleja en el rostro. Nos guiamos por la pasión y el deseo hasta terminar satisfechos.
Nos quedamos un rato recostados mirándonos, sin decir ni una palabra.
Luego de unos minutos o tal vez horas. Nos vestimos.
–¿Quieres ir a caminar?– propone. A lo que yo sólo asiento.
Ya en el camino vuelve a hablar.
–Sakura, sé lo que estás pensando, que tal vez sólo fue puro deseo y lujuria, pero, no puedes estar más equivocada– realmente me sorprende que diga exactamente lo que pienso.– Desde que éramos niños me sentía atraído por ti, pero, jamás me consideré digno de ti. Tú eras, y sigues siendo pura luz. Carismática, amable, siempre sonriendo y yo... bueno, siempre me ha costado trabajo expresar lo que siento. Así que se me hizo más fácil alejarte. Ya sé que fui un cobarde.
–Sasuke– mi voz sale en casi un susurro.
–No, aún no termino– me dice con una voz firme.– Cuando crecimos, me di cuenta de que eras muy popular, la gente siempre parecía querer estar contigo. Y sobre todo los chicos, lo cual odiaba como no tienes idea. Me sentía celoso, así que se me hacía más fácil irme y evitar ver cómo te coqueteaban descaradamente, aunque tú nunca les hicieras caso. Aún así, siempre visitaba tu casa para verte aunque sea de lejos. Me encanta verte estudiar, leer y escribir. Me conformaba sólo con eso. Pero, entonces llegó Sasori y sentí que por primera vez te interesabas realmente en alguien de una manera no amistosa.
–Eso no es verdad– le respondo.
–En ese momento no lo sabía, fue hasta que Itachi me dijo que Sasori era pareja de Deidara que entendí él porqué eras tan cercana a él. Lo querías proteger de alguna manera, pues, claro, siempre has sido puro amor– suspira y continua.– El problema es que desde ahí, yo sólo pienso en qué haría si en verdad te interesara alguien de una manera amorosa. Y no lo soportaría. No soportaría ser tan cobarde para no decirte nunca de que me gustaste desde siempre. De que el cariño que siento por ti va más allá de lo que puedas imaginar.
–Sasuke– digo su nombre en un tono amable y de comprensión.– No sabes cuánto me alegra saberlo. Creí que siempre sería la chica enamorada del mejor amigo de su hermano mayor.
–¿Estás enamorada de mí?
–Eres un tonto como para no darte cuenta. Aunque, bueno, yo también lo soy porque tampoco me di cuenta. Siempre peleabamos y nos decíamos de cosas.
–Eres una molestia.
–Tú molestia.
–¿Puedo salir contigo? ¿Puedo ser tu novio?
–Claro que sí– se acerca a mí y me besa.
–Te amo– dice contra mis labios.
