1. Cuando tienes una nueva misión

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El Campamento Mestizo despertaba como siempre: con el sonido de las espadas chocando en la arena, risas lejanas y el aroma del desayuno subiendo desde el comedor.

Para Will Solace, aquello era normalidad pura...

Era una mañana tranquila.
Demasiado tranquila.

—¡BUENOS DÍAAAS, CAMPAMENTO! —se escuchó una voz alegre desde la cabaña siete.

Will Solace salió casi dando saltitos, estirándose mientras el sol parecía seguirlo como si fuera su sombra personal. Llevaba una sonrisa grande, de esas que daban un poco de rabia a quien no había dormido bien.

—Otro día precioso para salvar vidas, curar heridas y que nadie explote —dijo animado, ajustándose la camiseta.

Algunos campistas lo miraron con cara de "son las seis de la mañana, cállate", pero Will ni lo notó.

—Definitivamente eres demasiado feliz para esta hora —dijo una voz conocida.

Kayla Knowles apareció detrás de él, ya completamente lista para entrenar. Llevaba su carcaj bien ajustado a la espalda y su arco colgando del hombro, como si hubiera nacido con él. Su expresión era relajada, confiada... peligrosa.

—Buenos días, rayito de sol —añadió con una sonrisa ladeada.

—¡Kayla! —Will sonrió aún más— ¿Lista para humillar a medio campamento en tiro al blanco otra vez?

—Siempre —respondió ella—. Es parte de mi rutina matutina.

Antes de que Will pudiera decir algo más, una melodía suave pero extrañamente animada llenó el aire. No venía del bosque ni del lago.

Venía de un saxofón.

—Oh no... —murmuró Kayla— Ya empezó

Austin Lake salió de la cabaña tocando tranquilamente su saxofón, como si fuera lo más normal del mundo caminar por el campamento tocando música a esas horas. Llevaba los ojos medio cerrados, completamente metido en la melodía.

—Austin, son las seis —le dijo Will

Austin bajó el saxofón solo lo suficiente para mirarlo

—Exacto. Inspiración matutina —respondió— La música fluye mejor cuando el mundo aún está medio dormido

Un campista de Ares pasó cerca y gruñó algo inentendible.

—Eso sonó como una amenaza —comentó Kayla.

—Bah, están celosos —dijo Austin, volviendo a tocar.

Will los observó a los dos y suspiró, feliz.

La cabaña de Apolo estaba despierta.
El día comenzaba normal.
Demasiado normal.

Demasiado normal

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⏰ Last updated: Feb 18 ⏰

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