I saw something sitting on your bed.
I saw something touching your head.
In the room where you sleep.
In the Room where you Sleep.
—Dead Man's Bones—
( • ̀ω•́ )✧
La cámara se centra en mí cuando Hanji entra en la habitación. Ella me mira con una sonrisa amigable, como lo ha hecho desde hace casi dos años. No le regreso la mirada, ni la sonrisa. Aunque eso no le molesta en absoluto. En el tiempo que llevamos juntos ella ha aprendido a conocerme a la perfección.
Hanji se sienta en la silla que hay frente a mí. Lo único que nos separa es una mesa de madera, donde ella ha colocado un café —proveniente de alguna tienda de conveniencia—, y un montón de hojas mal acomodadas. Zoe dirige sus ojos a mí; mientras recarga su mentón en su mano derecha. Le sostengo la mirada durante un rato, demostrándole que no me siento intimidado en su presencia.
—Buen día, Levi —saluda ella. Su acento griego está tan marcado que en ocasiones me cuesta trabajo entender una sola frase salida de su boca—. ¿Cómo amaneciste?
Levanto una ceja ante su estúpida pregunta. Quizá su vista ha empeorado tanto que esos lentes de montura negra ya no son suficientes para ayudarle a ver las ojeras marcadas que adornan mis pequeños ojos.
—¿Cómo crees tú? —Infiero, con tono ácido, intentando no rodar los ojos—. Sé que las enfermeras ya te han contado todo, esas chismosas.
Hanji se ríe bajito acomodando sus lentes.
—Bueno, las enfermeras sólo me han dicho que despertaste, en medio de la noche, gritando —la mujer ha levantado una hoja de papel. Hay un montón de letras escritas en ella, no alcanzo a reconocer lo que dicen. Pero pienso que debe ser el informe médico de lo qué me sucedió apenas anoche—. Aquí dice que incluso tuvieron que sedarte.
Chasqueo la lengua por lo bajo mientras miro hacia otro lado. Mis ojos se centran en la cámara que aún está grabándome; detesto eso. Odio que graben cada vez que Hanji viene a verme.
Pasan algunos minutos sin respuesta de mi parte, es entonces cuando la mujer suelta un suspiro pesado. No pienso hablar. No quiero pensar sobre eso, no debo hacerlo. Suficiente tengo con esos malditos recuerdos que me carcomen el cerebro, llenándome la cabeza con imágenes horribles. Parece una horrible película de terror, donde el protagonista atormentado soy yo.
«Él está observando —susurra mi inestable mente, cuando un recuerdo en forma de rápido flash se desliza por las frágiles paredes de mi cabeza—. Él te mira, Levi. Sabe lo que estás haciendo en este momento»
Me remuevo en mi lugar aunque no quiera. Al pensar en esas cosas me siento nervioso; mis manos tiemblan, mi boca se seca, el cuerpo me duele. Es como si estuviera agonizando lentamente. Bajo la mirada mientras mis dedos se mueven nerviosos, tienen la urgencia de clavarse en algún lugar: como mi piel, por ejemplo. Así que no puedo evitar tomar las mangas de mi camiseta y empezar a jalar con fuerza queriendo ocultar las cicatrices que adornan mis muñecas; son las marcas que me rememoran todas las veces que he querido suicidarme.
Pero él nunca me ha dejado hacerlo.
«—Eres mío, Levi —su voz resuena en mi subconsciente, como un recuerdo, pero se siente como si estuviera a mi lado; parado junto a mí—. Por eso no podrás morir, no lo harás hasta que yo lo decida. Tu vida me pertenece. Recuérdalo bien, Levi»
Me remuevo en mi lugar varias veces. Las palabras que me dijo ese día se repiten en mi mente, una, y otra, y otra vez. Me atormentan, me hacen recordar que jamás podré huir de él.
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DISTURBIA
FanfictionDesde hace poco más de cinco años, Levi ha pasado parte de su vida en un hospital psiquiátrico, atormentado por horribles pesadillas que le han llevado a distorsionar su realidad. Pero, ¿serán simples pesadillas, o son en realidad retazos de lo que...
