Esperar puede llegar a ser exasperante. Un castigo. Más para aquellos que quieren ver a alguien en especial.
Para ellos era una prueba tan significativa. Cada día, cada minuto fue valioso de contar.
Es cierto que tuvieron descansos, pero no sentían que eran suficientes para hacer todo lo que les pedían sus corazones.
Las gruesas botas y el uniforme de color opaco les enseñó una disciplina fulminante. Jamás subestimaron ninguna tarea; aunque no esperaban que se sintiera como una bofetada de la realidad. Saben que esa época de juventud "libre" tuvo que llegar a su fin, aquella que denominaban como suya. Con sabor a voluntad. De coreografías a trotes diarios; de partituras y libretas rayadas a documentos de registros e impresoras atascadas. Han aprendido tantas cosas, buenas y malas. Ahora lo saben.
Ya regresaron.
Vuelven a la rutina donde esa juventud fue convertida en música, baile y gritos de fanáticos. Están listos para descargar todo lo guardado estos dos últimos años en canciones que harían gritar eufóricamente a cualquiera.
Pero antes tenían un asunto de suma importancia que atender.
Al menos Jimin y Yoongi.
El tener que esperar puede llegar a ser exasperante, ellos lo saben mejor que nadie.
"Dos años pasarán en un suspiro. ¿Lo sabes, verdad?"
"Lo sé."
Había respondido el menor, esa afirmación les serviría como un abrigo para los días helados que vendrían pronto, que les diera la fuerza y paciencia necesaria a ambos, sobre todo al menor. Quería que lo supiera de su propia boca; Jimin pensó que si venía de él, entonces era la verdad absoluta.
Aquella verdad llegó dos años, catorce días y trece horas después.
Ahora el más joven se encontraba detrás de la puerta hacia el departamento, sintiendo el aire frío del pasillo pasar con descaro frente al lugar que extrañó durante sus noches de insomnio. Digitó la clave de la puerta sin realmente ver, ya era mecánico.
Jimin no duda de entrar. Después de todo, él jamás fue un visitante.
Dejó sus zapatos donde siempre y su chaqueta en aquella silla cercana en la que sabía que tenía unas pequeñas marcas de dientes hechas por un perro que conocía muy bien.
Avanzó por la amplia sala en silencio, pisadas calmas.
Los muebles, las cortinas, las tenues luces cálidas en distintos lugares y ese constante olor a café pasado. Seguían allí.
Yoongi seguía ahí.
El mayor se encontraba de espaldas, sosteniendo una botella de vino recién sacada de la cava. Vio cómo su espalda se tensaba por un segundo al sentir la presencia de Jimin. Luego, apenas girando el rostro, le habló con una voz que no reflejaba nada más que alivio.
—Llegaste antes.
El cabello de Yoongi apenas cubría sus ojos, le había vuelto a crecer en cantidad. La camiseta de su tour ahora gastada por ambos hombres caía rendida por sus clavículas, dándole una bienvenida conocida y tranquila.
Para ellos no era necesario saludarse. Un simple juego de miradas, reanudar una conversación y ya estaban en sintonía. Era como retomar la composición de una vieja canción guardada solo para ellos.
—Me soltaron un par de horas antes... Traje hotteok —levanta la bolsa de papel y da un paso hacia el contrario. Yoongi se da la vuelta y lo encara al fin. Le sonríe conmovido haciendo que las esquinas de sus ojos se arruguen. El mayor reduce la distancia entre sus cuerpos y toma la bolsa.
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3 A.M. ▹ Jimsu (ESP)
Fanfiction"Jimin y Yoongi cantando juntos hasta las 3 de la madrugada." Seokjin, al enterarse, solo pudo decir una cosa: -¡Qué romántico! ✶ One Shot ✶ Jimsu ✶ Post-SM 🪖 ✶ Inspirado en hechos reales, gente, hay testimonios 🍷
