Dulce y Picante

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Ellos no solo eran el grupo más conocido del país, sino también los chicos más deseados. Su dinámica interna era bien conocida por todos: se mostraban cariñosos entre sí, pero también les encantaba bromear hasta lograr enfadarse, para luego reírse de ello.

Era lunes por la mañana y se encontraban en una de las salas comunes de su nueva empresa, en una reunión para revisar la agenda del grupo. Dylan, Nano y su nuevo mánager, Aon, ya estaban en la sala, mirando la hora mientras esperaban la llegada de los tres alfas. Apenas dos minutos después, los tres entraron entre risas, terminando una conversación. Llevaban cafés recién comprados y un aspecto totalmente relajado y despreocupado que, evidentemente, molestó a Dylan más de lo habitual. Este solo los recibió con una mirada de disgusto y un golpeteo de dedos en la mesa.

El primero en saludar fue Thame, con una alegría un tanto contagiosa: "Hola, ya estamos aquí". Al ver la mirada de Dylan, supo que debía disculparse por la tardanza, aunque solo fueran unos minutos: "Llegamos un poco tarde, pero pasamos por café. Disculpen".

"Sí, le pedimos a Jun que nos pasara a buscar", añadió Pepper después de la disculpa.

"¿Pero no vivían juntos?", dijo Nano con una sonrisa inocente, insinuando que tal vez uno o los tres no habían pasado la noche en el departamento que compartían. No era un secreto para el grupo que tanto Thame como Pepper tenían sus parejas y convivían con ellas de forma no oficial.

Jun entró a la sala con cuatro cafés en las manos y les dedicó a todos esa sonrisa encantadora que solo usa cuando quiere parecer relajado y despreocupado. Se acercó a Dylan por detrás de su silla, dejó un café frente a él y le guiñó un ojo con una sonrisa ladeada, como si se tratara de una broma interna. Dylan solo le respondió con una de sus miradas de fastidio.

Nano vio esta interacción y sonrió como si supiera algo más. Tiró ligeramente del brazo de Jun para que lo mirara y le entregara su café.

Una vez que todos estuvieron en sus lugares, su mánager, Aon, comenzó a hablar, recordándoles las actividades de la semana y qué estilista y asistente los acompañaría a cada evento y sesión de fotos. Esta no era una semana particularmente ocupada; de hecho, las actividades principales las tenían Nanno y Thame, cuyas agendas eran por esta semana las más ajetreadas.

Al momento de mencionar las actividades de Dylan, Aon hizo una pausa y lo miró, como si este debiera recordar algo que era obvio.

"Dylan, esta semana la tienes libre. Te dejé cinco días sin actividades. Dime si necesitas más". Con esto, Dylan recordó. Como omega, esta semana tenía su celo. Solía ser bastante regular en sus fechas, lo que le daba tiempo de programar esos días con anticipación. No podía presentarse en ningún sitio en ese estado. Dado que eran ídolos y ese era un inconveniente, con fans por todas partes, lo mejor era que se quedara sin salir esos días.

"Sí, como sea", respondió Dylan, tratando de ignorar las miradas de sus compañeros. Todos sabían lo incómodo que podía ser para él. Nano lo miró, a punto de hacer un comentario inoportuno, pero conociendo a Dylan mejor que nadie, decidió esperar a salir.

Los inhibidores eran usados en cada evento, y presentación, no abusar del uso de estos era una de sus reglas.

"Y no olvides el contrato de confidencialidad", añadió Aon, "para tu pareja esta semana". Los tres alfas del grupo miraron a Dylan con el ceño fruncido y confundidos. Un indicio de molestia se proyectó en el aire, pero no se supo bien de quién era, ya que los tres parecían confundidos. Eran un grupo muy cercano y podían permitirse pequeñas dosis de celos y cuidado mutuo.

"¿Tienes pareja y no nos dijiste?", preguntó Pepper con una mirada confundida.

"Si Dyl tiene pareja o no, es su decisión, ¿o no?", Nano parecía querer defender a Dylan, pero esa pequeña pausa era un guiño de que sabía más de la vida de su compañero que cualquiera en la sala.

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