𝒫𝓇𝑜𝓁𝑜𝑔𝑜

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El que me debe, paga. Siempre.

No hay excusas, no hay retrasos. Lo aprendí hace mucho tiempo: todo tiene un precio, y alguien tiene que cobrarlo.

No busco compañía. No por miedo, sino porque ya amé una vez. Y lo que se da una vez, no se vuelve a dar. No hay lugar para nadie más en ese espacio. Nadie que intente ocuparlo sobreviviría a la prueba.

El mundo que construí es frío, preciso y silencioso. Cada movimiento está calculado, cada gesto medido. Nada queda al azar. Cada decisión que tomo cambia vidas, y todos los que me rodean lo saben.

No me muevo por odio, ni por ira. Me muevo por control. Por poder. Por mantener lo que es mío. Los que pertenecen a mi círculo entienden las reglas; los que no, aprenden demasiado tarde.

No puedo volver a fallar. No puedo perder nada de lo que realmente amo. Por eso todo debe estar bajo control. Siempre.

𝙴𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚝𝚞𝚜 𝚛𝚎𝚍𝚎𝚜Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora