El sol de la tarde teñía de dorado los caminos de la región de Galar mientras Ash avanzaba con Pikachu a su lado. Su viaje había sido intenso, lleno de entrenamientos y batallas, pero algo en su corazón lo mantenía inquieto: un recuerdo persistente de Alola y de aquella chica de cabellos plateados que había compartido momentos tan únicos con él. Lillie.
Él no sabía exactamente qué la había llevado a su camino de nuevo, pero un extraño presentimiento lo hizo acelerar el paso. Mientras cruzaba un puente de madera sobre un río cristalino, un grito llamó su atención. Pikachu levantó las orejas, alerta. "¡Pika!", exclamó, mientras corrían hacia el origen del sonido.
Allí, entre arbustos y flores silvestres, estaba Lillie, luchando por mantener el equilibrio mientras su Pokémon, Snowy, intentaba escapar de un grupo de Purrloin traviesos. "¡Lillie!", gritó Ash, corriendo a ayudarla. Con un movimiento rápido, lanzó a Pikachu hacia los Purrloin y con un pequeño estallido eléctrico logró que se dispersaran.
Lillie respiró profundamente, sorprendida y aliviada. "¡Ash...! No esperaba encontrarte aquí...", dijo, mientras acomodaba su sombrero. Su voz temblaba ligeramente, mezcla de sorpresa y emoción. Ash sonrió, rascándose la nuca, un poco nervioso. "Yo... tampoco esperaba verte. Pero me alegra que estés bien."
Los dos caminaron juntos por el sendero, y la conversación comenzó tímida, pero pronto encontraron la naturalidad que siempre había existido entre ellos. Lillie le contó sobre su viaje en busca de su padre, y Ash compartió sus aventuras en la región de Galar, las batallas contra entrenadores fuertes y los Pokémon que había conocido. Cada historia, cada risa, parecía acercarlos más, reconstruyendo un vínculo que el tiempo no había logrado romper.
El cielo se tiñó de tonos anaranjados y rosas cuando llegaron a un claro donde decidieron descansar. Snowy se acurrucó cerca de Lillie mientras Pikachu observaba curiosamente. Ash sacó algunas Poké Balls de su mochila y revisó sus Pokémon, comentando pequeñas anécdotas de cada uno. Lillie lo escuchaba con atención, sonriendo y, de vez en cuando, mirando a Ash con una mezcla de nostalgia y admiración.
De repente, un rugido lejano interrumpió el momento de calma. Ambos se levantaron rápidamente. Del bosque cercano emergió un Pokémon salvaje, un Houndoom que parecía asustado y agresivo. "¡Cuidado, Lillie!", advirtió Ash, mientras Snowy se preparaba para la batalla.
Ash y Lillie coordinaron sus movimientos instintivamente. Pikachu cargó su ataque eléctrico mientras Snowy atacaba con un movimiento de hielo. La combinación fue perfecta; Houndoom retrocedió, derrotado pero ileso, y huyó hacia el bosque. Lillie suspiró, aún con la adrenalina en su pecho. "Gracias, Ash... sin ti no habría sabido qué hacer."
Ash sonrió, con esa chispa en los ojos que siempre encendía algo en Lillie. "Siempre puedes contar conmigo. No importa la región, ni el tiempo...", dijo, con una sinceridad que parecía atravesar el aire del atardecer. Lillie lo miró, y por un instante, el mundo entero pareció detenerse.
El cielo se oscurecía lentamente, y ambos sabían que era momento de seguir sus caminos, aunque ninguno quería separarse. Lillie tomó la mano de Ash brevemente, un gesto que dijo más que mil palabras. "Hasta pronto, Ash... y gracias por todo."
Ash asintió, con una sonrisa que ocultaba una mezcla de tristeza y esperanza. "Nos volveremos a ver, Lillie. Lo sé."
Mientras la noche caía y las primeras estrellas aparecían en el cielo, Ash y Lillie se despidieron, cada uno con un corazón más ligero y una certeza silenciosa: sus caminos volverían a cruzarse, y cuando eso ocurriera, nada podría detener lo que ambos sentían.
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𝓐𝓾𝓻𝓸𝓻𝓪 𝓓𝓮 𝓓𝓸𝓼 𝓒𝓸𝓻𝓪𝔃𝓸𝓷𝓮𝓼
FanfictionTras la despedida en Alola, Ash continúa su viaje hacia nuevas regiones, sin imaginar que la persona que más dejó huella en su corazón todavía lucha con miedos del pasado. Lillie, ahora más decidida que nunca, emprende un viaje junto a su familia en...
