El aire olía a carne quemada, pólvora sin nombre, y miedo.
Entre los restos aún humeantes de la fábrica, todo lo que quedaba era un caos retorcido: tubos oxidados partidos como huesos, láminas metálicas cubiertas de sangre seca, y un silencio que dolía más que cualquier grito.
Allí, bajo una viga caída, con las piernas dobladas de forma antinatural, y los dedos carbonizados aún aferrando una de sus granadas azules, yacía Powder.
Su rostro estaba cubierto de hollín, y pequeños cortes marcaban la piel de su mejilla, como si cada pedazo del mundo se hubiera empeñado en lastimarla.
Su cabello, revuelto, estaba cubierto de escombros y manchas rojas secas.
No se movía.
No hablaba.
Solo respiraba apenas.
La explosión lo había arrasado todo.
Todo lo que conocía. Todo lo que amaba.
Vi... Claggor... Milo...
Muertos.
Ella sin nada
-Te encontré... -murmuró una voz masculina entre la niebla turbia-. Pobrecita.
Powder giró apenas el cuello, sus ojos temblaban.
A través del humo apareció Silco su silueta alta, elegante y deformada por el shimmer.
Su ojo rojizo brillaba entre las sombras como un farol encendido en un camino que no llevaba a casa.
Él no preguntó si estaba bien.
Solo se inclinó con cuidado.
Como un coleccionista recogiendo una pieza dañada pero valiosa.
-Te dejaron... como a mí. -murmuró, mientras la envolvía en una manta raída y húmeda.
Ella no respondió...Solo dejó que la cargara.
Su mirada estaba vacía.
Como una muñeca rota.
Silco la llevó a uno de sus escondites más profundos: un viejo almacén subterráneo, húmedo y oscuro, donde las luces parpadeaban con el ritmo del shimmer que serpenteaba por las paredes como venas.
El lugar olía a humedad, químicos y desesperación.
Powder no hablaba.
No comía.
No lloraba.
Simplemente se sentaba en una esquina, abrazando sus rodillas, mirando al suelo como si esperara ver surgir desde ahí a su hermana.
Silco la observaba desde lejos.
Nunca le gritó.
Nunca la obligó.
Solo hablaba:
-El mundo nos hiere, Powder. Nos rompe ñero los rotos... los rotos son los que sobreviven.
Las palabras se le resbalaban como el agua entre los dedos.
Después de casi 6 meses de encierro, cuando los guardias dormían, Powder escapó.
Usó una de las herramientas de Silco -una ganzúa pequeña- y se deslizó por una grieta en la pared como un animal herido.
No por valentía.
Por miedo.
Por necesidad.
La ciudad era una bestia viva: jadeaba humo verde y escupía niebla tóxica.
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Game over
FanfictionGénero: Drama psicológico, acción, romance trágico Ambientación: Ciudad de Zaun, post-explosión, en el universo de Arcane Protagonistas: Powder/Jinx, Ekko, Silco ¿Qué significa un hijo en un cuerpo que ha olvidado cómo ser humano? ¿Qué pasa cuando l...
