Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que vi aquellos ojos cafés, y es que, ¿qué podrían tener de especiales? Son de un color común, pero hay algo en ellos que me hace querer volver a verlos una y otra vez, hasta saberme de memoria cuántas pestañas adornan aquella mirada cautivadora. Esos ojos persistentes, con una luz como brisa y como el oleaje, una mirada suya tiene la cualidad de perderte, de al asomarte a ellos hacerte imaginar y ver las cosas más bellas, como lo es su existencia.
Sigo sin comprender cómo es que a mí me gustan tanto, y ojalá que a nadie más mirara así, de la forma en como me veía aquellas tardes en las que parecíamos dos locos enamorados, o eso es lo que deseo creer, que al menos en ese entonces el sentimiento era mutuo y que había algo de amor para mí detrás de sus ojos risueños.
Cómo desearía poder volver a tenerlo entre mis brazos, poder besarlo de nuevo y perderme en su mirada, pero esos momentos no volverán y ahora solo me queda el recuerdo, recuerdos que se reproducen en mi mente incesantemente y temo no poder recordar de forma clara, pues he de confesar que con el pasar de los días, cada vez me es más difícil recordar todos los detalles, dibujar su rostro con la facilidad de los primeros días. Temo olvidar, pues es lo último que me queda de él.
Los días parecen correr como el agua, el tiempo pasa y yo sigo estancado en el recuerdo. Mi ausencia no parece importarle, y para ser honesto, creo que nunca lo hizo, si bien deseaba que así fuera, la realidad era todo lo contrario. Siempre era yo quien lo buscaba de nuevo, después de días de no saber nada de él, esperando una respuesta por más vaga que fuera.
"¿Cómo pude llegar hasta este punto?", esa pregunta me hago todas las noches desde que me enamoré de él. Se me hace interesante y hasta graciosa la forma tan loca en la que me fui a enamorar, y no es que sea una persona que se mostrara necia a caer en las redes del amor, nunca he sido alguien enamoradizo, nunca llegaba una persona que me llegara a cautivar de tal forma que con decirme "ven", yo fuera detrás como aquel perro fiel que sigue a su dueño, y sonando totalmente cursi, después de todo, no es algo tan alejado de la realidad, él era y sigue siendo el dueño de mi loco, tonto y enamorado corazón.
Podría pasar horas y horas hablando de mi querido Seok-Jin, de lo tiernas que se veían sus mejillas sonrojadas por el implacable y sofocante sol, de las sonrisas tiernas entre los inexpertos besos, de su olor fresco, de su cabello alborotado y suave que le daba un aire tan relajado, de sus labios, joder, esos labios pomposos y de apariencia apetecible que al contacto se sienten tan suaves como me los imaginaba, del sabor dulce de su boca. Recordarlo me hace enloquecer y preguntarme si todo aquello sucedió, si no es una mala pasada de mi mente.
Como era de costumbre, no me había percatado del pasar de las horas, me encontraba tan ensimismado en mis pensamientos que no me di cuenta de que ya había amanecido de nuevo, si no fuera gracias al despertador que ahora se encontraba sonando de forma incesante, anunciando el inicio de un nuevo día, me quedaría por más tiempo pensando en mi carita de arroz.
De forma perezosa me levanté de la cama con el mismo pensamiento de siempre rondándome la cabeza.
"Te quiero y te extraño tanto, mi carita de arroz."
Espero que les guste y parezca entretenido, es la primera vez que hago esto y pido disculpas por cualquier falta de ortografía y gramática que llegue a tener. ¡Gracias por darle una oportunidad!
–Alsv
KAMU SEDANG MEMBACA
Estancado en ti
Fiksi PenggemarEl tiempo pasa, pero nada cambia, el sentimiento persiste, mientras que la soledad y olvido me envuelven.
