Chidori y Rasengan - Una Tragedia Ninja

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En los tiempos de guerra entre clanes, cuando los Uchiha y los Uzumaki se juraban odio eterno, la Aldea Oculta de la Hoja intentaba sostener una frágil paz. Fue en uno de esos breves momentos de tregua donde ocurrió lo imposible: el rayo y el remolino se cruzaron.

Durante el Festival de la Luna Roja, los clanes enemigos fueron forzados por la Hokage Tsunade a participar. Naruto Uzumaki, un joven impulsivo y lleno de luz, corre entre puestos de comida, fuegos artificiales y niños jugando con shurikens de papel. Nunca había vivido un momento tan tranquilo.

En un balcón alto, solitario y vestido de negro, Sasuke Uchiha observa el caos pacífico con desdén. Le parece una farsa. Pero entonces, sus ojos se cruzan con los de Naruto.

Todo se detiene.

Por un instante, no existen los clanes. No existe la guerra. Solo existen ellos.

Naruto no sabe quién es ese chico pálido, con mirada triste y poderosa. Solo sabe que su corazón late rápido. Sasuke tampoco entiende por qué ese rubio parlanchín ha hecho que sus paredes internas tiemblen. Pero ambos se sienten vivos.

Días después, se encuentran por casualidad (¿o destino?) entrenando cerca del bosque. Hablan. Se ríen. Se burlan. Naruto le dice "emo". Sasuke lo llama "usuratonkachi". Es el inicio de algo más profundo. Cuando finalmente revelan sus apellidos, el mundo se rompe otra vez.

—¿Uchiha? —¿Uzumaki?

Pero el lazo ya estaba hecho. Y el lazo no podía romperse. Ni siquiera por siglos de odio.

La noticia del vínculo llega a oídos de Gaara, primo de Naruto y su protector. Herido en su orgullo, lo considera una traición. Reta a Sasuke a un duelo frente a toda la aldea. Sasuke se niega, pero Gaara no se detiene. Neji Hyūga, primo de Sasuke, interviene y muere en el intento de protegerlos.

El equilibrio se rompe. Tsunade no logra frenar la furia. Los clanes se preparan para la guerra.

En la oscuridad, Naruto y Sasuke encuentran un refugio en la mente brillante de Shikamaru Nara. El joven estratega diseña un plan arriesgado: un jutsu de sueño profundo que los hará parecer muertos durante un tiempo. Lo suficiente para escapar y empezar una nueva vida.

—Prefiero dormir contigo en un mundo falso que vivir sin ti en este odio —dice Naruto.

—Yo también —responde Sasuke.

Esa noche, sellan su amor con un beso y toman el jutsu. Pero algo sale mal. Sasuke despierta antes de tiempo. Naruto aún está inmóvil. Su cuerpo tibio, pero sin reacción. Sasuke cree que lo ha perdido.

Desesperado, rompe el sello maldito que lleva en su interior y lanza un jutsu prohibido que destruye las raíces del odio, purificando el chakra oscuro de su clan, a costa de su vida.

Naruto despierta poco después. Lo encuentra inerte, ya sin fuerza.

—¡No! ¡Sasuke! ¡SASUKE!

En su dolor, activa por última vez el Modo Sabio de los Seis Caminos. Con todo su chakra restante, crea un Rasengan de luz que se eleva al cielo, borrando el rencor de generaciones.

Luego, cae junto a su amado.

Al día siguiente, las aldeas encuentran sus cuerpos juntos. Tsunade, con lágrimas en los ojos, declara un monumento en su honor: dos estatuas de piedra, unidas por un rayo y un remolino, a orillas del Valle del Fin.

La paz se firma. El odio termina.

Y en las noches de luna llena, dicen que se escucha la risa de un rubio y el suspiro de un Uchiha, corriendo entre los árboles de Konoha.

Chidori y Rasengan Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora