but we say we're just... friends

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—¿Aló?, ¿Jeonggukie? —Jimin contestó de inmediato la llamada entrante, emocionado y nervioso a la vez al ver de quién se trataba.

—Hola minnie, estás en tu receso, ¿cierto? ¿Podemos hablar? —La voz de su mejor amigo, jeon jeongguk, se escuchó por la línea, con la misma emoción y nerviosismo que la suya.

—¡Claro que sí gukkie! Te he echado tanto de menos~ —Respondió tiernamente, haciendo al mayor reír enternecido.

Habían pasado 3 meses desde que había podido hablar por teléfono con jeongguk, y 5 desde que lo había visto en persona por última vez.

—Yo a tí pequeño, no sabes cuanto. —Jeon susurró, haciéndole sonrojar ante su tono dulce — Lamento no poder estar tan pendiente de tí, la universidad y el trabajo me están drenando todas las energías y tiempo —Explicó, bufando cansado ante el simple pensamiento de los estudios y el medio tiempo que hacía en la compañía de su abuelo.

—Lo sé ggukie, te entiendo... sé lo difícil que la has pasado, no te preocupes —Jimin respondió comprensivo, escuchando la risa ronca y bonita del azabache por el parlante.

Él entendía que jeongguk no tuviese tiempo para casi nada, incluyendo su amistad. Iba en segundo año de medicina, una carrera que le exigía demasiado, y no iba a hacer un capricho solo por no poder verse tanto como solían. A pesar de todo, extrañaba muchísimo a su amigo, pues luego de 10 años de amistad y de pasarla casi todas las semanas juntos, le era complicado soltar al mayor y acostumbrarse a la soledad. Para su suerte, jeongguk le llamaba para resolver ese problema.

—Eres tan lindo minnie, te adoro tanto —Jeongguk expresó amoroso, haciendo que soltara una risita nerviosa. El azabache a veces era demasiado directo para su frágil corazón. —Pues te llamo porque tengo todo el fin de semana libre, y quisiera saber si hoy quisieras venir conmigo a comer. Pasaría a traerte a la escuela luego de clases, ¿qué dices?

Los ojitos de jimin se iluminaron ante las palabras del mayor, sintiendo su estómago llenarse de un millón de mariposas. Estuvo a punto de gritar en medio de los pasillos del colegio.

—¡Si jeonggukie! Me encantaría~ —Respondió risueño y con la voz aguda, haciendo a jeon reír nuevamente.

—Perfecto, cariño. Paso por tí a la 3 entonces, te quiero mucho —El azabache concluyó, despidiéndose meloso.

—Okay~ yo a tí ggukie, ya quiero verte — Jimin se despidió de la misma forma, tan emocionado de por fin poder ver al mayor de nuevo.

La llamada se cortó y con eso, saltó de su asiento con una risita, y con pequeños saltitos se dirigió a su casillero, preparando sus libros para su siguiente asignatura luego del receso. Faltaban tan solo un par de horas para ver a su mejor amigo y no podía esperar.

Por otro lado, jeongguk dejó su celular sobre su cama, entrando a la ducha para comenzar a arreglarse. Vería nuevamente a su querido y lindo jimin y quería verse de lo mejor. Su corazón se calentó al recordar la emoción del rubio en su voz, deseando tanto poder teletransportarse hacia donde él estaba y estrujar su cálido cuerpecito entre sus brazos. Llevaba mucho tiempo sin ver a su mejor amigo, y estaba reconsiderando la carrera solo para poder verlo más seguido. Sin embargo, momentos de claridad mental surgían cuando el menor le apoyaba en sus decisiones, siendo tan comprensivo y dulce. Verdaderamente amaba a jimin, y de una manera muy distinta a la que lo haría con un amigo o hermano.

Enamorado de él toda una vida, jeongguk esperaba el momento adecuado para cortejar a jimin, siendo la diferencia de edad siempre su mas grande obstáculo. Aunque bastante corta, esa pequeña diferencia de dos años le había detenido de buscar al rubio con otras intenciones, pues siempre parecían encontrarse en etapas diferentes de sus vidas. Cuando él estaba en la secundaria, jimin cursaba básicos, y ahora que él estaba en la universidad, jimin estaba terminando la escuela. Quería hacer las cosas bien con su pequeño, así que para después de su graduación, tenía planeado invitarlo a salir formalmente, declarándose y esperando ser correspondido. Aunque se daba cuenta de los sentimientos recíprocos de jimin hacia él, no podía confiarse. Esperaba no llegar cuando fuese demasiado tarde, porque alguien tan hermoso y con sentimientos tan puros como el pequeño enamoraría a cualquiera.

FRI(END)S - KOOKMIN BOYPUSSYStories to obsess over. Discover now