1. ¿Te conozco?

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—¡Hola hija mía! Hoy llegaré un poco más tarde. La reunión se alargó —avisó mi padre al teléfono.

—Está bien, papá. No te preocupes. Ten un viaje seguro de regreso a casa —hablé y colgué el teléfono luego de recibir su aprobatoria.

Dejé el aparato sobre el buró para regresar a los hermosos labios de mi novio, quien estaba detrás de mí.

—¿Cuánto tiempo tenemos? —preguntó en medio del beso.

—Al rededor de una hora —repliqué sobre sus labios y sonreí.

~Al día siguiente~

—¿Estás lista? —cuestionó mi padre en el marco de la puerta de mi habitación.

—Dame un segundo, los delineados no se hacen solos.

Mi padre solo rodó los ojos.

—Te espero en el auto —dijo y caminó lejos.

Negué con la cabeza y sonreí levemente. Terminé y tomé mi mochila para bajar corriendo las escaleras y salir de mi casa.

—¡Lista! —chillé emocionada una vez estaba dentro del auto.

Mi padre asintió y dio marcha al motor.

-Hoy necesito que llegues directo a casa en cuanto salgas de clases. Necesitamos hablar sobre algo.

Fruncí el ceño y lo miré confundida.

—¿Puedo preguntar por qué? —hablé.

—No puedo darte muchos detalles ahora; sólo que es muy importante que llegues a casa en cuanto termines tus actividades escolares —exclamó con decisión. Yo sólo me limité a asentir y no decir nada más.

¿Qué se traerá entre manos?

Al llegar a la universidad, me despedí de él con un beso en la mejilla y salí del auto.

En cuanto se fue, corrí donde mi novio y rodee su cuello con mis brazos, para después unir nuestros labios en un largo beso.

—Buen día, amor —le dije.

—Hola nena —respondió él, rodeando mi cintura con su brazo —. ¿Cuándo le dirás al viejo sobre nosotros? —cuestionó.

—No le digas viejo —lo reprendí—. Aún no lo sé.

—No creo que te lo estés tomando en serio —dijo él y lo miré confundida.

—¿De qué hablas?¿Qué es lo que no me tomo en serio? —lo miré mal y me crucé de brazos.

—Lo nuestro, bebé. Parece que te avergüenzas de mí —escupió, mirándome con enojo.

Reí incrédula y miré a otro lado por un segundo, luego lo miré a él.

—Parece que no te he dicho mil veces que mi padre es un conservador romántico que desea que sea virgen hasta el matrimonio —solté y me di la vuelta para caminar hacia el salón.

Llegué hecha una furia, tomé mi asiento y suspiré molesta.

—Wow wow wow, tranquila tigresa. ¿Qué pasa? —cuestionó Yeji, mi mejor amiga.

—Jay y yo peleamos de nuevo, por lo de mi padre —dije.

—Parece que tiene cerebro de cacahuete. Ese idiota no entiende por más que se lo repitas —habló mi amiga apretando el puño sobre la mesa.

—Como sea. La clase va a comenzar.

El día se pasó rápido. Jay no me habló porque al parecer su maldito orgullo era más grande que su amor por mí.

El amigo de mi padre (JEON JUNGKOOK)Stories to obsess over. Discover now