Prólogo

14 1 0
                                        

Bajo la tenue luz de la lámpara, un chico de hebras negras deslizaba sus dedos a través de su cuerpo; delineaba cada curva con la punta de su dedo índice. Carente de pudor, suspiraba, y los pequeños quejidos que emanaban de su garganta, inundaban por completo la habitación.

Suavemente, se acercaba un poco más a su entrepierna, soñando que sus dedos en realidad fueran los de aquel chico rubio que tanto le gustaba. El alcohol lo aturdía aún más, nublando su mente y sus actos. Sin pensarlo más, empezó a bajar sus pantalones, desabrochando primero su cinturón, para posteriormente bajarlos con apuro. Mirando las pinturas que sus mismas manos crearon, masajeaba por encima de sus boxers, sabiendo que estos ya estaban humedecidos por el mismo líquido que derramaba aquel pedazo de carne que aprisionaba bajo la tela.

Le hacía gracia era que, a final de cuentas, estuviera admitiendo tal gusto por ese chico. Después de dar mil excusas de porqué lo seguía a escondidas, o porqué tenía tantos cuadros de él. Lo que le quitó aquella sonrisa de la cara fue el ruido tintineante de unas llaves en la entrada de su departamento, a punto de abrir la puerta principal; claro que era su rubio llegando.

—¿Sasuke, estás aquí?—corriendo, el pelinegro se abalanzó contra la puerta y puso el cerrojo, causando un estruendo en todo el departamento.—, sé que has estado encerrado en esa habitación toda la tarde sin comer. Sal de ahí y ven a comer conmigo, ¡traje ramen para los dos! Bu-bueno, si es que tú quieres, claro, no tienes que hacerlo si no quieres, ya sabes, y-yo no te obligo... ¡de veras!

—Y-yo... Naruto, sólo... dame unos minutos y salgo, ¿sí?—Mirando a su alrededor y pensando en qué hacer primero, observó el desastre que había hecho. No era su habitación, pero era un cuarto que utilizaba muy a menudo para guardar pinturas o esculturas que él hacía. Ahora veía que todo estaba tirado a su alrededor, y el causante de todo era nada más ni nada menos que él mismo.

Tras unos minutos, había acomodado lo que pudo y ajustó su ropa de modo que pareciera normal. Al quitar el cerrojo de la puerta y abrir, se encontró con el rubio esperándolo en frente suyo. En pánico e intentando cerrar la puerta otra vez, empezó a forcejear contra Naruto, quien curioso de lo que había alcanzado a ver, empujaba para que no se cerrara y poder observar por fin, qué era lo que tanto ocultaba su amigo en esa habitación.

—Sa-Sasuke, sé... lo que... vi, ¿por qué no me mues... tras? Sabes que tener algo de mí no está mal, por algo somos amigos, ¿no? No te diré nada ¡de veras!

Era insistente, desesperado por ver y admirar el arte del pelinegro, porque estaba consciente de su talento para crear arte. Su cabeza estaba llena de curiosidad, una que aumentaba con el tiempo. No estaría conforme con asomarse.

—No pretendas que somos amigos, no te confundas. Vivo contigo por mi conveniencia de gastos y porque no había alguien más decente, así que déjame en paz y sólo calienta el jodido ramen, después comeré solo.—respondió. Aún estaba borracho y el mundo daba tantas vueltas que ya no sabía ni cómo contestar de buena forma. Realmente no le importaba mucho lo que le decía al rubio, ya que estaba muy seguro de que este mismo o, lo ignoraría, o se volvería aún más insistente, pero aún así, sabía el cuidado que debía tener si esperaba algo más de este.

Luego de un rato, escuchó los pasos del rubio cada vez más distantes, por lo que Sasuke se escabulló rápidamente fuera de la habitación, dejando puesto el cerrojo y escondiendo por algún lado las llaves. No obstante, sin éxito con su misión, fue retenido por Naruto antes de poder llegar a su respectiva cama.

—Naruto, suéltame—sus muñecas fueron aprisionadas por las manos del rubio—, ya te dije qu...—y sin escape, fue besado violéntame por el chico.



。゚•┈୨♡୧┈•゚。

Holiss, es la primera vez a publico algo, jeje. He de mencionar que me da algo de vergüenza, pero para quien sea q lo lea (aunq sea una persona) espero te guste :3

-verdecitoo

Mi musaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora