Prólogo

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El olor a madera quemada inunda todo el lugar. La gente está alebrestada. Unas contra otras para alcanzar a apreciar el suceso, gritan cómo si de animales se tratasen, aplauden y alaban cómo si fuera una fiesta. Hombres embriagados silban y avientan alcohol para que el fuego arda más. Sobre la tarima se encuentra el alcalde, el sheriff y por supuesto el sacerdote del condado. Los tres miran a toda la gente con amplias sonrisas, elevan sus manos agradeciendo los aplausos y muestran lo que se está quemando.

Asqueroso, simplemente asqueroso.

—Quién te viera con esa libro te llevaría a la horca —exclamó el pelinegro hablador.

—Quien escuche tu falta de respeto hacia mi persona te estaría condenando a muerte. —Cierro mi libro y lo escondo entre mi vestido.

—Disculpe, hermana.

Hace una reverencia delante de mí y toda mi mano derecha brindando un pequeño beso en el anillo de plata. Sus ojos fueron directamente a los míos.

—Discúlpeme, hermana que he pecado de pensamiento —aflige su mirada, sin borrar su sonrisa.

—No se desvié, hermano, que Dios le forjó un buen camino.

Sonrió de manera amable y caminó hasta la amplia ventana de la iglesia. El asco volvió a mi nuevamente. Quemar mujeres por el simple hecho de conocer la herbolaria, leer un libro o querer hacer cosas designadas para hombres las condenaba a la hoguera con la etiqueta de "Brujas". Es mi forma rápida y concisa de describir lo que estaba pasando en esos momentos.

No matarás, diría nuestro Dios y mírenlos ahí. Tan fanáticos de la iglesia y tan hipócritas.

—No sexo antes del matrimonio, también eso se dice.

—A veces se me olvida que puedes leer la mente. Creí que ya le había pedido que no hiciera eso conmigo —demande.

—Discúlpame, hermana —vuelve a reír—. Por tener pensamientos tan insanos en este lugar, pero mi hermano la espera en el confesionario.

—Haber empezado por ahí. Creí que ya no quería seguir esta revolución.

—Somos el pecado vivo, Kali —me abraza por la cintura.

—Somos lo que no se atreven a hacer, Cassiel. Somos eso y más. 

 

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La Heredera de la Noche ©Stories to obsess over. Discover now