En los ultimos años, Lena habia aprendido muchas cosas gracias a la amistad. Absorbió numerosas lecciones y se hizo de herramientas útiles para la vida y la salud de su corazón, tales como pedir ayuda, brindar tiempo de calidad, tomarse un respiro, cuidarse, cuidar, dar el brazo a torcer y, la mas importante de todas, perdonar.
Perdonar a Kara tomo mucho mas que solo tiempo. Requirió distancia, especio, innumerables charlas con Alex, que agrego luz y perspectiva, largas y ruidosas discusiones con Kara, e incluso terapia.
En una ocasión, donde Lena se habia pasado el día bebiendo, enojada porque su odio y necesidad de distancia estaban disminuyendo considerablemente, se presento en el apartamento de Kara, ebria e iracunda. Grito, grito mucho, y cuando la mujer kriptoniana se agotó de paciencia tambien comenzo a gritar.
Tras el atardecer y con el apartamento a oscuras, porque no se detuvieron ni a encender la luz, Kara dijo lo ultimo que tenia para decir, esa noche y para siempre, aceptando la desgarradora posibilidad de perder, de perder mucho, muchisimo.
- Ha sido suficiente, Lena- Su voz temblaba, áspera por el enfado y el dolor, y la miro con ojos inyectados, húmedos y cansados- No diré una palabra mas sobre el tema, estoy cansada. Estoy harta, harta de tu veneno, de tu odio, de ti y de toda tu mierda. No hay mas secretos, no hay mas verdades.
Kara avanzaba hacia ella a medida que hablaba, presionando con su indice derecho sobre los dedos de su mano izquierda, contando con brusquedad.
- No tengo nada mas que decir sobre esto. Si no quieres perdonarme, no lo hagas, si no quieres saber de mi, no te molestes en preguntar, si no quieres volver a verme, simplemente evítame. Si quieres odiarme, hazlo, no me importa- Su voz se quebró ahí mismo, cuando estaba siendo fuerte, simplemente se quebró. Luego, entre espasmos que la hacían vibrar y derramar más y más lagrimas, siguió hablando- Ya no seré tu puto saco de boxeo, no te permitiré seguir hostigándome de esta manera. Se que te herí y estoy dispuesta a pagar el costo de perderte, pero... pero esto ha sido suficiente.
Lena no la interrumpió, estaba confundida y un poco avergonzada. Su descarga de odio no servía si Kara simplemente no estaba dispuesta a soportar su mierda. Ya no tenia sentido.
- Si quieres perdonarme, aquí estaré. Pero si no sabes como hacerlo, lo siento, pero no puedo ayudarte, tendrás que descubrirlo sola.
Esa noche, Lena estaba segura, lloró como nunca antes en toda su existencia habia llorado. Se durmió, desecha en el mas profundo de los agotamientos y siguio llorando apenas abrio los ojos por la mañana.
Ese día la joven empresaria no se presento en L-Corp, y al siguiente tuvo su primera cita con su, hasta el presente, psicoanalista.
Pasaron dos meses, donde el contacto fue nulo, cero, inexistente. Lena asistía a terapia dos veces por semana, comenzó yoga, pero no en la comodidad e intimidad de su ático sino grupal, en un lugar común, rodeada de algunos desconocidos. Aquello fue consigna de su psicoanalista, que también le recomendó escribir una carta para Kara sin la obligación de enviarsela, solo tenia que escribirla y ser honesta.
Curiosamente, Lena estaba dispuesta a cualquier consigna, quería y necesitaba ayuda. Escribir desde lo más profundo sin destinatario seria pan comido, pensó, pero, como venia siendo costumbre, estaba terriblemente equivocada.
La primer carta que Lena escribió, la misma noche en que se le encomendó la tarea, cumplió con el requisito de la honestidad, y descubrió muchas cosas de sí misma.
A regañadientes, Lena comprendió que el detrás de escena de todo su rencor habitaba en el trauma del abandono, otro lugar para hurgar, otra llaga donde hacer presión y lastimarse.
Lena estaba completamente obsesionada con que todo aquel que ella amara, inevitablemente rompería su corazón, desaparecería, la dejaría, sola y victima de una desmaterialización voraz, como si el otro fuese la prueba y la razón de su propia existencia.
No requirió que atara muchos otros cabos sueltos hasta concluir en que, además, estaba irrevocablemente enamorada de Kara Danvers. Aquella revelación la encontró suspirando derrotada.
Alice, al leer la carta que Lena decidio llevar consigo a la siguiente sesion, asintio y Lena casi pudo jurar que la vio sonreir con picardía.
- Asi que... la amas- Dijo, haciendo que sonara a pregunta.
- Si- Afirmó Lena.
- Mentiría si dijera que no lo sabia- Lena abrió los ojos como platos y sintió todo su rostro en llamas- quedate tranquila, solo debias llegar sola a esa conclusión. Me alegra ver lo honesta que estas siendo contigo misma.
Lena asintío en respuesta, aun avergonzada de exponer asi su corazón.
- ¿Y ahora qué?- Preguntó- ¿Cómo sigue esto? ¿Qué debo hacer?
- ¿Qué deseas?
Lena sabia que detras de esa pregunta, tambien se repetia la consigna de ser honesta, primero con ella misma, después lo demas encontraría su propio lugar.
- La extraño horrores.
La segunda carta y las que le siguieron, finalmente encontraron a su destinataria. Lena no le dijo todo pero si le dijo mucho.
Kara respondió luego de la cuarta, y lo que sucedió entonces fue volver a comenzar. Un café por la tarde, algunos desayunos en el lugar favorita de Kara, helados en la feria, algunas visitas al cine, pronto Lena se unió a las noches de juego, comenzó a dormir en el apartamento de Kara y tambien ésta en el suyo. Y el resto fue historia. Hoy, entre ella y Kara, una anécdota que atesoran como la suerte o mas bien hazaña de haber recuperado aquello tan preciado que las unia. Reconquistaron su amistad y un poco más. Lena lo sabia, lo palpaba en la yema de sus dedos. No sentía tan expuesto su corazón enamorado. Sabia que habia algo, algo que aun no entendia pero algo en fin, que le daba tranquilidad, que le decía que era correcto amar de esa forma tan apasionada a su mejor amiga.
En terapia, la honestidad continuaba siendo la consigna, y Lena tenia mucho por lo que responder sobre sus sentimientos.
Pero aun había tiempo. Dios, si que lo había. Había tiempo y espacio e infinidad de oportunidades. Y ahora también lugar para mucho más.
Por eso, cuando Kara, sumamente avergonzada, ofreció a Lena su hogar en compensación por destruir el suyo, la joven Luthor no dudo un segundo en decir que si.
Total ¿Cuanto podía suceder en unas semanas de convivencia?
YOU ARE READING
Spaghetti
RomanceEl edificio de Lena estaba en reparación. Su atico, todo el piso veinte y la lujosa azotea que le continuaba, habian quedado destruidos tras un muy poco elegante aterrizaje de Supergirl forcejeando con un alienigena robusto y fluorescente. Kara ofre...
