Después de terminar los estudios en el Sweet Amoris, yo y Armin, aprovechando que íbamos a la misma universidad, decidimos rentar un departamento cerca de ahí para nosotros. Me cansé de convencer a Armin en que podíamos quedarnos en el dormitorio que nos ofrecían en el campus, incluso le comenté que sería bueno para él tener un compañero de habitación; podrían volverse amigos. Pero Armin siempre se centra en lo negativo y dejó en claro que nada más quisiera compartir cuarto conmigo. No le interesa socializar, y solamente le preocupaba si le llegaba a tocar alguien quien no le cayera bien.
—¡Aaaarmiiin! ¡Abre ya la maldita puerta! ¡Me estoy cagando encima desde hace media hora! —seguí tocando con fuerza la madera hasta el cansancio.
—¡Te dije que ya casi salgo!
—¡Llevas una hora ahí! ¿Te estás haciendo la paja ahora? Porque no es momento.
Entonces finalmente abrió la puerta de un golpe, dejando verlo totalmente mojado y con una toalla alrededor de su cintura, eso y sin mencionar la cara que tenía.
—Nunca dejas que uno se bañe en paz —me fulminó con sus profundos ojos azules.
—¿Te bañas? —enarqué una ceja, jugando con él— Pensé que los otakus no se bañaban.
Soltó un suspiro como si le hubieran atravesado el corazón con una daga, sorprendiéndolo mi respuesta.
—En primera, no todos los otakus son así; en segunda, no soy otaku.
—Pero si ves anime.
—Pero no me considero otaku. Preferiría que me llamaras Gamer. Ofende menos.
—... Nah —lo hice a un lado y me metí en el baño.
Estaba segura de que lo dejé echando humo ahí afuera. Así eran casi todas nuestras mañanas antes de ir a clases. Y cuando regresábamos en la tarde o en la noche, no importaba qué tan cansado él estuviera, siempre tenía tiempo para su preciada PC. Mientras que él jugaba, yo a pesar de llegar cansada también, me ponía a adelantar mis tareas y cocinar la cena a la vez. Había veces en las que tenía que actuar como si fuera su mamá, ya que siempre le repetía y lo regañaba en que debería hacer sus deberes de la universidad en vez de estar jugando cualquier estupidez.
Hoy llegué más tarde que él de la Uni, ni siquiera tenía ánimos para hacer la tarea ni cocinar. Solamente tenía sueño y quise echarme una siesta profunda y que nadie me despertara nunca. Me puse mi pijama y fui directo a la habitación de Armin, donde sabía que estaría jugando, como siempre. Mi idea era sentarme en su regazo y abrazarlo. Amaba hacerlo, ya que siempre me ayudaba a dormir más fácil. Pero toda idea se desplomó cuando abrí la puerta y lo vi. Mi cara no tenía precio.
Estaba presenciando a Armin, haciendo un directo para sus fans, y vestido como un gato, como un gato ¿sexy? No llevaba mucho encima y no dejaba casi nada a la imaginación, y sin mencionar esas orejas y cola que solo Dios sabría de dónde se está sosteniendo. Cuando se dio la vuelta al escuchar el chirrido de la puerta abrirse, se quedó viéndome con espanto, como si fuera un espectro de la OUIJA que acababa de invocar.
Como cualquier persona normal me hubiera dado la vuelta, marcharme y simular que jamás vi lo que acabo de ver, pero ahí estaba yo, viéndolo, anonadada.
—Armin, dime que no estás haciendo lo que creo que haces...
—¡Eh!... Mira, Lynn. No te alteres, yo... —presencié cómo todo el tono de su cara se tornó en uno rojizo. Intentó decir unas palabras para explicar la situación, pero se quedó atorado y mejor se quedó callado.
Miré detrás suyo la pantalla en la que estaba transmitiendo, estaban colocando emojis de risa y los comentarios estaban explotando, todos escribiendo a la vez. Entonces lo miré a él, y no pude aguantarlo más. Me tapé la boca y eché la carcajada de mi vida.
—¡No te rías! —se molestó conmigo, y ahora me estaba apuntando con su dedo— Fue un reto de mis seguidores.
—¡Dios mío, Armin! —y me volví a reír en frente de él— Perdón, discúlpame, es que... JAJAJA, me acabas de hacer la noche. Espera, espera, quédate así.
—¿Qué?
Saqué mi teléfono y le tomé una foto rápida.
—¡Hey, borra eso! ¡Lynn!
Cerré la puerta antes de seguir escuchándolo y me seguí riendo cuando salí a la sala, viendo la foto que le había tomado.
«Dios. Esta foto va a valer oro para mi propio beneficio».
Escuché la puerta suya siendo abierta, y las pisadas rápidas y fuertes de Armin corriendo hacia mí, con intenciones de quitarme el teléfono. Corrí lejos de él mientras me reía, pero al parecer a él no le daba gracia la situación. Me persiguió por toda la casa hasta que pude llegar a mi cuarto y encerrarme en ella.
(....)
—Armin, hay una mancha en el pisoo —lo llamé desde la sala.
Salió de la cocina con un delantal puesto y se acercó a mí, arrastrando los pies y con una mueca de fastidio.
—Por favooor. Ya llevo limpiando todo desde hace tres días, ¿cuándo vas a borrar la maldita foto?
—Hasta que yo lo decida —lo fulminé con la mirada—. Recuerda que yo hacía los deberes de la casa todos los días, mientras que tú, ¿qué hacías? Holgazaneabas.
—¡Estoy ganando dinero siendo streamer! —se excusó.
—Espero que la persona que te impuso el reto te haya donado dinero.
—¡Y sí lo hizo!
—Pues ahora es mío.
—¿Qué? —se ofendió— Pero eso es-
—Sh sh sh. No quiero excusas. Tú sigue limpiando la casa durante cuatro días más, me das el dinero, y la foto será totalmente eliminada. Aunque no entiendo por qué tienes miedo de que la tenga. Ya todo el mundo te vio en tanga durante el directo.
—¡No fue una tanga! Era una falda.
—Vamos de mal en peor, Armin.
—¡Y no me gusta que tengas esa foto porque sé las cosas que podrías hacer con ella! —prosiguió con su regaño.
—Me ofende que pienses así de mí —me llevé la mano al corazón.
—No eres una santa.
—Lo sé —le sonreí victoriosamente—. Sigo esperando a que limpies la mancha del piso.
—Me las vas a pagar, ¿sabes? —se arrodilló al suelo con fastidio, sin dejar de verme.
—¡Yo limpio todos los días, Armin! Apenas te mando a limpiar esta mancha y mira cómo te pones, casi se te salen las lágrimas.
—¿Sabes qué? Me cansé —se levantó, se quitó los guantes de limpieza y los tiró de forma dramática al suelo. Hizo lo mismo con su delantal—. Necesito desquitar mi molestia contigo misma.
—¿Qué? ¡Ah! —para cuando me percaté, me había subido a su hombro con tanta facilidad como un saco, y empezó a caminar hacia el cuarto— ¡¿Qué haces?! ¡Bájame, llorón!
—Te has estado divirtiendo conmigo manteniéndome como tu sirviente, ahora es mi turno de divertirme contigo.
—Jesús... —murmuré para mí, con notoria sorpresa— No deberías, porque ajá, estabas a punto de limpiar.
—Lo puedo hacer más tarde. Esa mancha no se irá a ninguna parte.
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One-shots | Corazón De Melón
Fanfiction✘𝐀𝐓𝐄𝐍𝐂𝐈𝐎́𝐍✘ •Regresó mi obsesión con CDM así que me vino un poco de inspiración para escribir historias con ellos. No espero que llegue a muchas visualizaciones porque hoy en día no es tan recordado y su boom ya pasó, pero igual les quise tr...
