En una noche oscura y cálida, en un dormitorio acogedor de su residencia en Nueva Orleans, Luisiana, él se encuentra relajado. Su rutina habitual lo lleva a estos momentos de quietud después de largas horas de trabajo como locutor, un empleo que le deja apenas tres horas de sueño. Aunque para muchos podría parecer poco, para él es mucho, considerando que su jornada comienza muy temprano en la mañana y termina tarde en la noche. Esta rutina tan exigente le dificulta pasar tiempo con su pareja, algo que lo inquieta constantemente.
Esta noche, como muchas otras, la tensión en su relación se siente más fuerte. Una vez más han discutido, él y su "mon amour", sobre sus estilos de vida tan diferentes. El es una persona nocturna, mientras que él prefiere el día. Ambos luchan por encontrar un equilibrio, pero las diferencias parecen insalvables.
"Es otra vez por mi estado de salud", pensaba él con cierta resignación. "No es el mejor, pero es lo que soy, es lo que he decidido".
Antonio, su pareja, rompió el silencio, visiblemente preocupado:
Antonio—Alastor, otra vez estás despierto toda la noche... ¿Podrías preocuparte por tu salud, por favor? —comentó con un tono de ternura y preocupación.
Alastor suspiró profundamente antes de responder:
Alastor—Mon amour, sabes que mi creatividad solo funciona en la noche. Es cuando puedo pensar mejor, en paz —dijo con resignación.
Este tema ya era recurrente desde que vivían juntos como pareja. Aunque Alastor sabía que Antonio lo decía por su bien, no le gustaba. Sentía que no podía ser él mismo.
Alastor—Vivir con tus estándares no me hace feliz. No quiero adaptarme a un marco donde no pertenezco —respondió Alastor, esta vez con un tono más brusco, irritado por la constante presión que sentía.
Antonio—No quiero que cambies para encajar conmigo —respondió Antonio, con lágrimas en los ojos—. Solo quiero que encuentres equilibrio en tu vida y estés bien.
Antonio salió del cuarto, llorando de frustración, dejando a Alastor sumido en sus pensamientos, reviviendo la conversación una y otra vez en su cabeza. Sentía que todo se repetía, como un ciclo interminable.
La oscura noche continuaba, y Alastor se dirigió hacia su tocadiscos, donde comenzó a sonar una melodía que resonaba con sus sentimientos. La música inundó la habitación:
It can't be said I'm an early bird
It's ten o'clock before I say a word
Baby, I can never tell
How do you sleep so well
You keep tellin' me to live right
To go to bed before the daylight
But then you wake up for the sunrise
You know you don't gotta pretend
Baby, now and then
Cantaba con frustración, sintiendo cómo siempre era él quien terminaba cediendo. La lucha por adaptarse a los horarios de Antonio, por convertirse en un "ave tempranera" como su pareja, le parecía una carga imposible de soportar. Cuando él finalmente se dormía, Antonio ya se levantaba para ver el amanecer y comenzar su día. Alastor, en cambio, sentía que sus momentos de libertad solo llegaban en la soledad de la madrugada.
Don't you just wanna wake up, dark as a lake
Smellin' like a bonfire, lost in a haze?
If you're drunk on life, babe, I think it's great
But while in this world
Sus pensamientos lo llevaron a uno de los pequeños placeres de su vida: tomar un whiskey después de un día agotador. Era algo que lo reconfortaba, una peculiaridad que lo ayudaba a cerrar el día. Junto con su café negro, eran sus rituales de madrugada, esos instantes en los que sentía que podía descansar en paz, aunque fuera a las tres de la mañana. Momentos como esos eran lo que más apreciaba de su relación, lo que le hacía sentir que, de alguna forma, se complementaban.
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FanfictionSe están incluyendo más personajes en las historias. Son historias que no tienen relación entre sí. Puede haber menciones de algunos elementos en común, pero no siguen el curso original de la historia. Si quieren saber más, lo pueden investigar por...
