Después de la guerra todos gozaban de la paz que con tanto dolor y sangre habían conseguido, luego de reparar los daños ocasionados por la guerra en la aldea de la hoja, Sasuke fue juzgado y perdonado gracias a su clave participación en la gran guer...
"En otra vida podría amarte, en esta estoy muy roto, no puedes arreglarme, incluso siendo la mejor medic-ninja no puedes sanarme"
Esas fueron las ultimas palabras de Sasuke antes de darme un toque en la frente con dos de sus dedos y marcharse de la aldea. Desde ese día sus palabras vagaron por mi cabeza día y noche, hasta que finalmente pude entenderlo y me di por vencida, Sasuke tenía razón, no soy un Dios que todo lo puede, puedo curar huesos rotos, órganos dañados e incluso enfermedades que se creían incurables, pero no puedo sanar un corazón roto, un corazón metafóricamente herido, he destrozado el mío un millón de veces para que pudiera reconstruir su propio corazón con mis piezas ya que las suyas estaban tan dañadas, bueno, supongo que no fue suficiente. Pero ya no más, ahora simplemente me ocuparé de sanar el mío poco a poco.
El sonido del reloj me trajo a la realidad, lo miré y me di cuenta que mi turno ya había terminado, suspiré y procedí a quitarme mi impecable bata blanca, estaba deseosa de poder llegar a mi departamento y refugiarme en la suavidad de mi cama y mis cobijas para descansar finalmente, había triplicado mi turno, mis amigos dicen que el trabajo me está consumiendo, quisiera decir que estaban equivocados, pero la verdad es que hace dos días me miré detalladamente en el espejo y mis costillas se notaban más de lo normal, tal vez debería preocuparme un poco más por mi salud física también, pero supongo que la medicina es así, entregas tu propio bienestar a cambio de la salud de los demás, o quizás, solamente quizás buscaba ahogarme en trabajo para no pensar en mi gran fracaso amoroso, quién sabe.
Colgué la bata en el perchero que había en el consultorio y salí del mismo, caminé por los largos y solitarios pasillos de este hospital, encontrándome una que otra vez con alguno de mis compañeros, saludándolos brevemente, sin darme cuenta ya estaba en la salida del hospital, mirando el nublado cielo que nos acompañaba, la noche ya había caído y el viento soplaba fuerte, suspiré y me abracé a mi misma, si caminaba rápido llegaría antes de que la lluvia empezara, por fortuna mi departamento no quedaba muy lejos del hospital.
El viento frió revoloteaba mi corto cabello y me obligaba a afianzar más el abrazo que me daba a mí misma. Doblé una esquina y pude divisar desde allí mi departamento, cuando de momento una sensación de estar siendo observada me obligó a detener el peso y mirar hacia atrás, pero no había nada ni nadie a mi alrededor, creo que el trabajo ya me está volviendo loca. Llegué a la puerta de mi departamento y entré rápidamente, la lluvia ya había empezado.
Hogar, dulce hogar. Caminé directamente a la cocina, comería algo ligero antes de irme a la cama, así que opté por una simple ensalada verde, luego de lavar los trastes utilizados me dirigí al baño, tomé una ducha después de mirarme en el espejo, estaba más delgada y ojerosa que nunca, si Ino me viese me obligaría a tomar vacaciones.
Estaba limpia, totalmente fresca, ahora si tomaría mi merecida siesta, me puse unas bragas rosas y una camiseta corta, salí del baño para tirarme en mi cama, pero antes de hacerlo me quedé de pie al lado de la cómoda de mi habitación, observando la foto del antiguo equipo 7, como extrañaba aquellos días.
Nuevamente me sentí observada, fruncí el ceño y miré al gran ventanal que tenía la habitación, el cual daba al balcón, un balcón aparentemente vacío, mis sentidos ninjas me decían que no había ninguna presencia allí, pero mi intuición me decía todo lo contrario, caminé a grandes zancadas y cerré las cortinas de un tirón, cubriendo el interior de mi habitación, solo quería dormir tranquila, y auto-convenciendome de que no era nada, me posé en mi cama, me cubrí con mis suaves cobijas y me rendí en los brazos de morfeo.
Podía visualizar la espalda de Sasuke, intentaba acercarme a él, pero mientras más corría él más se alejaba, se veía muy herido, su cuerpo sangraba, si tan solo fuera más rápida... si tan solo pudiera tocarlo... si tan solo pudiera curarlo...
Me desperté de golpe, agitada y sudorosa, Sasuke a pesar de haberse ido de la aldea nunca me dejaba sola, siempre está en mi mente, ¿qué clase de brujería es esa? ¿Acaso me habrás hecho algo raro con tus ojos mágicos, Sasuke-kun?
Me reí de aquella posibilidad y finalmente me levanté de la cama, me aseé y me dirigí a mi trabajo.
El día pasó lento y aburrido, para fortuna de todos el flujo de pacientes era bajo, ya en la hora del descanso estaba sentada sola en la cafetería, revolviendo la comida con una cuchara y absorta en mis pensamientos, cuando de momento alguien posó una bandeja de comida frente a mí, cuando subí la mirada distinguí una larga cabellera rubia, era Ino quien había tomado asiento frente a mí.
—Sakura, ¿escuchaste la nueva buena? Lo siento amiga, no estés así, ese hombre no vale la pena.
Fruncí el ceño confundida, no entendía de qué Ino me estaba hablando.
—No te entiendo cerda, explicate mejor.
—¿Cómo? No te hagas la fuerte conmigo Saku, ¡ese tonto de Sasuke-kun no vale la pena!
—¡No sé de qué hablas Ino!—le respondí en un grito bajo y miré la cara de exasperación de Ino.
—¡Pues que Sasuke-kun...—sin darnos cuenta ambas estábamos cerquitas, chismorreando bajito—está de vuelta en la aldea... con una mujer!
—¿Qué?
—¡Y está embarazada!
Me enderecé enseguida en mi asiento y abrí los ojos por la sorpresa.
—¿Qué...? Ino por favor no bromees con algo así—sin darme cuenta bajé la mirada molesta con Ino por estar inventando cosas así.
—Es cierto, Sakura, él está en la aldea en compañía de alguien más, yo misma lo vi en la oficina del hokage esta mañana cuando fui a entregar el reporte de mi última misión.
—No puedo creerlo...—susurré.
—Escuché que llevaba varios días aquí, discúlpame Sakura, pensé que ya lo sabías.—vi el genuino arrepentimiento en los ojos de Ino.
—No te preocupes, gracias por decirme. Iré a revisar unos documentos que me faltan.
Sin más de levanté y abandoné la cafetería, lo que más me impresionaba de todo era el hecho de que tenía días en la aldea y ni siquiera me había buscado, aunque sea como amigos, por lo menos pudo haberme dicho "hey Sakura, ¿cómo estás? Regresé después de hace dos años"
Pero es que, ¿qué podía esperar de Sasuke Uchiha? Me entristece saber que no me considera ni siquiera una amiga, porque eso hacen los amigos, ¿no? Se visitan aunque sea, estoy segura que Naruto lo sabe, ¿por qué él ni Kakashi-sensei me habrán dicho nada? ¡Ya no soy una niña frágil que ruega por el amor de Sasuke! No quiero que me tengan lástima ni mucho menos.
Lo peor de todo es que venia con una mujer embarazada, si es lo que estoy pensando creo que duraría una semana en cama llorando, que desgastante es sentir tanto por alguien que no siente nada, al menos nada por mí.
"En otra vida podría amarte..."
Sus palabras llegaron a mi mente, ¿y si la verdadera razón de aquellas palabras fue porque su corazón ya le pertenecía a alguien más?
Definitivamente me toca olvidarte, Sasuke Uchiha.
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¡Buenas lectores! De este lado Rin, trayéndoles un nuevo fanfic que espero terminar pronto, posiblemente estaré subiendo capítulo nuevo cada semana.
¡Por favor quédense y disfrútenlo! Espero que les haya gustado este primer capítulo, hasta la próxima <3.