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Ella recuerda cuando aprendió a nadar. El cúmulo de emociones que le generaba avanzar hacia el abismo era tan intenso que jamás imaginó que, años después, compararía esa experiencia con lo que ahora enfrentaba.

Nadie te prepara para superar la desesperación de ahogarte; ni en el agua, mucho menos en la vida.
Y sin embargo, la necesidad de hundirse en esa profundidad la acechaba. Porque vivir bajo el efecto de un corazón roto no valía la pena para continuar aquí.

El responsable de su estado era su compañero de clase.  Recuerda aquella vez que lo conoció en el último año de primaria, tenia 12 años. Aunque el encuentro fue breve, sí que resultó impactante. No compartían aula, solo sabía su nombre: Sasuke Uchiha. Pretendía a una de sus amigas, y ni siquiera por eso había prestado atención a su persona. Lo consideró realmente cuando sus miradas se cruzaron a través de aquella ventana que los dividía. Las cosas jugaron a su favor, y pronto se enteró de que era un alumno prodigio y destacado.

Sin embargo, influenciado por sus amigos, sus decisiones no eran precisamente brillantes. Con el paso de los años, eso no cambió mucho.

La primera vez que lo tuvo tan cerca fue por un pedido de su maestra: debía ir al salón de Sasuke a recoger un material olvidado. Sintió una oleada de nerviosismo al alejarse de su aula y llegar al pasillo. Él estaba recostado en la pared, con los brazos colgando sobre las rodillas, y a su diestra, su mejor amigo.

Allí estaban esos descarados, riendo de quién sabe qué cosas. Cómplices hasta lo más bajo.
Caminó con las piernas hechas gelatina. Se situó frente a la puerta, "ignorando" a los presentes. No reparó en establecer un saludo. Lo mejor era no cruzar palabra con él.
Estaba a punto de tocar cuando un comentario la frenó.

—Haruno, ¿vienes a buscar a tu novio Lee? —el primero en hablar fue ese tonto amigo suyo.

Le ardió la cara del enojo. Lee, su amigo de infancia, estaba enamorado de ella desde que tiene uso de razón, y se ha encargado de dejarlo bien claro con todas las muestras de afecto que le ofrecía diariamente.

Pero más bronca le generó escuchar la risa de ambos compañeros. En especial la de él.
Dirigió sus jades hacia los castigados, decidida a responder. Se arrepintió de inmediato. Ocultó su rostro al notar que sus mejillas se enrojecían... pero por algo más. La mirada que Sasuke le destinaba indicaba burla. Él reía. Y no comprende cómo se retorció por dentro por la sensación de ambrosía que le causó aquel sonido.

Se odió por sonrojarse. Se odió por recordar su risa. Se odió por sentir algo que no pidió.
¿Cómo se puede desear a alguien que te humilla sin tocarte?

Con rapidez tocó la puerta. Se abrió a los segundos. Solicitó a la maestra que le permitiera el ingreso para llevar el material de ciencias sociales.

La joven maestra le permitió el paso. Ella corrió a buscarlo. Mientras tanto, la señorita se colocó junto a los alumnos castigados.

—Señor Uchiha y Hokuzi, pónganse de pie y vayan a su lugar. Eso sí, que no se repitan sus burlas a los demás.

Los mencionados, sin rastro de culpa alguna, regresaron a sus asientos. El resto de la clase les susurraba en modo de burla.

Sakura escuchó el motivo del regaño. Le parecía justo que los mantuvieran afuera, en especial al molesto amigo de Sasuke. Con todo listo, caminó hacia la salida. No sin antes escuchar de nuevo:

—Lee, tu novia ha puesto un pretexto para verte y tú no puedes darle ni un abracito.

Las risas no tardaron en estallar en todo el salón. Una reprimenda de la maestra y de inmediato guardaron silencio. Apretó los carteles contra el pecho. Suspiró con fuerza y, corrió a la salida. Tenía tanta vergüenza.

Afuera buscó tranquilizar su ritmo cardíaco. No solo por lo que había sucedido allí en ese salón, también por el hecho de que, antes de salir, de reojo, al único que observó fue a Sasuke.
Esta vez no reía por los comentarios. A ello le sumó el recuerdo de su risa. Irradiaba fantasía. ¡Qué locura! Sí que debía estar loca para sonrojarse —por tercera vez—.
Alzó el rostro para continuar su camino.

Los siguientes días se enojó por tener presente a ese insensible en su mente.
Gracias a los cielos, ese sentimiento fue efímero. Y a los meses desapareció la molestia que acorralaba su corazón.

Pronto llegaron las maravillosas vacaciones. Las disfrutó en casa de sus abuelos.

El ansiado regreso a clases inicio, aunque con la sorpresa de que hubo cambios en la nómina. Eso significaba que algunos estudiantes iban a ser reasignados en aulas distintas. 

El inspector indicó que formaran cuatro columnas. No tomaba importancia a quién estaba a su alrededor. Eso hasta que, sentada en la primera fila del aula, lo vio llegar. Con ese rostro tan sereno, más alto, y sus facciones con indicios varoniles. Su poco control para no sonrojarse se disipó. Sasuke Uchiha compartiría clase con ella.

Él encontró su mirada. Sin vacilar, le sonrió coqueto.

De inmediato desvío sus jades a la ventana, regulando el golpeteo en su pecho.

Maldiciendo el efecto que solo él conseguía tener en ella.

Y presentía que esto no sacaría nada bueno.

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⏰ Last updated: Sep 11, 2025 ⏰

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