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Era un día casual, Minho era un chico despreocupado, decía abiertamente sus opiniones, incluso a los chicos cuando le parecían bastante guapos. La mayoría de gente solía verlo confundido o incluso asqueado pero le importaba poco, simplemente le gustaba ser honesto consigo mismo. Pero por esta misma razón es que comenzó a platicar con su mejor amigo; Hyunjin.

Hyunjin también era un chico despreocupado, bastante selectivo con sus amistades y totalmente apasionado al arte. El mayor de los dos, Minho, era secretamente el mayor fan de Hwang Hyunjin. Hyunjin había comenzado a dibujar hace años pero a pintar hace menos de un año, y aún así, se le daba muy bien.

Hyunjin cursaba la universidad de artes, Minho simplemente trabajaba en una cafetería por la mañana y por la tarde ayudaba en un hospital cercano. Minho, aunque no tenía pensado tomar como carrera algo respecto a medicina ni llevar su vida a eso, medicina era algo en lo que estaba muy informado, pues su madre había sido enfermera y debido a ello también había tomado clases en sus años de preparatoria para saber más al respecto, lo que por ahora le había conseguido un trabajo bien pagado.

Ambos habían decidido mudarse juntos hace poco, ambos llevaban ya cinco años de amistad y confiaban plenamente en el otro. Hyunjin siempre era el primero en llegar a su pequeña casa, siempre se sentaba frente al televisor a esperar a Minho, era rutina.

_Aigo...._ se quejó el mayor al llegar a su hogar, quitando sus zapatos en la entrada.

_Hey Minho_ Saludó Hyunjin, sin quitar la mirada del televisor. _Podemos hablar?_ preguntó, lo que ocasionó una rápida sonrisa pícara en el mayor, acercándose a él.

_Vas a confesarme tu amor, HyunJinnie?_ preguntó, sentándose al lado suyo mientras fingía intentar alcanzar sus labios, lo que solo ocasionó una risa en el -ahora- rubio, intentado alejarlo rápidamente. Ambos odiaban el contacto físico y aún así se las arreglaban para molestarse de esa manera.

_Quisieras_ comentó cuando el pelinegro se sentó correctamente sobre el sofá. _ Pero estaba pensando sobre los gastos._ mencionó, firmemente_ Tal vez debería salirme de la universidad para-

_ Olvídalo._ detuvo el mayor, su rostro convirtiéndose en uno serio. _No quiero que dejes tus sueños._ Minho nunca supo a que quería dedicarse, y no iba a quitarle los sueños ni oportunidades a alguien que si lo sabía. _Aparte tu pagas tu universidad así que eso no me afecta en nada._ mencionó, negándose a ver al menor.

_Pero por eso mismo tu tienes que llevar todos los gastos de comida, la renta, el-

_Hablamos de esto, Hyunjin._ interrumpió el mayor, mirándolo con el ceño fruncido. _Puedo con los gastos. Solo haz lo que tienes que hacer; seguir tus sueños._ El rubio asintió, no convencido al respecto, solo porque no quería que se convirtiera en una pelea.

Volvió a concentrarse en el televisor, era un programa sobre cocina, algo que Hyunjin le encantaba ver para conseguir más ideas para cocinar. Minho también se vió sumergido en el televisor, pensando en que aunque los gastos aveces le estresaran, podía con eso. Poco después el televisor fue interrumpido por un cambio repentino de programa.

_Aviso importante de última hora._ anunció el reportista dentro del televisor, por lo que ambos jóvenes volvieron a la realidad, poniendo total atención. No era para nada normal que interrumpieran la programación de esa manera. _Hoy, 4 de Abril de 2019, Corea acaba de aceptar una declaración de guerra. Por lo que deberíamos prepararnos para lo que sea que viene._ la voz del reportista sonaba quebrada. _Sin embargo,_continuó_ Se cree que las fuerzas armadas están un tanto bajas de personal y se verán obligados a reclutar más gente. Les haremos saber en cuánto sepamos más información._ Avisó, antes de que la programación volviera a la normalidad.

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