-1-

2 0 0
                                        


No tenía ni idea desde cuándo había empezado a ser consciente de su sentir, pero le resultó doloroso, no solo por el dolor constante de ver a su amor con otra persona, sino que también por el desgarre interno de sus órganos.

No quería enamorarse de él.
No era su intención.
Ni su plan.

Pero sucede que el corazón no pregunta.
Solo aprende a sentir.

Amarlo era como respirar fuego.
Pudo ocultarlo por un tiempo manteniendo cierta distancia con él, pero de igual forma el vómito y la sangre siempre sucedía, no podía estar tan lejos ni tan cerca, pero siguió hasta ese día en medio de una reunión semanal con sus amigos.

[...]

Flashback

El malestar al principio fue soportable tal y como había hecho días atrás, resistía. Desde que comenzó todo el problema, día con día despertaba y dormía con la incomodidad en el pecho. Era doloroso verlo sin poder acercarse a él de otra forma. Intentaba, de verdad que intentaba suprimir de todas las formas posibles el malestar sin que otros lo notaran, pero tenía la desgracia de tener una vida social muy activa y justo ese día odiaba no estar en cama descansando, pero su corazón saltaba de alegría con solo el pensamiento de verlo a él.

Cuando lo tuvo cerca, cuando lo abrazó como bienvenida, su corazón se llenó de un doloroso júbilo, pero en cuanto lo vio en compañía de ella sintió sus ánimos irse por los suelos. No odiaba a la chica, ni siquiera la culpaba por estar con él, no; ella tenía una gran personalidad, un temperamento y un carácter tan duro como un hueso, la admiraba, pero notar los pequeños y diminutos cambios: la forma en la que él la veía, las pequeñas atenciones, sus manos unidas, las miradas cariñosas... le causaron un revoltijo de sentimientos doloroso y no lo soportó.

Lo más disimulado que pudo buscó el baño más alejado de la residencia Nara. Sentía su pecho ser desgarrado, no solo por el doloroso sentimiento, sino también por esos pétalos rojos y azules. Quería gritar, patalear, romper todo con tal de que ese dolor que desgarraba su pecho se fuera, pero fue tanta la presión y el dolor que terminó vomitando, no solo su frustración; charcos carmesí se hicieron presentes y ahí estaban otra vez esos pétalos rojos y azules manchados en sangre los cuales le quitaban el aliento.

No supo cuánto tiempo había pasado desde que se retiró de la sala común, pero tuvo miedo, temió que lo buscaran, que lo vieran de esa forma, pero poco a poco empezó a perder la claridad y conciencia, solo pudiendo escuchar el grito desesperado de alguien llamándolo.

Y todo se oscureció...

[...]

PRESENTE

Cuando volvió en sí, se dio cuenta de que estaba en una cama bastante incómoda. La luz de la habitación le quemaba la retina de los ojos hasta que cayó en cuenta de que estaba en un hospital y guardó completo silencio cuando vio a las personas que lo acompañaban.

Lo observaban en completo horror y miedo; sintió la presión del pecho y del aire. No quería ser visto de esa forma, ni siquiera tenía en mente decir en voz alta a sus seres queridos lo que le estaba ocurriendo. Pensaba morir sintiendo ese amor tan precioso que, por obra del destino, era castigado sin un ápice de consideración. Era injusto, absurdo y doloroso.

No pasó mucho tiempo para que su siempre amorosa y linda madre corriera a darle un abrazo. Vio su rostro manchado en lágrimas y se sintió mal por causar tal daño, y los demás siguieron llegando a darle un abrazo reconfortante. La única que se quedó fue su prima Karin, quien solo lo observaba.

Y poco a poco sus familiares salieron para que sus amigos llegaran, y la misma mirada de preocupación le dio náuseas. No por ellos, por él mismo. Y cuando llegó él junto con su novia, el dolor punzante le causó molestia, pero no lo exteriorizó. Salió de sus pensamientos al ver que lo llamaban; reaccionó.

HanahakiWaar verhalen tot leven komen. Ontdek het nu