"Un chico nuevo ingresó al instituto. Un chico guapo, un chico extremadamente popular, un chico que tenía encantado a todo el mundo, un chico inalcanzable. Un chico que para Won-Young vivía sobre las nubes.... Won-Young -al igual que todos en ese si...
Mis ojos estaban abiertos pero mis sentidos continuaban dormidos. Miraba la luz ingresar en mi habitación por la ventana desde la calidez bajo mis mantas. No era necesario mirar el reloj para saber que poco faltaba para que mi alarma sonará obligándome a asistir al primer día de clases de mi último año de secundaria. Bingo. Apagué el molesto sonido de mi teléfono y fui directo al cuarto de baño.
Mientras la lluvia de la regadera caía sobre mi cuerpo despertando poco a poco mis sentidos, lo único que podía pensar era la reacción de Jung-Won cuando viera mi cabello ahora castaño y muy largo. Jung-Won era mi mejor amigo desde hace 3 años. Él había regresado después de una larga estadía en Canadá y casualmente por pedido del profesor Henry se sentó a mi lado en el asiento siempre vacío a mi lado. De forma casual comenzó a hablarme cosa que resultó extremadamente incómodo al inicio porque no soy del tipo que suelen entablar conversaciones -para no molestar al otro - al menos es como me veo -una molestia- pero él, me habló casualmente y si me lo preguntan por primera vez fui felíz de estar en el instituto gracias a ese chico.
Soy una persona sumamente introvertida, nunca fuí una chica que destacaba entre los demás, pero Jung-Won definitivamente encajaba perfecto en ese tipo -era hermoso - pero por alguna razón que aún no tengo respuesta certera, rechazó la invitación de "los alfa" ese día. Una invitación del grupo de chicos populares era un reconocimiento que todos quisieran tener - bueno casi todos, yo no- eran los chicos que vivían sobre las nubes.
Jung-Won suele decir que exagero al llamar a los populares "Los que viven sobre las nubes" por ser inalcanzables, por estar tan lejos de los terrenales por obtener lo que desean cuando desean sin siquiera levantar el meñique. Pero es cierto, cuando eres una persona atractiva no necesitas más que una bonita sonrisa para que los demás hagan lo que deseas... al menos es lo que observé desde mi lugar de chica terrenal. Porque no soy bonita y mi sonrisa no me llevara a ningún lado.
[...]
Con mis útiles ya empacados y un sándwich a medio comer entre mis labios despedí a mi padre que partía hacia su empleo y bese la mejilla de mi madre que juntaba los trastes en la mesa desayunadora. Sonrió.
-Buen comienzo de último año cariño.- fue lo que alcancé a oír antes de cerrar la puerta de entrada.
Corrí hacía la parada de autobuses subiendo justo a tiempo al bus gracias a un chico que amablemente lo detuvo. Asentí rápidamente sin levantar la vista y busqué un asiento vacío.
Hoy sería un día largo, ya podía sentirlo. Por lo general es el día donde hay más ceremonias que clases y soy del tipo que odia las ceremonias de presentación sobre todo porque es el momento donde todos estamos parados a la par comenzando el análisis de "cacería", como Jung-Won llama a la apertura de un nuevo ciclo.
No lo había observado pero desde que él lo mencionó comprendí que era cierto. Los nuevos están como en una vitrina de exhibición, y es el momento para cazar a quien te gustaria tener, como para el nuevo observar la oferta que tiene. Suena cruel pero es tal como Jung-Won describió su primer día de clases "me sentí como una pieza de exhibición" dijo una vez que tuvimos más confianza. Ese momento también es un reclutamiento de los guapos que ingresan. Jung-Won era muy guapo sin duda alguna, y sus rasgos tiernos alimentaban aún más la curiosidad de los demás pero en su instituto anterior había pertenecido a los populares y le bastó la experiencia es lo que él dijo-para no querer volver a formar parte del grupo de las nubes.
Levanté la vista por primera vez en el camino y note que debía bajar del bus. Tome mi mochila del suelo mientras pulsé el botón para la siguiente parada. Al bajar sentí un escalofrío en mi espalda por la brisa del viento, mi camisa estaba húmeda, no alcance a secar mi cabello y mis piernas descubiertas no ayudaban. Respire hondo y me dirigí al gimnasio donde los estudiantes debían esperar para la ceremonia de inicio, era momento de enfrentar el destino.
-¿Wony? .-Reconocí la voz. Sonreí al ver a mi amigo, ahora con el pelo azul. Nos abrazamos de inmediato. -Te extrañé. No estaba seguro por tu cabello castaño, pero esas piernas eran definitivamente tuyas.-explicó mientras me tomaba por los hombros.
-El azul te queda más bonito que el rubio.-dije tocando su cabello.- En realidad todo te queda bonito.-agregue con una sonrisa que fue correspondida.
-Quería que nos llamaran gemelos. Pero teñiste tu cabello de castaño.-alzó las manos.- Te queda hermoso este color, resalta aún más tus facciones de muñeca, tus labios y tus ojos.-asintió repetidas veces. Mis mejillas se ruborizan y sonrió divertido girándome para ver mi uniforme nuevo.
Este año lamentablemente comenzaba a regir una falda a cuadros con camisa blanca para las chicas, y un pantalón gris con camisa blanca con detalles a cuadros para los varones. Y el uniforme de deportes era solo para el día correspondiente. Nunca me gustaron mis piernas eran muy largas para mi gusto, y estaba agradecida de poder usar pantalones holgados, pero cuando mi amigo se quedaba a dormir en casa me veía con mis shorts y desde ese momento me fastidia con enseñar mis "infernales piernas" al mundo. Solo rió por sus delirantes ocurrencias conmigo. Desde que Jung-Won apareció la palabra "muñeca" se convirtió en un hábito habitual. Él siempre decía que era muy bonita como una muñeca. Siempre reclamaba por mis lentes anticuados cuando no los necesitaba, mi ropa holgada intencionalmente. "¿Por qué te ocultas del mundo siendo tan Bonita, muñeca?" Esa fue la primera vez que oí esa palabra de alguien que no fueran mis padres y abuela. ¿Bonita, yo? no, lo dice porque es mi amigo.
-Bendecidos los cielos por permitirle al mundo ver esas infernales piernas.-repitió con los brazos en alza.-El cabello castaño es para demostrarle al mundo una nueva Won-Young en este último año...-guiño un ojo divertido. Reí, y negué de inmediato.
-No.-reí. - Creí que el castaño era más discreto que mi cabello azul, para pasar mi último año como una completa sombra.-confesé. Negó decepcionado.- ¿Cómo estuvo Canadá?- intenté cambiar la conversación. Aunque realmente deseaba saber sobre su viaje y larga estadía. Pero cuando intentó replicar a mi comentario el director pidió atención y la ceremonia comenzó.
Las miradas de las chicas alfa parecían estar en mi dirección pero estaba segura de que era por Jung-Won a mi lado, el azul le sentaba de maravilla. No sabía si estaba alucinando pero estaba casi segura de que Danielle -la líder- me estaba mirando, en cuanto le dirigí la mirada volteó hacía otro lado e intenté buscar respuestas en mi cabeza a esa situación. Miré a Jung-Won para susurrarle sobre aquello, pero en cuanto lo observé sus ojos estaban puestos en la hilera de al lado, "nuestros compañeros nuevos", y por primera vez me di cuenta de que todos miraban hacia allí.
Una chica con el cabello cobrizo de tez muy pálida y bonitos rasgos estaba allí mirando al frente ignorando al resto, pero no inconsciente de ser jodidamente observada y entre aquellos ojos estaban los de mi amigo que cuando fue consciente de que estaba petrificado observando miró al frente rápidamente. Sonreí conteniendo mi risa, luego lo molestaría por ello.
La ceremonia comenzó dando inicio a mi último año escolar.
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