Fin del Trayecto

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En Vanhoover, en un cuarto de hotel se encuntran dos ponis:

Son las 6 de la mañana, unas cortinas transparentes iluminan una habitación que poseía una cama matrimonial en el centro, un cuarto pequeño para el baño y una mesa con una lámpara apagada, pequeños rayos de luz anaranjados se situaban en las paredes y gotas de una gran lluvia bajaban lentamente por la ventana.

En la cama se veían dos ponis, echados mirando al lado opuesto de cada uno y con la sabana dispersa dejando a uno sin mucho cobijo.

Uno de ellos era un unicornio, de pelaje color anaranjado claro, su melena y cola de un color naranja oscuro. En su pecho se veía un vendaje y en su casco, específicamente en su hueso Sesamoide también tenía un vendaje, tenía una pequeña barba y una mancha blanca arriba de su hocico.

Al otro lado, tenemos otro unicornio, tenía toda la sabana para él, su pelaje era blanco, su larga melena junto con su cola era de color morado y una pequeña barba descuidada.

Un rayo de luz choca con los ojos de Vincent, sus ojos intentan apretar más, pero la luz lo incomoda y los abre inmediatamente, las pupilas de Vincent se vuelven pequeñas y su casco se levanta para darle de sombra para cuidar sus ojos, un quejido sale de su boca.

Mueve su cabeza para mirar a su alrededor y ve las paredes de un color frio, la puerta de la salida del cuarto y a su lado ve la espalda de su mejor amigo que descansaba sin su sabana, se escuchaba su respiración tranquila y como su pecho subía y bajaba lentamente.

Gira su cabeza hacia la ventana, con sus dos cascos se restriega los ojos para quitarse las basuras del ojo y después levanta sus dos cascos para estirarse, lentamente se levanta de la cama, aparta la sabana con su casco y posiciona sus dos cascos traseros en el suelo, sucesivamente posiciona sus casos delanteros y con un pequeño de desequilibrio intenta caminar hacia la ventana para observar la calle.

Por la ventana se ven pequeños ponis caminando y varios carruajes desplazándose por las calles, levanta la vista para ver algunos rascacielos que bloquean la vista hacia el océano de la luna, el horizonte era un sol que lentamente subía.

—Otro día más... —Dice Vincent para el mismo, observando con una sonrisa hacia la ventana, respira un aire limpio de su cuarto.

Entonces se da la vuelta y otra vez mira la habitación, debajo de él se encuentra su propia sombra extensa, entonces una sensación le obliga automáticamente a estirar sus cascos delanteros y sus traseros inclinarse, para luego posicionarse otra vez, ya estaba listo para caminar, correr o trotar con tranquilidad.

Luego se queda quieto pensando mientras observaba su sombra, sus labios se mueven como si estuviera diciendo algo para el mismo.

Levanta su cabeza y mira hacia la puerta del baño, entonces camina tranquilamente hacia esta. Durante el recorrido tararea una canción.

-Otro día máááás... —Canta con un tono bajo.

Abre el picaporte de la puerta y la cierra lentamente, al cabo de un rato se escucha la llave girar y la ducha saca el agua.

Ahora hablemos del otro poni

[La cámara se acerca hacia el rostro de Sunburst y luego se difumina la imagen a la oscuridad]

—Oye hijo, ¿por qué andas así? ¡No ves que es de mala educación andar sin algo puesto! Ponte algo —Dice de manera autoritaria una figura oscura que contrastaba con un fondo gris.

Café caliente para dosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora