Un momento de pausa

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De noche, en una cafetería en el Imperio de Cristal están dos ponis:

—Te cuento, estaba yo en la plaza y de pronto se me acerca un potrillo. Eran alrededor de las 9 de la mañana y él me mira con una expresión burlona y me pregunta: "¿Ya averiguaste eso?". Yo, confundido, le respondo: "¿Qué?". Y él me suelta: "¡Que si la pija tiene hueso!".

Sunburst suelta una carcajada fuerte junto con Vincent. Están sentados en una cafetería, donde al fondo se escuchan los murmullos de la gente, se percibe el aroma de productos horneados y café, y se escuchan tazas y cucharas chocando. El viento pasa suavemente por la ventana.

Aunque es de noche, todavía quedan algunos ponis en el lugar. Detrás de Sunburst y Vincent, hay un hombre leyendo su periódico. Delante de ellos, una señora disfruta de su café mientras su hijo descansa apoyado en ella.

Los murmullos provienen de un rincón de la cafetería, donde varios ponis están sentados alrededor de una gran mesa. En el centro de la mesa hay un pastel blanco con glaseado de chocolate. Todos cantan "Feliz cumpleaños" y, después de un rato, comienzan a disfrutar del pastel.

En esa cafetería se respira paz y tranquilidad. Es un lugar sencillo y acogedor, posiblemente uno de los favoritos de los turistas. Aunque se encuentra cerca de la gran biblioteca, en el centro de la ciudad, esta cafetería es única, ya que no tiene el diseño característico de los edificios de cristal del Imperio de Cristal.

—¿Y qué paso luego? —Pregunta Sunburst luego de morder su biscocho glaseado.

—¿Que paso después? Pues el potrillo se fue corriendo junto con sus amigos y me dejaron ahi todo hecho mierda. No realmente pero me hizo acordar a cuando hacia burreras de joven.

—Ah... ¿Y lo averiguaste al final? —Pregunta Sunburst aguantando la risa.

—¡No molestés! —Vincent le golpea suavmente el pecho y los dos buenos amigos vuelven a reír juntos, luego se detienen para seguir degustando sus cafés.

—Hoy y mañana tienes el día libre? —Pregunta Sunburst dejando su taza en su platillo y se limpia los labios con los cascos.

—No, no, no. Solo hoy puedo descansar, porque mañana tengo que trabajar. Resulta que la semana que viene habrá un concierto de Lyra y BonBon. No sé cómo, pero estas dos chicas se abrieron camino en el mundo de la música hace apenas tres semanas. La increíble voz de BonBon y los sonidos angelicales de Lyra han cautivado a todos. ¡Y ahora tendrán su primer concierto aquí, en el Imperio de Cristal! No puedo perdérmelo. —Dice emocionado mientras muerde su dona de chocolate.

—¿Y cuánto cuestan esas entradas? —Pregunta Sunburst mientras da un sorbo a su café.

—Son 120 bits —responde Vincent.

Sunburst traga rápidamente su café, casi lo escupe.

—¡¿Qué?! ¡Eso es demasiado caro! —Exclama indignado. Él pensaba que podría acompañar a su amigo y así comprobar la calidad que Vincent tanto mencionaba.

—Es que cuando te digo que son muy buenas, es porque lo son. —Vincent ríe ligeramente.

—Bueno... no podré acompañarte, Vincent. —Dice Sunburst con los ojos cerrados y las patas levantadas en forma de "T".

—No te preocupes. En cambio, deberías pasar tiempo con esa yegua de la que hablabas ayer. Es muy bonita. —Vincent le guiña un ojo y sonríe. —¿Cuándo se volverán a reunir? —Pregunta mientras da un último mordisco a su dona.

—Su nombre es Starlight —le responde Sunburst con una mirada seria, recibiendo un "aja" de Vincent.

—Ella me dijo que pasara por aquí por las noches después de hacer sus cosas en la biblioteca —añade Sunburst, su rostro volviéndose más calmado.

Café caliente para dosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora