Jungkook es el chico más atractivo y codiciado por numerosos admiradores dentro de la universidad. Sin embargo, su corazón está puesto en la única persona que parece no notar sus sentimientos: Kim Taehyung, quien resulta ser también el mejor amigo d...
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Ya era tarde y la noche había envuelto el vecindario. Algunas luces se filtraban por las cortinas de las casas, mientras las calles, antes llenas de movimiento ahora permanecían en silencio. Esta era sin duda, su hora favorita del día, cuando todo el entorno se sumergía en la calma de la noche. Pero no solo era la quietud la que disfrutaba, sino también de la compañía que este momento le brindaba.
—Me da gusto que pudiéramos retomar nuestras charlas. Habría sido una lástima que terminaran apenas cuando comenzaron —mencionó Jungkook emocionado, provocando que Taehyung le dedicara una sonrisa que iluminó su rostro de una manera encantadora, algo que al mayor realmente le fascinaba.
—También me alegra —concordó el menor, antes de que su expresión se llenara de cierta preocupación—. Pero, hyung... ¿estás seguro que descansaste lo suficiente? No quisiera que te forzaras.
El corazón del azabache se aceleró con fuerza, sin poder contener la enorme felicidad que le llenaba el pecho cada que veía la genuina preocupación de Taehyung por él.
Negó con una pequeña sonrisa, extendiendo su mano para apretar ligeramente la nariz ajena con cariño. Para él, era importante que el contrario no se preocupara en exceso por su bienestar. Quería demostrarle que está bien y que, en realidad, estas charlas eran un respiro en su vida.
—Descuida, Taehyungie. Estoy bien, en serio —respondió Jungkook con firmeza.
El castaño lo observó durante un par de segundos antes de asentir. Por un momento, ninguno de los dos dijo nada, limitándose a disfrutar de la tranquilidad de la noche. Aquel silencio, lejos de resultar incómodo, parecía hacer más agradable el momento, sin tener la necesidad de llenar cada instante con palabras.
Sin embargo, fue que Taehyung decidió romper el silencio.
—Todavía recuerdo la primera vez que nos encontramos aquí —mencionó en voz bajita, dejando que una sonrisa nostálgica se dibujara en sus labios.
Jungkook jamás lo olvidaría. Aquellas charlas nocturnas habían sido como un regalo que no esperó y que les permitió poder conocerse de una manera más profunda. Descubrir quién era realmente Taehyung a través de aquellas conversaciones había dejado una impresión imborrable en su corazón.
—Lo recuerdo —concordó Jungkook, con una suave sonrisa, rememorando aquel encuentro tan significativo—. Ninguno de los dos podía dormir ese día. Yo por la presión de mis padres en casa —suspiró con amargura, su sonrisa desvaneciéndose al recodar aquellos tiempos donde había demasiada tensión familiar.
—Y yo me sentía solo —agregó Taehyung en un murmuro, con una tristeza que envolvió sus palabras.
Sus miradas se encontraron, y Jungkook fue testigo de el pesar que llenó el semblante de Taehyung. En ese momento entendió que, aunque no enfrentaba los mismos problemas que él con sus padres, la constante ausencia de ambos había dejado un huella profunda en su vida.