1. Ojos

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"Nuevamente en esa habitación con las paredes teñidas de rojo, mis lágrimas aun rodaban por mi mejilla, hacía que me picaran y sin ningún ápice de delicadeza, raspo la zona con mis no tan largas uñas, la melodía que estremecía mi cuerpo sonaba por los aires y esos intensos ojos rojos que me comían viva...como siempre".

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Un pelinegro de inusual cabello largo y puntiagudo conducía un deportivo moderno color azul, su nombre es Gajeel Redfox, el aire que chocaba contra su rostro mientras conducía por la carretera comenzaba a molestarle, como todo lo que estaba al alcance de sus rasgados ojos rojos.

- viejo loco, que se le ocurra mandarme lejos es una cagada, la peor cagada de todas- se quejaba mientras pisaba con más fuerza el acelerador

Después de conducir casi por tres horas su auto llegó a su destino, Magnolia. Magnolia era la cuidad más marginada de todo earthland puesto que estaba tan inusualmente lejos de otras ciudades que se volvía fácil perderse del mapa cuando uno se mudaba ahí; por decisión de su padre tuvo que ir allí con su primo y estudiar en la universidad de ese lugar; aunque una de las razones era el alejarlo de los problemas que seguidamente tenia, la más importante era llevarlo lejos de él y su nueva mujer.

Gajeel es impulsivo, violento y le encanta los problemas ha sido así desde niño. Cuando su madre decidió dejar de aguantar todas las infidelidades de su padre, el apenas había cumplido 7 años, aun así no pudo llevárselo con ella, puesto que su querido, adinerado y mujeriego padre había conseguido la custodia del pequeño Gajeel dejando a su madre sin derecho alguno sobre su hijo. Siendo este el primer paso(de muchos que tendría) para que caiga perdido y se dejase llevar por solo sus instintos, cuidando de si mismo desde esa tierna edad. A costa de patadas y golpes.

Tras conducir un poco más llegó a su destino, la casa de su primo, bajó las pocas maletas de su auto y se dirigió a la puerta, justo antes de tocar el timbre la puerta se abrió y el pelinegro recibió un golpe en la mandíbula que lo desestabilizó.

- ¡pero qué diablos!- exclamó con ira aglomerada, su primo quería morir, definitivamente quería hacerlo

- ¡tranquilo princeso!, recuerda que me debías esta- le hablo un chico de peculiar cabello rosa alborotado y unos intimidantes ojos negros.

Natsu, a pesar de que llevaba el cabello rosa, era bastante varonil, en realidad, los músculos marcados pero no exagerados lo ayudaban bastante, los grandes ojos negros que poseía se hacían seductores cuando lo combinabas con su personalidad fogosa, porque si bien es cierto natsu fue en un tiempo uno de los chicos más "calientes" de la universidad, según la mayoría de sus compañeras.

- ¿así que de nuevo causaste problemas, eh?- le pregunto el pelirosa mientras cogía una de las maletas y cerraba la puerta con gajeel dentro. Este gruñó antes de responder.

- no quiero sermones y menos de alguien que es como yo-observó la casa, no era tan grande ni tan pequeña, Igneel (el padre de natsu) le había proporcionado todo lo que se encontraba ahí (o la mayoría) antes de decirle, que estudiara y se buscara la vida. Pero ambos sabían que amaba tanto a su hijo y constantemente revisaba si todo le iba bien, además de pagar la costosa colegiatura de su unigénito.

- como quieras- ambos llegaron a la segunda y última habitación al final del pasillo-no es tan grande, incluso la casa es algo pequeña, pienso que la sala quita mucho espacio pero es cómoda para dos machos como nosotros-le sonrió divertido y gajeel no pudo evitar soltar una risilla.

-me entere que tienes un trabajo-hablo esta vez el pelinegro intentando hacer conversación mientras desempacaba las cosas de sus maletas y natsu se recostaba en el colchón que aún no tenía nada que lo cubriera

- ¡ah, sí! es entretenido solo debo pelear en las noches con tipos de otros edificios- exclamó algo aburrido como si fuera normal.

-¿en serio peleas para ganarte la vida? por que dices eso como si hablaras del clima, inepto-preguntó el ojirojo incrédulo, era ridículo, al menos para él eso sería demasiado fácil

-se lo que estás pensando hombre, y no, no es tan fácil como crees, además, es buen negocio, cuando ganas fama, la mayoría apuesta por ti, y mientras más gente vaya por ti, más dinero recibes, inepto tú-

-entonces...veras...-

-¿quieres entrar en el negocio verdad?- gajeel asintió con un poco de vergüenza, si él lograba ganar dinero por su cuenta, podría demostrarle a su viejo que él también podía consigo mismo.

- ¡por supuesto que sí!- salto sobre la cama- pero primero debemos ir a ver al que administra todo así que termina con esto de una vez- apunto a las maletas a medio hacer.

-como digas- pronunció antes de empujar a natsu, este impacto contra el piso creándose un profundo silencio y a los pocos segundos reventaron ambos a carcajadas. Eran unos jodidos sádico, pero no estaba mal, asi se ganaban y ganarían el dinero para costear sus gastos, así que era un punto más de ventaja.

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Se dirigieron hacia las instalaciones de la universidad, esta poseía un campus muy espacioso y estaba dividido en sectores, era un sector por edificio, en total solo eran cinco: fairy tail, sabertooh, lamia scale, blue pegasus y cuatro severus, además estaba la biblioteca y la cafetería. Se encaminaron hacia el edificio de fairy tail y subieron hasta el último piso, allí había una pequeña terraza que se dividía por una corta pared. Había un chico de cabello negro azabache que estaba apoyado en el borde viendo el atardecer mientras fumaba un cigarrillo.

- hey, gray- saludó natsu

-ah, hola natsu- le devolvió el saludo algo mas sereno y observo minuciosamente a gajeel por un rato- así que esta es la nueva mercancía- alzó una ceja mientras dejaba caer la coilla del cigarro y lo pisaba, después le tendió la mano, el pelinegro correspondió con un apretón amistoso- me llamo Gray Fullbuster, me veras seguido así que acostúmbrate a mí-un tono frió, "era de esperarse" pensó gajeel- bueno tengo cosas que hacer, los veo mañana- se dirigió a las escaleras y las bajo tranquilamente.

- yo también me voy, tengo una cita con lucy, ¿te hable sobre ella,no?-gajeel asintió- bueno me voy intenta no perderte, cualquier cosa márcame, si no contesto es porque estoy ocupado- sonrió pícaramente y bajo las escaleras de la misma forma que gray.

Gajeel estuvo un rato en la terraza, "¿Qué demonios hacia ahí?" sabia que su padre siempre habia sido un hombre imponente y a pesar de ser un mujeriego, su nombre nunca estuvo manchado, no hasta que gajeel cumplió 14 años y fue a parar por primera y única vez a la comisaría, sacudió su cabeza alejando esos pensamientos y decidió irse. Para su buena suerte habían ido en su auto y no debía preocuparse por ir a pie.

Imitando a los anteriores bajo tranquilamente los escalones, perdiéndose en el color grisáceo de cada uno y entonces choco contra algo o más bien alguien. Delante de él estaba una chica que había perdido el equilibrio por el impacto asi que tuvo que dejar caer el par de libros que llevaba en las manos para poder extenderlos y recuperar equilibrio; ella era muy bajita, tanto que le llevaba casi por una cabeza y media, tenía un peculiar cabello azul y la piel como si de la porcelana se tratara.

- disculpa- soltó ella mientras recogía los libros que se le habían caído. Gajeel bufó por la escena cliché que se habia formado y se limito a cruzarse de brazos mientras la veía terminar.

- fue tu culpa - le respondió cortante e indiferente el pelinegro

- sí, es que veces soy muy torpe- él entrecerró los ojos, odiaba como las chicas se victimizaban en frente de un hombre-al menos no soy idiota como el que tengo parado en frente-la peliazul bufó y levantó la mirada; quedo un muy buen tiempo viendo sus ojos, de la nada ella desvió la mirada, no avergonzada, sino, parecía algo desorbitada y sin darle tiempo de responder, dio zancadas para subir las escaleras y desparecer en la azotea.

Gajeel sonrió divertido, esas palabras habían sido tan venenosas que las sintió llegar hasta su garganta sin haberlas oído claramente, aunque estaba algo confundido, ¿Dónde había quedado ese coraje cuando lo vio a los ojos? Bufó arreglándose el cabello largo y abriendo la puerta de su auto.

No importaba. Eso creía

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Una muñeca (GaLe) (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora